Los datos de los balances energéticos nacionales analizados en las columnas anteriores muestran que, en lo fundamental, desde que el sector energía se fusionó con el sector ambiente a nivel ministerial con la creación del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) en 1990, la rectoría sobre la energía se fue debilitando fuertemente y política energética de escritorio que se ha venido implementando desde ese momento ha estado provocando una evolución preocupante del sector energía con respecto a una serie de factores estratégicos.
En esta columna se analizan dos factores estratégicos, adicionales a los ya analizados en las columnas anteriores, cuya evolución, a través de los años, es igualmente preocupante:
- Alta vulnerabilidad creciente en el suministro nacional de energía y elevada volatilidad, también creciente, de la matriz energética nacional.
- Falta de diversificación de las fuentes de energía que abastecen al país y alta y creciente concentración del abastecimiento energético nacional en dos fuentes cuyo suministro depende no solamente del exterior de manera total, sino que también su suministro proviene de orígenes que tienen una elevada vulnerabilidad.
1. Creciente vulnerabilidad del suministro y de la volatilidad de los precios de la energía
1.1 Subsector petrolero: alta y creciente dependencia del incierto mercado petrolero internacional
La dependencia del incierto y volátil mercado petrolero internacional ha venido creciendo peligrosamente a través de los años para llegar actualmente a poner al sistema energético nacional a depender en un 70.7% de los derivados de petróleo importados del mercado petrolero internacional.
Todo esto no solamente va en detrimento del desarrollo de las fuentes nacionales de energía actuales y potenciales, sino que además crea pobreza energética nacional y expone totalmente a la economía nacional a todos los eventos y vaivenes impredecibles que afectan este incierto mercado internacional.
Esta tendencia de continua y creciente petrolizacion del sistema energético nacional muestra también que el país no está teniendo la necesaria transición energética (para reducir los costos de la energía, aumentar la seguridad energética y reducir las emisiones al ambiente), y que más bien evoluciona en un proceso de retroceso energético al afianzar y aumentar cada vez más la dependencia de los caros, volátiles y más contaminantes derivados de petróleo importados.
Un país que depende en gran medida del mercado petrolero internacional para su suministro de energía enfrenta importantes vulnerabilidades económicas y sociales, caracterizadas por la exposición a una alta volatilidad de los precios de la energía, presiones inflacionarias en todos los bienes y servicios y graves riesgos geopolíticos.
Dado que el petróleo es fundamental actualmente para todo el sistema económico y social (transporte, manufactura, producción agrícola, turismo, comercio, etc.), una fuerte dependencia de las importaciones convierte a una economía en rehén de fuerzas externas, lo que a menudo resulta en graves desequilibrios comerciales y un crecimiento económico ralentizado.
Los peligros y riesgos de una alta dependencia del petróleo importado (como es el caso de Costa Rica) se pueden categorizar en tres áreas principales:
- Inestabilidad y volatilidad macroeconómica, choques de precios, inflación y serios impactos en el costo de vida. Cuando un país importa la mayor parte de su petróleo o todo su petróleo, un aumento repentino en los precios mundiales, a menudo causado por conflictos geopolíticos, aumenta directamente los costos de producción y transporte nacionales. Esto crea una “inflación importada” que aumenta el costo de todos los bienes y servicios (incluyendo los alimentos, los buses, los fertilizantes, la vivienda, el transporte de carga y, en general, todos los bienes y servicios producidos en el país) y reduce el ingreso disponible de los consumidores.
Esta situación se agrava cuando se dan conflictos geopolíticos y cuanto más depende un país de las importaciones de petróleo, más vulnerable es su economía a las crisis internacionales.
Con el nuevo conflicto geopolítico que se inició a principios del 2026, el mercado petrolero mundial empezó a tener una alta volatilidad e incertidumbre, con aumentos drásticos en los precios, impulsados principalmente por importantes interrupciones en el suministro de petróleo en el Medio Oriente, junto con las continuas y complejas tensiones geopolíticas que han venido dando.
1.2 Subsector eléctrico: alta dependencia del clima y del mercado internacional del petróleo (para la energía de respaldo energético)
Aunque las plantas hidroeléctricas son muy importantes para el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), porque generan 73,6% de la electricidad del país (dato del año pasado), ellas tienen, por su naturaleza misma, una total dependencia del clima, el cual, en lo fundamental, se origina en un sistema climático mundial muy complejo donde interactúan procesos globales muy complejos que son totalmente externos a los países.
Con respecto a la vulnerabilidad y volatilidad del SEN, la amenaza de la creciente variabilidad climática, que afecta fuertemente las plantas hidroeléctricas, ha venido agravándose porque el cambio climático ha estado intensificando la frecuencia y la severidad de eventos meteorológicos extremos, como las sequías.
