Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 10 Enero, 2011



Para “jugar” en la Asamblea Legislativa con el equipo del PLN hay que decir que sí o que no en bloque, independientemente de lo que uno piense de forma individual

Renuncia

Que las relaciones eran tensas era innegable. Que la comunicación era prácticamente inexistente era un secreto a voces. Que el hombre estaba incómodo desde hacía casi un año era indiscutible. Que el señor estaba en desacuerdo con casi todas las agendas era evidente. Pero que el caballero renunciara abruptamente en los primeros días del año a mí me sorprendió.
Hasta donde yo recuerdo los diputados que han renunciado a su curul lo han hecho para asumir otro puesto. Quienes están en contra de los lineamientos del partido que los llevó a la Asamblea Legislativa o por simple oportunismo político se separan de su grupo y se autodenominan independientes.
Don Guillermo Zúñiga, quien encabezara la lista de diputados nacionales nombrados por la Presidenta, se va de Cuesta de Moras por diferencias políticas irreconciliables con el gobierno sin separarse del Partido Liberación Nacional (PLN).
Seguramente para los más cercanos a la clase política y al PLN la renuncia del ex ministro de Hacienda era de esperarse. Después de todo don Guillermo nunca negó su cercanía a don Oscar y los conflictos entre la señora Chinchilla y los hermanos Arias encabezan mi lista de los sucesos nacionales de 2010 publicada la semana pasada.
Otra de las noticias más relevantes del año pasado fue el primer proyecto propuesto por los diputados liberacionistas y apoyado por la mayoría de las fracciones legislativas: el aumento salarial de un 70% que pretendían autoregalarse. Casi enseguida se supo que el señor Zúñiga nunca había estado de acuerdo, que como buen economista sabía que no había recursos para cubrir el aumento y que lo habían convencido de la importancia de apoyar cualquier proyecto impulsado por su fracción.
Para “jugar” en la Asamblea Legislativa con el equipo del PLN hay que decir que sí o que no en bloque, independientemente de lo que uno piense de forma individual. Así actúan los políticos liberacionistas: hoy pueden estar a contra de lo que mañana estarán en favor. Las contradicciones no tienen importancia, son parte del ser. El talento reside en mantener una expresión facial inalterable y saber justificarse aún con argumentos pobres.
Don Guillermo no parece tener este tipo de aptitudes para el juego político. Como personaje público mientras estuvo a cargo del Ministerio de Hacienda, se destacó por su capacidad de explicar de forma clara los procesos económicos más complejos. Afable, inteligente y consecuente con su pensamiento, parece tener el perfil de un profesor, de un tecnócrata, no de una figurita política que ansíe subir en el escalafón del poder.
Su único defecto para mí y viéndolo desde afuera es su gran afinidad con el doctor Arias. En fin, nadie es perfecto.
Lo cierto es que en una Asamblea Legislativa cada cuatrienio más pobre en la calidad de sus diputados, la ausencia de don Guillermo se hará evidente. Es una pena.

Claudia Barrionuevo
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