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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Que no le merme

Natiuska Traña [email protected] | Miércoles 01 agosto, 2018


Que no le merme

Esta frase siempre me la dice un amigo muy querido, cuando quiero tirar la toalla o cuando todo no es tan fácil como uno espera. Confieso que me hace mucha gracia y al final termino riéndome, haciendo nuevos replanteamientos sobre las metas y objetivos planteados.

Todos tenemos una historia, quizá cambia de personajes y de situaciones, unas más complicadas, más tristes, más duras... Pero en este camino que se llama vida, no la tenemos tan fácil.

Cuando sale al mundo real y comienza a trabajar, se da cuenta que muchas veces las ganas y el esfuerzo no son recompensados; que el sistema a veces premia a los vagabundos y a los que quieran hacer un cambio en las cosas, son relegados y en vez de premiar su productividad lo hacen a un lado. Lo importante es que aunque eso exista, también existen personas que le han tendido una mano y lo ayudan a dar ese paso que le causa miedo para que crezca y se desarrolle. Eso sí le digo, las cosas no caen del cielo, pero siempre se encuentran “ángeles” que le dan esa palmada en la espalda para que entregue lo mejor de usted, igual que encuentra otros que le dan una patada, pero que igualmente lo impulsan adelante.

Usted es un agente de cambio y en el pasar de su vida, encontrará a muchas personas en las que usted tendrá impacto y que también impactarán su vida. Lo justo es que cuando el mundo le sonríe y llega a una posición donde se siente bien, reconocido y realizado, no olvide lo que le costó y tampoco olvide tenderle la mano a otra persona que en ese momento lo necesite.

Usted en este momento, puede aportarles a muchos y marcar una diferencia para hacer un mejor lugar de trabajo, un mejor vecindario, un mejor país. El camino es difícil, pero es el camino correcto. Súmese a generar un cambio positivo, desde lo más pequeño, no tiene que ostentar un puesto político para hacerlo realidad, usted mismo tiene el poder para enseñar a pescar y dejar de repartir pescados.