Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 11 Noviembre, 2013

Ese círculo infernal tiene atrapadas a miles de mujeres, que no pueden denunciar por miedo, a perder sus hijos, a perder sus vidas


…desde Moncho

Rehabilitar la política

Eso pasa por sanearla de agresores de mujeres. La Dra. Montserrat Sagot escribe en su muro de FB su indignación por el intento del candidato a diputado que le solicita que no haga pública la denuncia que lo ponía en evidencia. Supuestamente para no afectar a su ex¬esposa, la misma que 11 años atrás lo denunció por violencia doméstica (término que no me gusta).
Así inició esta ola de protesta e indignación que ha llevado al partido Frente Amplio y su candidato José María Villalta a exigir la renuncia de quien ocupa el II lugar en la lista de diputados por San José.
El candidato a diputado, se niega a mostrar que tienen dignidad, lleva al Frente Amplio a un escenario inédito, que lo afecta; cuando las encuestas ubican al partido en II lugar en las preferencias electorales.
¿Doloroso que el tema se haga público? Sí, definitivamente sí.¬
La corriente más machista sugiere que esto es solo un pleito de machos alfas sindicales, (invisibilizar) o que por el tiempo transcurrido, 11 años, se debe dejar pasar por alto una conducta que obligó a un Juez de la República a dictar medidas de protección y a reiterarlas seis meses después. (Ignorar)
¡Psss, señores!, disculpen pero esto no se trata de campaña electoral, ni de pleitos sindicales. Se trata de hacer visible una conducta que el mismo implicado sugiere que es “normal en los hogares costarricenses”… Sí, sin palabras, enmudece una, ante esa lógica machista.
Los números son aterradores. Las denuncias por todo tipo de agresión aumentan, peor aún las mujeres muertas víctimas de la violencia de sus compañeros o excompañeros enlutan a decenas de familias cada año.
Ese círculo infernal tiene atrapadas a miles de mujeres, que no pueden denunciar por miedo, a perder sus hijos, a perder sus vidas, porque allá afuera de esa prisión en la que viven, existe una sociedad que está dispuesta a no creerles, a llamarlas desquiciadas y por supuesto a justificar la conducta injustificable de un violento agresor.
Francisco, el Obispo de Roma, nos habla de “rehabilitar la política” nombre que también ha puesto la CECR a un documento que circula hace cuatro semanas. Rehabilitar la política pasa por la transparencia, por mostrar los valores en las vidas de los aspirantes a cargos de elección popular, no a partir del inicio oficial de la campaña electoral, sino, de toda su vida.
Por supuesto que las prioridades para los que saben son el déficit fiscal, inflación, exportaciones, etc… el ser humano no es el centro de la actividad política electoral, y las mujeres menos estamos ahí. Continuamos excluidas, en ese modelo de “priorización” de la cosa pública.
A riesgo de que me demanden por 1.000.000 millones que no tengo, recuerdo el documento Conclusivo de Aparecida 454 “En esta hora de América Latina y el Caribe, urge escuchar el clamor, tantas veces silenciado, de mujeres que son sometidas a muchas formas de exclusión y de violencia en todas sus formas y en todas las etapas de sus vidas”.
¿Es tiempo de que “la política” se ocupe de estos temas?
 

Iris Zamora