La evidencia científica indica también que el cambio climático hace que eventos meteorológicos, como El Niño, sean más severos, intensos y frecuentes. Aunque El Niño es un fenómeno natural que ha existido durante siglos, el calentamiento global modifica su comportamiento y amplifica sus efectos.
Para el 2026, múltiples reportes y organizaciones climatológicas han advertido sobre la alta probabilidad de que el fenómeno de “El Niño” de este año sea muy intenso o severo, al cual algunos expertos han denominado coloquialmente como un “Niño Godzilla” o un “Super Niño”.
Esta situación climática más severa, que amplificará la estación seca, reducirá más fuertemente de lo normal la generación hidroeléctrica y aumentará los costos unitarios de su generación (menores ingresos para cubrir los altos costos fijos), se está dando en un momento en que los precios del petróleo han aumentado drásticamente, lo que aumentará aún más la generación con las plantas térmicas de respaldo del SEN que utilizan los caros búnker y diésel importados y que en este momento su precio ha aumentado significativamente.
Por su naturaleza misma, las plantas hidroeléctricas no pueden ser adaptadas para enfrentar la creciente amenaza de los efectos del cambio climático, particularmente las sequías más severas y frecuentes.
Lo que se hace internacionalmente ante esta situación es proveerle a los sistemas eléctricos altamente dependientes de las energías renovables un respaldo energético efectivo de bajo costo con plantas térmicas de energía firme (que no son afectadas por las variaciones de la Naturaleza, como las variaciones climáticas).
En el mundo, estas plantas de respaldo energético a los sistemas eléctricos que tienen un alto componente de energías renovables utilizan el gas natural por tener un costo de operación mucho más bajo y generar mucho menos emisiones al ambiente que los derivados de petróleo.
En Costa Rica, contrario a lo que se hace en el mundo, la política energética, al no considerar el gas natural como una opción energética en el país, induce el uso de plantas térmicas que funcionan con los caros búnker y diésel importados, provenientes del mercado petrolero internacional, para suministrar la capacidad y la energía firme de respaldo energético que necesita el SEN para enfrentar la caída significativa que se da en la generación hidroeléctrica en las épocas secas del año y en las sequías más severas, como las provocadas por el fenómeno de El Niño, así como para enfrentar las variaciones y las intermitencias que tienen plantas de energía solar y eólica.
Sobre la seria amenaza del cambio climático en la generación eléctrica que va en aumento, desde hace muchos años, los estudios internacionales señalan, entre muchas otras cosas, lo siguiente:
- “Se espera que el cambio climático traiga menos precipitaciones y más sequías extremas a determinadas partes del mundo, causando escasez de electricidad en los países que dependen altamente de la hidroelectricidad”[1].
En Costa Rica, el ICE ha señalado lo siguiente en su Plan de Expansión de la Generación Eléctrica 2024-2040[2]:
- “En el sector energético, el cambio climático afectará la disponibilidad de la mayor parte de las fuentes energéticas renovables, con excepción de la geotermia. Si el efecto se traduce en una reducción de la disponibilidad de recursos, se aumentará la vulnerabilidad de los sistemas eléctricos, especialmente aquellos basados en recursos renovables, como el costarricense”.
Sobre el tema del uso de las plantas térmicas en el SEN, el ICE señaló lo siguiente en su Plan de Expansión de la Generación Eléctrica 2022-2040:
- “En el sistema eléctrico costarricense, con una matriz de generación fundamentalmente renovable, es indispensable disponer de suficiente capacidad y energía de respaldo, que sea capaz de asegurar la continuidad del servicio cuando se reducen las fuentes renovables” (por razones climáticas y de intermitencia, entre otras razones).
El tener un respaldo creciente de plantas térmicas de respaldo de energía firme es una solución práctica y eficaz para enfrentar las amenazas de las variaciones climáticas y otras variaciones de otra índole de las plantas de energía renovable.
El problema causado por la política energética de escritorio es que se provoca, por acción y omisión, que todas las plantas térmicas de respaldo energético al SEN utilicen los caros búnker y diésel importados que, además de que tienen precios altos y muy volátiles, dependen también de otro origen externo diferente al climático que conlleva igualmente una importante vulnerabilidad externa, aunque diferente al cambio climático.
La política energética busca así enfrentar la amenaza externa del cambio climático que tiene el SEN sobre la generación hidroeléctrica utilizando una fuente de energía firme (búnker y diésel) que a su vez está inherentemente sujeta a otra amenaza externa que genera también una alta vulnerabilidad y volatilidad al SEN: la variabilidad y la incertidumbre del mercado petrolero internacional.
La política energética prefiere así que se utilicen plantas térmicas que consumen los caros y contaminantes búnker y diésel importados, lo cual no solamente genera un alto costo a la generación de electricidad y altas emisiones al ambiente, sino que también expone a la electricidad nacional a las crecientes vulnerabilidades y volatilidades del mercado petrolero nacional.
