Puntarenas se ahogó
La intensidad y la lucha fueron la tónica del partido entre Puntarenas y Limón, al que le faltó que hombres como Cristian Blanco y Fabián Rojas pusieran más el balón en el suelo y no realizaran tanto centro desperdiciado. www.imagenesencostarica.com/La República
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Puntarenas se ahogó

Los porteños rumbo a la Liga de Ascenso al empatar con Limón

Lloró Puntarenas. Rió Limón.

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El descenso fue para los chuchequeros, que no lograron vencer en su casa a los limonenses y se terminaron ahogando.
Al juego en la “Olla Mágica” le sobró intensidad, lucha, corazón; pero le faltó claridad, precisión y sobre todo fútbol.
Llegaba Puntarenas con la obligación de ganar, por lo menos necesitaba dos goles de diferencia, así que anotar lo antes posible era su consigna.
Sin embargo sucedió todo lo contrario. Cometieron el peor pecado los puntarenenses. Corrió Edder Nelson la banda por la derecha, esquivó la marca de Francisco Flores —una torpe barrida— y centró.
Su centro terminó en Diego Díaz, quien remató sin pensarlo. No fue un tiro fuerte, sino más bien colocado. Y la bola lentamente se coló en el poste contrario.
La bulla y los cánticos que se vivían en el “Lito” Pérez se apagaron totalmente. Quedó mudo el puerto del Pacífico.
Eso sí, el silencio se rompía únicamente por unos cuantos aficionados caribeños que celebraban.
La salvación para Limón estaba más cerca, lo que por ende significaba que para Puntarenas se alejaba.
El barco porteño tenía cada vez más agujeros, empezaba a naufragar. Se aferraba a que quedaba mucho camino por delante.
Buscó aprovechar el Puerto la banda izquierda donde se encontraba Yashin Bosques, pero pecaba en lanzar muchos centros a la nada, como el resto de sus compañeros.
Para el pequeño de Daniel Quirós era misión casi imposible pelear el esférico con las torres de Ricardo Harris y Luis Carlos Artavia al lado. Esa batalla estaba perdida.
Sin mucha claridad encontró Puntarenas una pequeña luz. Tras una pésima salida de Román Arrieta y peor rechace aún, quedó en el pequeño Bosques, este sacó un remate potente que se coló entre el cerro de piernas y terminó en el empate.
Ahora eran solo dos goles los que separaban al Puerto de evitar el descenso. El estadio ardía, volvía la fiesta y quedaban todavía 75 minutos por delante.
Bosques por la banda izquierda hacía estragos, y un centro suyo que desvió Esteban Maitland cruzó por el frente del marco sin que nadie pudiera llegar.
Tras el descanso, Limón quiso tener un poco el balón y Steven Calderón con un largo y potente remate obligó a la mejor estirada de Víctor Bolívar.
Apostó Luis Diego Arnáez por mover sus fichas, sacó a Roberto Mudarra, perdido durante el partido cuando su equipo más lo necesitaba, y apostó por el habilidoso Diego Brenes.
Entonces apareció Quirós llevándose hombres con el balón en el suelo, pero antes de disparar la defensa lo cerró. El 9 porteño estaba inquietando de más cuando tuvo que irse de cambio por lesión.
El juego estaba caliente, la intensidad era máxima, cuando Román Arrieta, el arquero limonense, cayó al suelo. Como se dice popularmente estaba “arratonado”, lo atendieron como cinco minutos, entre discusiones de si podía o no continuar.
Se preparó el cambio, Jairo Monge estaba listo para entrar. Arrieta dijo que no se iba y el juego continuó.
Con hombres habilidosos y de toque, el Puerto no cambió nada, los pelotazos siguieron, su capitán Roberto Wong era un delantero más.
Sin embargo la defensa o el arquero Arrieta estuvieron siempre atentos para despejar todo lo que llegaba. Se resguardó con todo Limón.
Murió Puntarenas intentándolo, aunque en realidad no tuvo una clara opción para anotar un segundo tanto que pusiera contra las cuerdas a su rival.
Y el pitazo final llegó, Limón seguirá la próxima temporada en Primera División. Puntarenas lo hará en Segunda. Solo uno podía sonreír anoche.

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Sergei James y Yosimar Pemberton (en hombros) celebran. www.imagenesencostarica.com/La República

Dinia Vargas
[email protected]
@dvargasLR

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