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Sin brújula no hay paraíso
Liga sin dirección y Herediano sin ambición
De lo peor, lo menos malo. Eso fue lo que le sucedió ayer a un Alajuelense que parecía ir rumbo a otra derrota, en un partido donde ejercía un dominio frustrante ante el Herediano, pero en el que al menos al final logró sacar el empate a un gol, que aunque como local, es algo.
En la primera parte solo dos veces llegó Herediano al marco manudo. Al minuto 5, cuando el uruguayo José Cancela prendió un balazo que se convirtió en el gol del Herediano y la mejor acción del partido, y al 45, cuando Olman Vargas estrelló un remate de cabeza en el vertical izquierdo de Patrick Pemberton, y luego Cancela lo pegó en el derecho y en forma increíble la Liga se salvó del segundo.
El resto de la historia fue un Alajuelense dominante, pero sin gol. A sus jugadores les faltó la sangre fría y, por qué no decirlo, el talento para batir la meta del arquero Leonel Moreira.
A Moreira, por cierto, hay que abonarle un paradón tras tiro libre de Oviedo, al minuto 2, una salida en falso que increíblemente Christopher Meneses desaprovechó pegándola requetemal, algunos “tiritos” rojinegros y una acción que Carlos Clark desaprovechó, tras pase de Sarvas, que lo puso de cara al gol.
La complementaria fue aburrida. A Herediano parecía que solo le interesaba dejar correr el tiempo, mientras la Liga ejercía una presión inofensiva; no obstante, al 67, centro desde la esquina derecha de Oviedo, Diego Calvo, recién ingresado cabecea hacia la izquierda, de chilena Jonathan Macdonald, ganándose el sueldo en una tarde mala, la devuelve al centro del área y Meneses paga su yerro de la primera parte y la hunde en el marco herediano con el empate.
Y eso fue todo, un Herediano que quedó debiendo mucho fútbol y un Alajuelense, que sin Pablo Gabas parece a “La noche de los muertos vivientes”, sus jugadores deambulan, deambulan, deambulan y… deambulan.

Luis Rojas
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