Se impide usar el gas natural para este fin (y para fines en otros sectores de la economía nacional), y se impide que se utilice otro combustible que es mucho más barato y que genera mucho menos emisiones al ambiente que el búnker y el diésel importados y se impide que su eventual producción en el territorio nacional genere grandes cantidades de recursos fiscales y no fiscales que mucho le hacen falta al país.
La electricidad en el país representa el 21,3% del abastecimiento energético nacional, por lo que la hidroelectricidad representa 15,7% de este suministro (ya que representa un 73,6% de la generación eléctrica total).
Todas las plantas eléctricas térmicas que actualmente existen el país con motores de búnker (como la de Garabito) y con turbinas de diésel (como las de Moín) pueden modificarse rápidamente para que puedan funcionar con gas natural también.
Estas conversiones duales conducirían a costos operativos mucho menores que los actuales, menores emisiones y mayor flexibilidad en el uso del combustible.
Mejoraría también de manera significativa la seguridad energética y la reducción de la riesgosa y dependencia de fuentes de energía extranjeras ( afectadas por el clima y el mercado petrolero internacional), las cuales están sujetas a los vaivenes y la incertidumbre en cuanto a grandes variaciones en los precios y las condiciones de suministro.
En el Plan de Expansión de la Generación Eléctrica 2022-2040 el ICE señala lo siguiente:
“La importancia del gas natural radica, entre otras cosas, en que produce menos emisiones en comparación con los derivados del petróleo y el carbón y que el costo operativo es muy atractivo”.
“Comparado con otros combustibles fósiles, el gas natural es más puro y limpio, lo que se traduce en un menor impacto ambiental gracias a su alta relación hidrógeno-carbono en su composición.”
Si la política energética permitiera la exploración y la eventual producción de gas natural en el país, de seguro que el ICE utilizaría el gas natural en sus plantas térmicas que actualmente usan los caros diésel y búnker importados porque los costos son mucho menores y las emisiones al ambiente mucho más bajas (incluyendo los gases de efecto invernadero).
Como se mencionó anteriormente, todas las plantas térmicas actuales de diésel y búnker del ICE pueden ser fácilmente adaptadas para que funcionen con gas natural, al igual que todos los otros equipos que utilizan los derivados de petróleo, como los vehículos con motores de gasolina y diésel (carros, autobuses, camiones, etc.) y las calderas y hornos industriales, entre muchos otros.
El viernes pasado, los precios mayoristas del gas natural y de los derivados de petróleo en los EE. UU. (país de donde provienen prácticamente todas las importaciones de derivados de petróleo que realiza Costa Rica) fueron los siguientes:
- Gas natural: $15,83/barril equivalente de petróleo (BEP), lo cual equivalente al precio de $ 2,827/MMBtu (MMBtu: siglas de un Millón de Btu).
Al no estar disponible el gas natural en el país, la petrolización del subsector eléctrico (con búnker y diésel importados) ha venido aumentando significativamente al crecer la necesidad de capacidad y de energía de respaldo con plantas térmicas (propias del ICE y alquiladas).
Para atender esta creciente necesidad de respaldo de energía firme del SEN, una nueva planta de 200 MW será construida en Moín, con una inversión de unos $400 millones, que consume los caros y volátiles búnker y diésel importados. Lo ideal es que esta nueva planta sea construida de uso dual, para que pueda utilizar gas natural en el momento en que la política energética cambie y pueda estar disponible en el país.
El problema no es que se requiera una mayor capacidad de plantas térmicas para proveer el necesario respaldo energético del SEN porque esa es una necesidad técnica, el problema es que el respaldo de energía firme del sistema se provea con los caros búnker y diésel importados del mercado petrolero internacional y no con gas natural, el cual es mucho barato y genera mucho menos emisiones al ambiente.
Además de la alta dependencia climática que ya tiene el SEN, la generación eléctrica con plantas térmicas que utilizan diésel y búnker importados le agrega un aumento adicional de la vulnerabilidad en el suministro y de la volatilidad en los costos, al crecer su dependencia del mercado petrolero internacional.
2. Falta de diversificación y aumento de la concentración del suministro de energía en dos fuentes
La diversificación del suministro de energía es fundamental para garantizar la seguridad energética, la estabilidad económica y la sostenibilidad ambiental de un sistema energético.
Depender fuertemente de un conjunto muy limitado de fuentes de energía crea altas vulnerabilidades en el suministro nacional de energía y elevadas volatilidades en los precios.
La diversificación energética es crucial por muchas razones, incluyendo las siguientes:
i. Seguridad y confiabilidad del suministro energético.
