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Recrudece violencia en Siria

Redacción La República [email protected] | Viernes 11 mayo, 2012



Recrudece violencia en Siria

La explosión de dos coches bomba en la periferia de Damasco que causó ayer al menos 55 muertos, lo convierte en el atentado más sangriento desde el inicio hace catorce meses de la revuelta contra el régimen sirio, que acusó a "grupos terroristas" de la masacre.
El Ministerio sirio del Interior cifró, además, en 372 los heridos en este doble ataque perpetrado en la zona de Qazaz, en el que se usó más de 1.000 kilos de material explosivo.
De acuerdo con las autoridades, los vehículos iban conducidos por dos terroristas suicidas, que los hicieron estallar con tan solo un minuto de diferencia, el primero de ellos a las 07.53 hora local.
Las explosiones ocurrieron cerca de un edificio del denominado cuerpo de la Inteligencia Palestina y una sede de los servicios de Aviación en Qazaz, donde decenas de coches y autobuses resultaron incendiados.
Según pudo constatar Efe en el lugar de los hechos, el estallido de los coches bomba dejó dos grandes hoyos en el suelo y un reguero de escombros, sangre y cristales de los edificios cercanos.
A Qazaz se trasladó un equipo de los observadores de la ONU, desplegados en Siria para verificar el cumplimiento del plan de paz del mediador internacional, Kofi Annan, que estipula, entre otros, un alto el fuego, en vigor desde el 12 de abril.
Este atentado ha sido el más grave desde el inicio de las protestas en marzo de 2011, seguido por el perpetrado en diciembre de ese año en las inmediaciones de dos edificios de la Seguridad Central en Damasco, en el que murieron al menos 44 personas.
Las expectativas de resolución del conflicto sirio pasan un momento delicado y ayer el mismo secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, alertó del escaso tiempo disponible para detener la violencia antes de que se desencadene "una guerra civil a gran escala con efectos catastróficos sobre Siria y toda la región".
Entre los expertos que acudieron a inspeccionar el lugar del doble atentado se encontraba el jefe de la misión, el general noruego Robert Mood.
Mood afirmó en declaraciones a los periodistas que "este acto terrorista horrible" no supone una solución a la crisis en Siria sino que "causa problemas a todo el pueblo sirio".
Aunque el origen de los atentados se desconoce, el régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, acusó a "grupos terroristas armados", apoyados por partes extranjeras, como se refiere a la oposición armada.
Por su parte, el Consejo Nacional Sirio (CNS), principal agrupación opositora en el exilio, negó cualquier implicación en los atentados y consideró que benefician a las autoridades.
El portavoz de esta organización, Emad Hosari, dijo a Efe que "estos atentados sirven al régimen sirio, que desde el primer momento dirigió sus ofensivas contra los civiles".
En su opinión, la intención de Damasco es disuadir a los observadores de la ONU desplegados sobre el terreno de que hagan su trabajo.
Estados Unidos condenó en los "términos más contundentes" los atentados y señaló que "es una nueva prueba de que estamos lejos del cese de la violencia", algo de lo que culpó al régimen de Bachar Al Asad.
"No tenemos información clara de quien es el responsable de los ataques de ayer, pero estamos preocupados por el hecho de que es una nueva prueba de que estamos lejos del alto el fuego y el cese de la violencia, incluido en Damasco", afirmó Victoria Nuland, la portavoz del Departamento de Estado, en su rueda de prensa diaria.
En cuanto al futuro de los observadores, el secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, advirtió de que los atentados de ayer y los registrados el miércoles en el sur de Siria "tendrán consecuencias graves" en la misión de la ONU.

Siria/EFE