Presidenta de APSE: “El pueblo puede hacer una revolución”
“Esperaría que la clase trabajadora despierte algún día y entienda que solo con la lucha sin miedo se logra sobrevivir y defender los derechos”, dice Ana Doris González, presidenta de APSE. Esteban Monge/La República
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Ana Doris González opta por la lucha para defender a la clase trabajadora

Presidenta de APSE: “El pueblo puede hacer una revolución”

Educadora plantea que la justicia social es la solución al déficit fiscal

La situación fiscal del país nos preocupa a todos.
Por eso, este medio está convocando a distintos actores políticos, económicos y sociales para dibujar un camino de consenso, que nos lleve a tomar las medidas necesarias para sanear las finanzas públicas.

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En esta novena entrega, conversamos con Ana Doris González, presidenta de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE).
Sin embargo, la educadora no cree en el consenso, para ella, el único camino es la revolución.
Para sanear las finanzas públicas, ¿cómo hacer que el gobierno sea eficiente?
Quienes nos hemos criado en familias con formación política y sindical, intuimos que el problema fiscal es delicado.
La solución es la justicia tributaria, que los ricos paguen como ricos y los pobres como pobres.
Esto resolvería los problemas del déficit fiscal, el desempleo, la injusticia social, el problema de habitación, de salud, de seguridad y de educación.
La justicia tributaria requiere que el Estado sea eficiente en la recaudación de los impuestos.
Se requiere una gestión profesionalizada, que los puestos sean ocupados por personas idóneas y se acabe con la burocracia, los amiguismos y favores políticos.
El problema se resuelve con una determinación absoluta de quienes mandan en este país. Pero, las cámaras empresariales son las que mandan, por eso es que los grandes pueden evadir, eludir y son corruptos.
No es el pueblo, ni las clases más desposeídas los que logramos evadir, a los trabajadores se nos deduce el impuesto de renta directamente del salario.
Con el pago de impuestos, las clases más desposeídas estamos sosteniendo el aparato estatal, no son los grandes millonarios, somos los trabajadores.

¿Qué se espera del sector privado?
No espero de ellos absolutamente nada, porque el rico cada vez jala más para su saco, pasándoles por encima a las necesidades del pueblo.
Ellos nunca van a combatir la evasión, la elusión ni la corrupción, porque son los responsables.
Ni siquiera espero que el gobierno combata estos problemas.
Eso requiere que se amarren los pantalones y empiecen a hacer las cosas que tienen que hacer en beneficio de las grandes mayorías de este país.
Nos molesta que el Presidente se reúna con las cámaras para implementar políticas de empleo público y nunca se ha reunido con los sindicatos.
Las cámaras nos atacan y quieren meterles el diente a los componentes salariales del sector público, en ese tema no cedemos nada.
La propuesta siempre es que los trabajadores se zoquen la faja y la impunidad sigue, por eso es que no hay ningún punto de congruencia.
Los trabajadores no tenemos por qué estar dando respuesta a cómo salir de la crisis, no es nuestra responsabilidad.
No estamos hablando de desproteger al productor, pero en este país todo está servido en bandeja de plata para los dueños de las empresas extranjeras.
Lo único que podríamos conversar es dar asesoría a los trabajadores para formar sindicatos en todas las empresas, pero en este país no hay libertad sindical.
Los derechos de los trabajadores son irrespetados, sobre todo los del sector privado, porque no han tenido la posibilidad de ejercer el derecho de la libertad sindical.
Esperaría que la clase trabajadora despierte algún día y entienda que solo con la lucha sin miedo se logra sobrevivir y defender los derechos.
El día que los obreros de la empresa privada paralicen este país y los poderosos vean el impacto, ese día las cosas cambiarán.
El pueblo puede hacer una verdadera revolución.
Forjar una conciencia de clase social en todos los trabajadores sería para nosotros la verdadera revolución, porque el cambio se da cuando la gente cambia de conciencia.
No somos diferentes, somos una sola clase, eso permitiría cambiar las cosas y resolver cualquier problema, sobre todo el déficit.

Natalia Chaves
[email protected]
@La_ Republica

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