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No hubo auge “sorpresivo”, sino inexactitud en cifras
Se desinfló la economía

Golpeadas zonas francas y agro, tras corrección

La economía se desinfló. Costa Rica no presentaba una situación boyante, sino una evolución más conservadora.
El auge “sorpresivo” de la actividad económica en el último año no ocurrió, sino que hubo una corrección a la baja en las cifras de todos los sectores productivos.
El resultado de la modificación fue que la agricultura y las empresas de manufactura y de centros de llamadas instaladas en zonas francas crecieron hasta en dos puntos porcentuales menos de lo reportado meses atrás.
Durante la mayor parte del primer semestre, el Banco Central reportó un auge satisfactorio de la economía.
Las cifras mostraban un ritmo creciente en la actividad de las empresas, con un aumento de hasta el 7% al primer cuatrimestre. Sin embargo, esa no era la realidad.
En el proceso de revisión de mitad de año de los objetivos económicos, el Central decidió cambiar la estimación de evolución y determinó que el país crece, pero no tanto.
A mayo se cerró con una variación interanual de la actividad del 5,1%, dos puntos porcentuales menos de lo reportado un mes antes.
“Este es un cambio de cifras radical”, dijo Hairo Rodríguez, subgerente general de Banco Cathay.
Las entidades financieras, junto a las empresas, toman decisiones fundamentadas en los datos oficiales de la actividad económica.
El cambio generó mucha incertidumbre.
La pregunta obligada es ¿qué pasó? La explicación estaría en que el índice mensual de actividad económica (Imae) es un indicador que estima la variación porcentual de la producción de bienes y servicios.
Esa medición utiliza datos preliminares que pueden variar con el tiempo, y eso fue lo que ocurrió.
La revisión de datos más recientes generó una fotografía más exacta de la realidad y modificó los datos anteriores.
“Cuando añadimos un nuevo mes al Imae siempre modifica el índice y puede acelerarlo o frenarlo”, enfatizó Henry Vargas, director de Estadística Macroeconómica del Central.
Otra razón es que el comportamiento económico es consecuencia de la expectativa de mejora en las empresas y las familias.
Un sector puede estar muy dinámico y el tipo de cambio le baja a final de mes en ¢5. Al final significa un cambio millonario en sus ventas que afecta la tasa de crecimiento de este sector, argumenta el economista Carlos Arguedas.
La desaceleración reportada tiene tres meses consecutivos de reportarse y está íntimamente ligada a la evolución de los mercados internacionales.
La expectativa de evolución en Estados Unidos y Europa aún es conservadora y golpea a los sectores que viven de las ventas al extranjero.
La nueva imagen de la economía causó incertidumbre porque hubo cambios a la baja muy significativos en sectores como la agricultura y las zonas francas.
El agro fue el área productiva más afectada por el cambio, pues mientras se pensaba que crecía casi en un 3% mensual, lo hacía a menos de la mitad de ese valor.
“Las cifras reportadas por el Banco Central no concordaban con la realidad”, dijo Alvaro Sáenz, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura.
En el caso de la industria manufacturera, en la que está la multinacional Intel, la corrección aplicada significa una variación de hasta dos puntos porcentuales durante este año.
Mientras que en los centros de llamadas la actividad económica pasó de un 14% a un 12%.
Pese al cambio, la expectativa del Central es que la producción nacional finalice el año por encima de la estimación inicial de un 3,8%.

Oscar Rodríguez
[email protected]


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