Reformas antes que más impuestos, prioridad del futuro presidente
El déficit fiscal del país ha sido un problema muy serio de los últimos ocho años, tanto así que tres calificadoras de riesgo internacionales han reducido la valoración del país. Shutterstock/La República
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Colaboró Javier Adelfang

A un año del cambio de gobierno, los aspirantes a la Presidencia proponen mitigar el déficit fiscal mediante una reforma a los impuestos de ventas, al valor agregado y sobre la renta, por encima de aprobar un nuevo paquete de gravámenes.

La situación pone una soga en el cuello del próximo mandatario, con un déficit que este año cerrará en casi el 6% y una deuda que se acerca al 50% del PIB.

Precandidatos consultados por LA REPÚBLICA concuerdan en que mejorar la recaudación de los tributos existentes y cerrar los portillos legales que permiten la evasión, son las soluciones más viables para enfrentar esta situación.



La prioridad debe ser regular el margen fiscal con políticas que aseguren fondos para inversión pública (infraestructura), generación de empleo y mejoramiento de la brecha de ingresos, lo cual se lograría con un crecimiento económico por encima del 4%.

“El impuesto de ventas debe modificarse hacia uno al valor agregado que nos permita controlar de forma más estricta el gasto público y prevenir la evasión fiscal; se ha tardado al menos 12 años en tomar la decisión de hacer una reforma fiscal que se requiere”, manifestó Carlos Alvarado, precandidato del PAC.

Los aspirantes descartan implementar nuevos impuestos, si no se corrigen antes las fallas de los ya existentes; además creen que el crecimiento del país no es el más apto para implantar una nueva carga económica.

“No creo en paquetes tributarios ni en terapias de shock, por lo que no impulsaría paquetes de impuestos. Aquí el problema no ha sido falta de ingresos, sino un exceso del gasto; la solución radica en apretarle la faja al Gobierno para que deje de aumentar el gasto irresponsablemente”, aseveró Rodolfo Piza, precandidato del PUSC.

Mientras tanto, los ingresos tributarios del país mostraron un ligero crecimiento, pues se pasó de una tasa de variación del 7% en el primer trimestre de 2016 a un 8,5% en el mismo periodo de este año.

Este comportamiento favorable de las finanzas públicas no basta para asegurar la estabilidad fiscal del Gobierno central a mediano y largo plazo, según Helio Fallas, ministro de Hacienda.

La recaudación sigue siendo insuficiente para sostener los costos del Gobierno, y por ello también surgen ideas desde el lado del gasto.

“Hemos propuesto reformas orientadas a contener el gasto público y aumentar la recaudación tributaria por la vía de la disminución de impuestos, el consumo aumenta y la evasión disminuye cuando los impuestos son bajos”, afirmó Natalia Díaz, precandidata del Movimiento Libertario.

El corolario de las propuestas es que sin reformas de fondo en materia tributaria, ni un crecimiento sostenido y más estable de la producción, difícilmente los ingresos se incrementarán lo necesario como para reducir el déficit de manera significativa.

Al cierre de 2016, la deuda del país ascendió a más de ¢14 billones, lo que representa un 45% del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, cuatro puntos porcentuales más alta que en 2015, cuando alcanzó ¢12 billones.

“Si el Gobierno lograse captar un punto porcentual más del PIB en impuestos, se lograría una mayor eficacia en la relación ingreso-gasto, aunque para eso necesitaríamos un crecimiento anual del 6% para sostener un poco este caos fiscal”, expresó Welmer Ramos, precandidato del PAC.

Costa Rica posee el peor desempeño fiscal de la región centroamericana; al cierre del primer trimestre del año el déficit alcanzó el 1,2% del PIB y se espera que para diciembre llegue al 5,8%; mientras que en otros países del área no superó el 5%.

“Una reforma impositiva pasa necesariamente por la transformación del actual sistema tributario a uno progresivo, que grave las grandes riquezas de acuerdo con su capacidad de pago, de forma tal que el rico pague como rico y el pobre pague como pobre”, dijo Edgardo Araya, candidato del Frente Amplio.

En el corto plazo, algunos factores acelerarán el déficit fiscal, entre ellos la inflación que se verá reflejada en aumentos salariales y pluses, y por ende en deuda pública.

“Estamos muy comprometidos con solucionar esta situación; de hecho como presidente del Congreso aprobé la ley Contra el Fraude Fiscal; abogamos por un tope a los salarios públicos y homogeneizar los pluses, pero esto es una labor diaria de todos”, externó Antonio Álvarez Desanti, candidato del PLN.

Casi todos los precandidatos coinciden en el salario único; en tanto, el diálogo multisectorial para la contención del gasto es parte de las soluciones que no descartan pero que no ven tan viable, pues dependería de las negociaciones con empresarios públicos y privados.

A pesar de las palabras, en el fondo siempre se trata de ver para creer.

En campañas pasadas, los candidatos aseguraron que no era necesario aprobar nuevos impuestos, pero al final se vieron en la necesidad de implementarlos, como es el caso de Luis Guillermo Solís en la presente administración y Laura Chinchilla en 2010.


Los aspirantes

Los aspirantes valoran medidas alternativas para reducir el gasto público; sin embargo, no las ven tan viables como las reformas fiscales.

Carlos Alvarado
Precandidato
PAC

Las reformas a los pluses y salarios únicos deben ser discutidas con base en experiencias institucionales, según eso tomaremos una decisión sobre si las incluimos o no en el plan de gobierno.

Welmer Ramos
Precandidato
PAC

Debemos controlar el tema de los pluses, estos deben ser por merecimiento y no por institucionalidad.

Rodolfo Piza
Precandidato
PUSC

Nosotros nos proponemos lograr que el incremento en el gasto por salarios públicos se sitúe por debajo del crecimiento del PIB, para que el peso de las remuneraciones disminuya gradual y sostenidamente.

Antonio Álvarez Desanti
Candidato
PLN

No veo viable el salario único, lo más conveniente es ir modificando leyes para homogeneizar pluses.

Edgardo Araya
Candidato
Frente Amplio

El salario único tiene sus ventajas y sus desventajas, por lo cual habría que considerar la integralidad de los elementos y pasar necesariamente por un proceso de diálogo con los diferentes actores sociales.

Natalia Díaz
Precandidata
Movimiento Libertario

Estamos a favor de aplicar el salario único para nuevos funcionarios del sector público. Hay que homologarlos para una mayor justicia salarial.

 

 

 
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