- La dependencia excesiva de pocas fuentes de energía hace que un país sea vulnerable a interrupciones del suministro, ya sea por fallas técnicas, desastres naturales o eventos geopolíticos (por ejemplo, conflictos geopolíticos y militares).
ii. Estabilidad económica y gestión de precios
- Mitigación de la volatilidad de los precios. Los precios de los derivados de petróleo son muy volátiles y están totalmente influenciados por los mercados globales. La diversificación reduce la dependencia de estos mercados, protegiendo a las economías de fuertes aumentos de precios.
iii. Independencia geopolítica del sistema energético y económico. Es crucial para lograr bajos costos y alta seguridad energética, ya que reduce la vulnerabilidad a las interrupciones del suministro externo, estabiliza los precios y mitiga el impacto de los conflictos geopolíticos y militares.
- Al reducir la dependencia de mercados externos volátiles y de los eventos climáticos, y controlar la producción local de energía, los países pueden garantizar un suministro más estable, asequible en costos y confiable, mitigando las presiones inflacionarias y protegiendo la producción nacional de bienes y servicios.
En resumen, hay que tratar la matriz energética como una cartera de inversiones (distribuyendo el riesgo entre las múltiples fuentes de energía) ya que es la mejor manera de afrontar un futuro incierto y construir un sistema energético resiliente y de bajo costo.
Por todo lo anterior, la diversificación energética en el mundo ha sido una prioridad en los países.
Como consecuencia de esta prioridad, la matriz energética mundial ha estado evolucionando hacia una diversificación jamás vista, la cual está siendo adicionalmente impulsada por una creciente competencia entre las diferentes fuentes de energía (las actuales y las emergentes) para asegurarse que las que se utilizan son las mejores en cada uno de los usos en los diferentes sectores (en términos de precios, seguridad energética, sostenibilidad y calidad).
3. Conclusiones
La realidad energética que se ha analizado en esta columna y en las anteriores muestra que, como consecuencia de la ausencia histórica de una rectoría efectiva y de la falta de un direccionamiento y control estratégico eficaz del sector energía dentro de la estructura combinada del MINAE, la evolución del sector energético nacional ha venido experimentando tendencias preocupantes.
Entre muchas cosas, la evidencia muestra que con la fusión de los sectores ambiente y energía a nivel ministerial en 1990, el MINAE no ha sido el orquestador o arquitecto central del sector energético nacional que debiera ser, ni ha logrado, equilibrado y balanceado los objetivos estratégicos claves del desarrollo energético, como sí lo hacen los ministerios de energía separados en los países ambiental y energéticamente exitosos.
En Costa Rica, las restricciones de la política energética, que impiden la introducción de muchas opciones en el mercado energético nacional, han provocado, entre otras cosas, costos mayores de la energía, menor seguridad energética, menor sostenibilidad ambiental y una falta de diversificación energética.
La ausencia total del gas natural en el mercado energético nacional (el cual es de bajo costo y menores emisiones al ambiente) y la invasión y penetración masiva de los caros derivados de petróleo en el mercado energético nacional son parte de las consecuencias que ha generado la política energética nacional que se ha venido implementado desde hace años a través de la fusión de los sectores ambiente y energía a nivel ministerial.
Mientras que en el mundo el abastecimiento energético se ha venido diversificando cada vez más, en Costa Rica más bien se ha venido dando una creciente concentración en las dos fuentes de energía que son las más vulnerables a eventos externos sobre los cuales el país no tiene ningún control.
Esta concentración llega actualmente al 86.4% del abastecimiento energético nacional con dos fuentes de energía muy vulnerables a factores externos y sobre las cuales no tenemos ningún control: los derivados de petróleo (con un 70.7%) y la hidroelectricidad con un 73,6% de la electricidad generada y un 15,7% del abastecimiento nacional.
Esta altísima y creciente dependencia del abastecimiento energético nacional en estas dos fuentes de energía, afectadas fuertemente por el mercado petrolero internacional y el cambio climático (que induce sequías más intensas y recurrentes) crea una alta vulnerabilidad en el suministro nacional de energía y una elevada volatilidad en los costos.
[1] Drought, Climate Change Jeopardize and Complicate Hydropower Policies Around the World, Circle of Blue Water News, February 22, 2010, https://www.circleofblue.org/waternews/2010/world/africa/drought-climate-change-jeopardize-and-complicate-hydropower-policies-around-the-world/
[2] https://www.grupoice.com/wps/wcm/connect/20b300e4-c4df-4994-b1b1-372726fa4f3b/PLAN+DE+EXPANSION+DE+LA+GENERACION+ELECTRICA+2024-2040.pdf?MOD=AJPERES&CVID=pFal9fj





































