Saprissa demoledor
Rudy Dawson, del Uruguay, tuvo un desafortunado desempeño ayer; busca despejar frente a los morados Russell y Madrigal. Este último se fracturó una clavícula y estará fuera de acción dos meses. www.imagenesencostarica.com/La República
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Saprissa demoledor

Segundo tiempo de ensueño le permitió aplastar al Uruguay de Coronado

Cuartos de final, juego de ida, Torneo de Copa Banco Nacional.
Minuto dos.
Tiro de esquina de Johan Condega, cierra de cabeza en el segundo poste Pablo Rodríguez y gol de Uruguay.
Minuto 13.

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Falta de Rudy Dawson a Diego Madrigal. Penal. Cobra Luis Diego Cordero y lo bota. Mal presagio para el Saprissa.
Los lecheros aprovechan el momento y presionan sobre el marco de Donny Grant, que de puños le desvía al mismo Condega el segundo. Pero Saprissa suma demasiado talento y cerca de la media hora equilibra el partido.
Diego Estrada se echa a los morados al hombro; sus filtros son letales y la retaguardia isidreña floja por el centro se desordena. Al minuto 29 una pifia garrafal de Rudy Dawson le permite a Estrada guindarse de un servicio corto de Cordero y ante el portero Anthony Velázquez lo cruza en corto para el empate.
En el cierre de la etapa le anulan una anotación a Douglas Sequeira, sale severamente lesionado en un hombro Diego Madrigal y lo sustituye Minor Escoe.
La segunda parte es total y absolutamente morada.
Con cancha y viento a favor el Saprissa hace estragos y los anfitriones desaparecen del mapa. Solo aguantan 20 minutos; salen del terreno de juego Joshua Díaz y Rafa Rodríguez y los locales rompen sus líneas.
En el minuto 66, el Saprissa teje una bella acción por el costado derecho, gestada por Manfred Russell, hay toques y tacos y es Jordan Smith el que atrasa a Estrada quien recibe, mide y cruza un zurdazo al ángulo superior que doblega a Velázquez.
La ventaja en el marcador y el ingreso de Deiver Vega suelta más al Saprissa que ataca por todos los flancos. En un entrevero un remate de Russell pega en el brazo de Keylor Villegas y otro penal. El propio Manfred lo deja en los cordeles y se cierra el juego de ida con un gol olímpico, siempre hermoso a cargo de Deiver Vega, que fue la cereza al pastel de fresca remolacha.

Gaetano Pandolfo
[email protected]

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