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Hay tres acciones que golpearían de forma fuerte las tasas de interés, una sucedería luego de conocerse cuál será próximo gobierno (sin compromiso para resolver el tema del déficit fiscal), la cual sería otra rebaja en la calificación de riesgo.

Las otras dos tienen que ver con colocaciones de deuda, una está pronta a ocurrir y la otra sucedió en diciembre (aunque podría repetirse).

Se trata de la incertidumbre que existe en el mercado, que se mantiene a la espera del ingreso de los $1.500 millones producto de los cuestionados por constitucionalidad contratos de colocación, lo que se refleja en un bajo volumen negociado tanto en el mercado primario como en el secundario.

No se conoce el valor de los rendimientos que se vayan a ofrecer, pero por la necesidad de recursos, ante una baja calificación de riesgo, el mercado seguramente solicitará un aumento en dicha tasa de interés.

Si Hacienda no logra colocar estos dólares, por su urgencia de recursos debido al déficit fiscal, para finales de mes o en febrero, podría volver a realizar una colocación extraordinaria parecida a la del 21 de diciembre, donde tuvo que subir la tasa de interés del rendimiento del título ofrecido hasta en dos puntos porcentuales, golpeando así al sistema.

Decisión de rebaja en calificación hasta con nuevo gobierno

La agencia calificadora de riesgo Moody’s que fue la primera en empezar con las rebajas en dichas notas hace unos cuatro años (cuando nos quitó el grado de inversión en setiembre de 2014), confirmó a INVERSIONISTA que no tocará dicha calificación hasta mediados de año.

“La probabilidad de un cambio en la calificación es importante, en la medida en que ya tienen una perspectiva negativa que se definió en febrero del año pasado y esperamos volver a revisarla cerca de mitad de año. Vamos a esperar a ver quién gana las elecciones y qué dice la administración sobre la prioridad que le dé al tema fiscal y de las finanzas, también esperamos reunirnos con el ganador y ver todo un análisis de lo que va a suceder”, dijo Gabriel Torres, analista que realiza la evaluación de Costa Rica de Moody’s.

Con y sin los $1.500 millones hay repercusiones

Es claro que, para Hacienda, lograr colocar los $1.500 millones de los contratos anunciados en noviembre pasado sería “un respiro”, tanto de recursos como de presión a las tasas, pero siempre habría repercusiones, en especial el aumento de la deuda y las tasas de interés, sobre todo en dólares.

Asimismo, traería una presión alta al tipo de cambio para que vuelva a existir un ambiente de apreciación del colón, como ya sucedió cuando trajimos por cuatro años los millones de dólares de los eurobonos, afectando a exportadores, empresas extranjeras y turísticas en el tema de competitividad.

El mercado se mantiene a la espera del ingreso de estos $1.500 millones, incertidumbre que se refleja en un bajo volumen negociado tanto en el mercado primario como en el secundario.

En la pantalla de negociación de bolsa predominan las ventas en ambas monedas, principalmente en dólares y las ofertas compradoras son muy puntuales, en su mayoría con rendimientos superiores a los del mercado, indican varios expertos.

Esto con la intención de ajustarlos a la referencia de la asignación del bono con vencimiento a mayo de 2019 (G$220519) realizada por Hacienda el pasado 21 de diciembre.

“Sin embargo los vendedores no han cedido, con la duda aún de si la curva de deuda interna se debería mover en la misma magnitud de la asignación realizada, o bien, si esto fue una transacción aislada, y no va a tener mayor efecto en la curva de rendimientos”, explicó Karla Arguedas Chaverri, gerente de Trading Prival Securities.

¿Colocaciones extraordinarias como la de diciembre serían la solución?

El pasado 21 de diciembre el mercado se llevó una sorpresa, al lograr colocar Hacienda $340 millones en un título con vencimiento a mayo de 2019 (G$220519).

La sorpresa no solo fue por el monto, sino por la asignación de esa cantidad de dinero elevando hasta en dos puntos porcentuales el valor del rendimiento respecto a lo que la curva soberana indicaba.

Hacienda justificó esta acción como una oportunidad para liberarse de obligaciones de pagos para el cierre del año tanto de salarios como de proveedores, algunos indican que hasta de pagos de deuda.

Hay quienes piensan que si Hacienda no logra colocar los $1.500 millones, volvería a realizar en febrero otra colocación extraordinaria como la que hizo en diciembre, lo que traería casi de forma automática un aumento en la curva soberana.

 

Minientrevista Gabriel Torres, analista Moody’s

“La probabilidad de un cambio en la calificación es importante”


¿Qué analizan de la situación fiscal del país?

No vemos que se haya logrado hacer mucho, el déficit sigue siendo alto, no pareciera por ahora que exista acuerdo político para bajarlo.
En estos momentos podríamos indicar que se debe a la situación de la contienda política que no exista, en ese sentido habrá que esperar a ver qué pasa luego de las elecciones.
Tenemos años indicando lo mismo, y a medida que pasa el tiempo la situación empeora, ya que cada año con un déficit alto es otro año que sigue aumentando la deuda.
El gran problema que tiene Costa Rica es algo paradójico, ya que tiene instituciones muy grandes y fuertes, pero es muy fácil para diversos grupos frenar cambios, entonces llegar a acuerdos políticos, no es fácil.
Si el próximo gobierno no le da prioridad al tema fiscal, ¿quién lo va a empujar? Obviamente no lo va a realizar la oposición.

