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GAPARI

Barren anfitriones

La primera semana de competencia del Abierto de Estados Unidos concluyó con una exitosa jornada para el tenis norteamericano que vio como tres de los cuatros tenistas que entraban en liza ayer alcanzaban los octavos de final, y que el único derrotado fue en el duelo fratricida entre John Isner y Alex Bogomolov Jr.
A estos tres, hay que añadir la clasificación que logró en la jornada anterior Mardy Fish.
El primero en conseguirlo fue Andy Roddick, quien superó a Julien Benneteau, finalista hace dos semanas en el torneo de Wisnton-Salem, con marcador 6-1, 6-4 y 7-6 (5).
El tenista de Nebraska, que se mostró intratable con su servicio, afrontará en octavos su compromiso más complicado, ya que se enfrentará a David Ferrer, quinto cabeza del torneo.

Buena noticia

La gran alegría de la jornada para el tenis norteamericano, ávido de buenas noticias, fue la clasificación de Donald Young. El zurdo de 22 años dio cuenta de Juan Ignacio Chela 7-5, 6-4 y 6-3.
Young alcanza por primera vez en su carrera los octavos de final de un Grand Slam, ronda en la que se enfrentará al cuarto favorito, Andy Murray.
El duelo entre norteamericanos se lo llevó John Isner, en tres sets por 7-6(9), 6-4 y 6-4 y se medirá por un puesto en cuartos con Gilles Simon, verdugo de Juan Martin del Potro, ganador en 2009.

Su mejor partido

Rafa Nadal, campeón del Abierto de Estados Unidos, señaló, tras alcanzar los octavos de final después de derrotar a David Nalbandian, que ante el jugador argentino realizó su mejor partido desde que comenzó el torneo y se encuentra satisfecho con el nivel de juego que va adquiriendo.
Nadal recordó que Nalbandian siempre ha sido un rival “complicado” para él y señaló que este jugó muy bien en el primer set, por lo cual consideró fundamental ganar esa primera manga. “En un día como este, de calor y humedad, ha sido un set bastante físico y el hecho de acabar ganándolo cambió bastante la dinámica del partido”, apuntó.

Extraño calambre

Nadal sufrió un calambre en la pierna derecha cuando realizaba su rueda de prensa. Mientras contestaba a las preguntas de los periodistas españoles, Nadal torció el rostro y se tapó la cara con gestos de dolor, mientras apenas podía articular palabra. Tras unos segundos, Nadal solicitó a los organizadores que llamaran a un fisioterapeuta.
El número dos mundial se tumbó en el suelo y la organización desalojó a los medios a la espera de la llegada del fisio, el cual le realizó masajes en la zona afectada y le aplicó una bolsa de hielo.
Una vez superada la molestia y tras un gran revuelo de periodistas en el exterior de la sala de prensa, se reanudó la conferencia.






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