Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 17 Julio, 2012

Seguridad como factor de competitividad

(Parte I)

El pasado 29 de junio se celebró la XXXIX cumbre de presidentes de Centroamérica, SICA, en Tegucigalpa Honduras. Debido a las dificultades y diferencias de última hora para firmar el Acuerdo de Asociación de Centroamérica y la Unión Europea con la incorporación de Panamá, se perdieron entre las noticias, las deliberaciones de los diferentes sectores, privados y públicos, con relación a la seguridad como un factor de la competitividad regional.
Quiero aprovechar para mencionar algunas cifras y así ponernos en contexto:

• Centroamérica tiene la tasa de homicidios más alta del mundo —44 por cada 100 mil habitantes (UNODC)—

• Los homicidios son la segunda causa de muerte en la región (OPS)

• Solo entre Guatemala y Honduras, individualmente, tienen un número de homicidios mayor al de los 27 países de la Unión Europea, combinados (Brookings, 2010)

• 15 veces más alta que la de EE.UU. y cuatro veces la de México (Brookings Institution)

• En el ranking de costo del crimen y violencia para hacer negocios, Costa Rica se encuentra en la posición 117 y en crimen organizado en la posición 116 de 142 países

• En el sector privado regional el costo de pérdidas por robo y violencia, así como gastos en mecanismos de seguridad privada es más del 4% de las ventas

• En atención médica, producción perdida, costos institucionales en poder judicial y seguridad pública, gasto privado de hogares y empresas en seguridad privada y pérdidas materiales “reportadas”, el gasto suma más de $7 mil millones en 2011 y mucho más del 8% del PIB regional

Algunas de las repercusiones en la competitividad regional por causa de la inseguridad son:
• Deterioro de la imagen internacional con consecuencias en turismo e inversión nacional y extranjera

• Incrementos de costos de producción y servicios

• Incremento en los gastos de atención médica tanto en instituciones públicas como privadas

• Pérdida de días laborados no trabajados

• Pero la más importante y dolorosa, son las incapacidades permanentes y muerte de muchos inocentes

Todos los sectores tienen mucho que hacer. En la cumbre no se tocó a profundidad el tema de corrupción, el cual está inmerso tanto en el sector político, como en el privado, mejor llamado como crimen organizado. No son solo el terrorismo y la droga o el robo. No hay una cuantificación regional clara del costo de esa corrupción. De hecho muchos de los casos no son ni siquiera denunciados, menos llevados a corte, o castigados.
La intimidación como medio de presión es su forma de operar y por miedo muchos callan. No es solamente un problema de empleo o educación, no es solo que la droga los incita. Hay muchísimo de avaricia y de una moda terrible por el dinero fácil y el poder. Esto hay que trabajarlo a todo nivel y en todo sector de la sociedad. La impunidad debe desaparecer y la información es primordial. En la próxima columna comentaremos de las conclusiones de la cumbre y de algunas propuestas que hemos escuchado en este tema.

Mónica Araya
Presidente de Cadexco