Seguros sacan de apuros a deudores
“La caución es una figura relativamente nueva en el mercado, es una alternativa interesante para deudores pero falta más información de los beneficios”, aportó Neftalí Garro, asesor legal de la Asociación de Aseguradoras Privadas. Esteban Monge/La República
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Utilizar un seguro que proteja a los deudores en caso de no pagar a las entidades financieras toma cada vez más fuerza en el país, sobre todo el modelo de primas de caución o garantías.

La demanda de este producto ha crecido un 80% entre enero y julio de este año, cuando el monto para cauciones ascendió a ¢8 mil millones, mientras que el año anterior fue de ¢4,4 mil millones, de acuerdo con la Superintendencia General de Seguros (Sugese).

Bajo este modelo, quien emite el seguro se convierte en un intermediario y asume el riesgo en caso de falta de pago, cumpliendo el mismo papel que un fiador.

La idea de una caución es quitar responsabilidad a quién lo toma, para ello pacta el pago de un deducible con la aseguradora a favor de un tercero, en un plazo y moneda a convenir.

Estos seguros se utilizan en contratos para obras constructivas, convenios comerciales con el Estado o servicios de proveeduría; sin embargo, recientemente ha despertado el interés de deudores de pensiones alimentarias o créditos bancarios.

Los seguros de caución pueden cubrir obligaciones que surjan durante la negociación, es decir antes de la firma del contrato o incluso posterior a la ejecución, como garantía de seguimiento.

Precisamente este es el tipo de póliza que cubre al préstamo de $20 millones que obtuvo el empresario Juan Carlos Bolaños para la importación de cemento chino.

El historial crediticio, estados financieros y la capacidad de pago de cada cliente físico o corporativo, son aspectos importantes antes de autorizar dichas garantías, que normalmente cubren por un año, aunque el plazo se puede extender.

Quienes adquieran este servicio tienen riesgos mínimos ya que la aseguradora asume casi toda la responsabilidad, de ahí que el proceso de selección de beneficiarios sea estricto.

“En este tipo de pólizas, se requieren las declaraciones del cliente para apreciar el riesgo propuesto, deben estar extendidas en forma clara, destacada y legible; las cauciones como parte de los seguros voluntarios, muestran un buen ritmo de crecimiento porque las personas descubren a diario algo nuevo que asegurar”, comentó Giancarlo Caamaño, director general de ASSA.

El principal beneficio es que al tomar estas pólizas inmediatamante se obtiene liquidez que se utilizar en capital de trabajo o pagos atrasados, cosa que no ocurre cuando se negocia con un banco, ya que se requiere un proceso de formalización más extenso.

“La modalidad de utilizar cauciones, también conocidas como fianzas, para cancelar deudas atrasadas viene tomado fuerza: básicamente con esta alternativa los beneficiarios se protegen ante cualquier eventualidad que no les permita pagar”, comentó Neftalí Garro, asesor legal de la Asociación de Aseguradoras Privadas.

Para aquellos que deban pagar pensión alimentaria, este seguro sustituye la totalidad de la prima que se debe cancelar al juzgado durante un año, independientemente si el usuario pretende salir del país o aplicarla en cualquier otro trámite.

En contraparte, el emisor del seguro solicita una garantía que puede ser, además de las primas, bienes como propiedades o vehículos, con una tasa de interés que ronda entre el 2% y el 4% del valor del producto.

Únicamente tres aseguradoras ofrecen estos productos: el Instituto Nacional de Seguros (INS), Oceánica y ASSA; la principal razón para este panorama es que pocos clientes conocen de sus bondades.

A pesar de que la apertura del mercado se dio hace poco más de nueve años, aún sigue siendo reducido, ya que el INS concentra el 80% de este tipo de negocios.

“Aunque el nivel de primas y emisiones crece anualmente, este es un producto que no tiene la misma salida que otros seguros, aún falta informar a consumidores y hasta corredores en este aspecto”, comentó Eduardo Brenes, director de Cauciones de Oceánica.

Aún queda pendiente que la Sugese disponga el ordenamiento que existe alrededor de estos productos, sobre todo en la norma que clasifica las cauciones como seguros y no como fianzas.

“La comercialización ha sido impulsada por clientes corporativos o estatales, esto porque cada una de estas garantías tiene características diferentes que requieren un estudio individualizado, pero esperamos que más clientes individuales se acerquen”, comentó Lucía Fernández, gerente general del INS.

En general, el mercado de seguros en el país aumentó un 16% al cierre de 2016, lo que representa el índice más alto de la región. 

 

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