Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 20 Abril, 2010


Sin necedades


El tema de la UCR ha corrido, discurrido y vuelto sin mayor alboroto que el que la propia Universidad, en sus personas, han querido. No pretenden estos párrafos avivar el fuego, tampoco apaciguar las aguas.
Simplemente, manifestar el sentir de muchos costarricenses que como yo no damos por concluido un episodio insignificante en nuestra vida democrática e institucional.
Poco resulta del enredo en cuanto a institucionalidad, autonomía, respeto y constitucionalidad. Quienes han caído en tal discusión, fomentan un Estado ajeno al nuestro y una realidad que no corresponde a la vivida.
Si algo debemos rescatar de este incidente, es que se ha procedido conforme a derecho y —además— que se han activado los mecanismos correspondientes por parte de la UCR y de la Corte Suprema de Justicia para esclarecer, lejos de poses, patriotismos majaderos y autonomías mal concebidas, cuáles son las legalidades que nos obligan.
Cuidado se olvide, por más que se le quiera martirizar,
(a) Que el perseguido es acusado de un lícito.
(b) Que el campus fue solo un contexto, toda vez que el responsable no perpetró el acto in situ.
(c) Que fue producto de su ubicación —y no del hecho perseguido— que el individuo ha sido apresado, según consta en autos. Y que con él, un montón de bombetas ajenos al caso pero precisos de foto, han arremetido contra las autoridades.
Y ahora, algunas preguntas que surgen epidermis y son, por demás obvias:
¿Cómo es que las autoridades universitarias, por sus propias armas, se confiesan inauditas ante cualquier delito de sus subalternos?
a. Sub-pregunta: ¿Es que no verifican la hoja de vida de sus empleados o no la actualizan?
(ii) ¿Por qué el director del OIJ no coordinó el operativo —lingo técnico— con las autoridades universitarias?
a. Sub-pregunta: ¿Por qué el director del OIJ hace bien en coger el teléfono para llamar a los periodistas pero no para llamar a la Rectoría? (lingo real)
(iii) ¿Cuál será el resultado de la investigación ordenada por la Corte respecto de la intervención del OIJ en el campus de la UCR?
(iv) ¿Cómo quedarán sentadas las responsabilidades?
Este no es un tema que se pueda esconder bajo la alfombra, ni tampoco un atropello de las dimensiones que algunos interesados han proyectado. Estamos frente a un asunto que, en el peor de los casos, llama a cuentas nuestra institucionalidad en espera, de que bajen las aguas y se acomoden las cargas según corresponde.

Pedro Oller