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Viernes, 14 de diciembre de 2018



ACCIÓN


San Lorenzo, finalista con suspenso

EFE | Jueves 18 diciembre, 2014

El volante del conjunto de Almagro, Pablo Barrientos, puso la primera anotación con la que inició ganando el conjunto argentino.Fadel Senna-AFP/LA REPÚBLICA


San Lorenzo, finalista con suspenso

San Lorenzo accedió a la final del Mundial de Clubes y será el rival del Real Madrid, tras imponerse 2-1 sin brillantez y de forma agónica en la prórroga al combativo Auckland City, equipo revelación del torneo que se marcha por la puerta grande.
Los merengues pueden dormir tranquilos si el equipo argentino no mejora su imagen. El peso del favoritismo lo acusó. No estuvo cómodo en ningún momento del partido ante un Auckland City que jugó sin miedo y sin ningún tipo de presión. Nada tenía que perder tras convertirse en la gran sorpresa del Mundial de Clubes.
El modesto equipo tuvo mejor colocación sobre el campo, mostró estar mejor trabajado y el poco sufrimiento que tuvo fue por acciones individuales del conjunto argentino. La primera parte apenas dejó fútbol.
El encuentro iba a llegar al descanso cuando de la nada se adelantó el conjunto argentino. Pablo Barrientos remató de zurda con calidad un centro atrás fruto de la incorporación del lateral Mas.
Era un premio excesivo que intentó reducir con fe Auckland City.
Reculó metros San Lorenzo en la reanudación y el empuje del modesto al final encontró el premio deseado. Tade volvió a ver el espacio para generar peligro y su pase a De Vries no lo tocaron ni el delantero ni el portero en su salida. El balón quedó muerto para que un español, Berlanga, lo mandase a la red sin apenas espacio para marcar. Saltaba la sorpresa.

Mirando de frente el fracaso tiró de orgullo San Lorenzo y de su jugador de más calidad, Romagnoli. Puso un centro a cabezazo blando de Kannemann con el que despertaron. La madera evitó el tanto a una maniobra fantástica de Cauteruccio. Sombrero y zurdazo desde la frontal que estrelló en el poste.
El duelo iba a la prórroga. Matos se encontró un balón muerto dentro del área para enganchar un zurdazo raso inapelable que dio el pase a la final.

Marrakech/EFE