¿Estarían rebajando la calificación de riesgo este año?

La probabilidad de un cambio en la calificación es importante, en la medida en que ya tienen una perspectiva negativa, que se definió en febrero del año pasado y esperamos volver a revisarla cerca de mitad de año.
Esperaremos a ver quién gana las elecciones y qué dice la administración sobre la prioridad que le dé al tema fiscal y de las finanzas, también esperamos reunirnos con el ganador y ver todo un análisis de lo que va a suceder.
No vamos a actuar ahora en el corto plazo, pero claramente el peligro de un shock, de una crisis aumenta cada vez que no se llega a una solución.

¿Está confirmando que el cambio no sería pronto?

Hoy no tenemos ningún plan de efectuar un cambio, pero es claro que eso podemos hacerlo en cualquier momento; por ejemplo, imaginemos que en marzo el gobierno indica que el déficit fue mucho peor de lo esperado y que ahora es de un 8% del PIB, por decirte algo; bueno, es posible que luego de esa información pase algo.
En este momento, con base en la información que tenemos no vamos a actuar en el corto plazo.

¿La captación de diciembre de Hacienda, les pareció algo desesperado?

No sé si la palabra es “desesperado”, pero claramente apunta a que la situación es cada vez más complicada.
No es lo que era hace cuatro años, el problema con este tipo de distorsiones es que en general el desenlace no es lineal.
¿Qué quiero decir con esto? Hasta ahora se ha ido aumentando un poco la deuda, y se ha venido bajando un poco la calificación. Y así sucesivamente, pero es posible que, si esto continúa, pasen cosas más complicadas para una economía, como que se corte del todo el acceso a mercados, o se refleje de una forma aún mayor de lo que tienen que pagar en tasas y los lleve a una crisis, aunque sea algo pequeño, pero donde ya las personas sienten directamente estos peligros.


Cómo lo ven

Subir las tasas es algo que Hacienda deberá hacer, pero mejor de forma paulatina que en pocas transacciones que sean golpes, indican varios especialistas.

Rebecca Gamboa
Analista
Ecoanálisis

Podemos observar que en los últimos meses Hacienda no ha podido realizar las operaciones con las condiciones ideales para ellos, han tenido que variar la tasa de interés para algunos títulos por la urgencia de captar dinero, esto se reflejó en la colocación de $340 millones, la cual fue pactada a una tasa mayor que la inicial.
Además, ha tenido problemas para colocar los $1.500 millones anunciados desde noviembre anterior. Todo esto indica que el Ministerio tenderá a subir tasas para poder colocar títulos en el mercado. Pero, por otro lado, si lograra realizar la colocación, esta traerá repercusiones en la devaluación de la moneda (será menor) y a su vez la presión en las tasas disminuiría.

Hernán Varela
Gerente de Administración de Portafolios
Banco Lafise

El anuncio de la potencial colocación de los US$1.500 millones fue una sorpresa debido a que 2018 se mostraba como un año bastante complicado, tanto así que algunos bancos y agencias de análisis económico procedieron a ajustar sus pronósticos de tipo de cambio y de tasas de interés para este año.
No obstante, una cortina de incertidumbre comenzó a rondar la colocación, situación generada en parte por la poca información que otorgaron a los medios las autoridades de Hacienda.
El movimiento al cierre de diciembre, según entrevistas de encargados de Hacienda, se hizo porque había un agente colocador con un monto ya definido y además porque consideraron que tener algo de fondo externo (esos US$340 millones) les daba mayor margen para negociar el monto restante con los otros inversionistas.
En cuanto a la posibilidad de que se dé otra colocación a niveles altos, las probabilidades son elevadas debido a que ya se marcó un precedente y es poco probable que los inversionistas estén anuentes a aceptar tasas aún más bajas.

Esteban Chavarría
Gerente Análisis Económico
Scotiabank

La operación del pasado 21 de diciembre generó incertidumbre en el mercado por las implicaciones que pudo tener sobre operadoras de pensiones, fondos de inversión y bancos.
No obstante, todo parece indicar que no se han percibido aún reacciones fuertes observables en el mercado, y en algunos casos, como, por ejemplo, los eurobonos de Costa Rica, su precio ha subido en los mercados internacionales, denotando apetito de inversionistas internacionales por este tipo de instrumentos.
El panorama económico para los próximos meses se puede dividir en dos escenarios. El primero, en el cual se realice la operación de los contratos de colocación por $1.500 millones. En esta línea, las perspectivas son de una menor presión sobre las tasas de interés y sobre el mercado cambiario. Esto último se traduce en un tipo de cambio más estable y menos volátil. En general, menor incertidumbre económica en el mercado.
El segundo escenario sería sin la operación de los contratos de colocación. En este panorama, el apremio fiscal presionaría al alza en tasas de interés, con el consecuente efecto sobre las operaciones de crédito tanto a nivel público como privado. En el ámbito cambiario, eventualmente, se podría observar un tipo de cambio con presión alcista y más volátil.

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