Natalia Díaz

Natalia Díaz

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Jueves 19 Octubre, 2017

Reflexiones sobre el teletrabajo

La dinámica de la economía, la exigencia en los números de la producción, el avance de la tecnología e incluso nuestro cambiante estado del tiempo, obligan cada vez más a las empresas a modernizar su forma de producir, por lo que la aplicación del teletrabajo es impostergable.

Asimismo, en el sector público, la implementación de este sistema permite eficiencia y ahorro energético significativo, así como la disminución de las presas que cada vez se hacen más inmanejables. Disminuye también los obstáculos que se presentan para realizar las labores desde los lugares normales de trabajo, al soslayar inconvenientes como los fenómenos naturales.

Como anoté al inicio, nuestro país tiene un particular estado del tiempo cambiante, que a la postre resulta en un problema severo en el traslado de las personas a sus lugares de trabajo.

Ya el Gobierno ha implementado este sistema vía decreto. En el sector privado, entre las que se encuentran empresas nacionales y multinacionales, también se viene aplicando, Sin embargo, aún existe temor de hacerlo ante el faltante de legislación que otorgue un marco jurídico para permitir la aplicación de esta opción laboral, sin menoscabar los derechos de los trabajadores.

Para solucionar esta carencia, existe en la corriente legislativa el proyecto de ley para regular el teletrabajo, que se analiza bajo el expediente 19355.

El objetivo del proyecto es promover, regular e implementar el teletrabajo como un instrumento para la generación de empleo y modernización de las organizaciones públicas y privadas, a través de la utilización de tecnologías de la información y las telecomunicaciones (Tics). Establece los elementos básicos que deben ser considerados en la aplicación del mismo, como la realización de un contrato que establezca las condiciones en que debe realizarse.

El proyecto se encuentra en estudio en la Comisión Permanente de Asuntos Económicos y en esta, se constituyó una subcomisión para su análisis particular. La iniciativa ha sido puesta en consideración por parte de varios entes públicos y privados que han nutrido con sus observaciones el mejoramiento del texto inicial.

No podemos omitir un elemento ventajoso para la empresa, la producción o el trabajador, como lo es el fortalecimiento del vínculo del núcleo familiar. Esto es posible, cuando las condiciones en las que se va a realizar la labor a distancia estén establecidas. También les permitirá a padres y madres, la atención de primera mano de niños pequeños, adultos mayores y de personas dependientes como enfermos y con discapacidad si así lo requirieran, ya que por un lado, podría distribuir su atención a la labor y por otro tener la tranquilidad de velar por ellos. Desde los puestos de trabajo convencionales no es posible.

El teletrabajador tendría la oportunidad de reducir los gastos de desplazamiento, como la gasolina o el transporte público y la alimentación. Asimismo, podrá reducir el estrés al aplicar técnicas de relajación y distribución efectiva del tiempo, para laborar siempre que cumpla sus funciones y objetivos de acuerdo con lo pactado con el empleador.

Como podemos apreciar, el teletrabajo resulta una ventaja para muchos actores de la sociedad, empezando por el Estado, quien posiblemente note la reducción de aglomeraciones en las principales vías nacionales, lo que permitirá el paso agilizado, así como una mejora en los niveles de contaminación del ambiente.

Para los entes públicos o privados, será evidente el aumento en la productividad, así como el ahorro en energía y espacios físicos. En definitiva el trabajador verá beneficios en el corto plazo como lo es la distribución efectiva del recurso tiempo y en el largo plazo, el mejoramiento en la calidad de vida.

Conscientes de la importancia de este sistema de trabajo, continuaremos trabajando arduamente en el impulso de este hasta su declaratoria como ley de la República.