¿Por qué no emprendemos?
"Desde mi perspectiva, la barrera principal es la mental, esas otras se pueden sobrepasar sin mucho problema. La mayoría de las personas que atiendo terminan en parálisis por análisis", afirmó Carlos Peña, fundador y director de la Fundación Costa Rica emprende. Gerson Vargas/La República
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Diversas fuentes han hablado que el principal freno para emprender en Costa Rica es el MIEDO.

Tan sencillo, pero tan complicado, el miedo en las personas les impide iniciar un negocio.

Existen otras razones de peso por las cuales no emprendemos, falta de dinero, falta de conocimientos, falta de apoyos de acceso a mercado, exceso de burocracia entre otros.

Desde mi perspectiva, la barrera principal es la mental, esas otras se pueden sobrepasar sin mucho problema. La mayoría de las personas que atiendo terminan en parálisis por análisis.

Según el Global Entrepreneurship Monitor Costa Rica el 36.38% de los costarricenses encuestados no emprende por miedo al fracaso, siendo la mayor razón por la cual no inician un negocio.

Por su parte, El Estado de La Nación 2016 señaló que el 46% de los emprendimientos en hogares nacen por necesidad, en otras palabras, desesperación por la falta de ingresos.

Según La Encuesta Nacional de Hogares Productores (Enhopro) 2016, estima un total de 371.191 emprendimientos a nivel nacional. La mitad tiene primaria completa o menos de educación. Esto presenta un reto en sí mismo porque la falta de educación solo maximiza los miedos infundados de la actividad empresarial.

Mi teoría al respecto proviene de la idea de que el miedo surge por el sistema patriarcal en el que aun hoy vivimos, adonde el paterfamilias (la figura de poder y autoridad del derecho romano) sigue siendo un hombre que dicta las normas del hogar sin cuestionamientos. Se dicta y punto.

En la actualidad la mayoría de los costarricenses buscan soluciones a sus problemas por medio de una autoridad superior, como si fuera un paterfamilias. En Costa Rica seguimos esperando que el Gobierno y en especial el Presidente sea quien resuelva nuestros problemas.

La falta de la cultura de la proactividad, de resolver los problemas de forma individual, de la cultura del pago en servicios y en general la falta de ganas de pagar las cosas y esperar a que nos la de alguna institución estatal nos provea. Es por ello que nunca aprendimos a resolver las cosas solos.

Adiciónele a esto un sistema educativo diseñado para trabajar en una línea de ensamblaje sin pensamiento creativo.

Es complicado pedirle al sistema educativo que cambie cuando no ha generado mayor avance en su metodología en 200 años.

Emprender con hambre por la falta de ingresos hace que los emprendimientos sean de bajo valor agregado, sacrificando calidad en búsqueda de rentabilidad inmediata aun así sea baja.

Lo anterior, termina generando altos índices de fracasos que a su vez reproducen miedo en una población cada vez más necesitada.

La solución a lo anterior es acercarse a entidades de desarrollo empresarial, buscar asesoría y por sobre todo capacitarse.

La capacitación continua es lo que permite sobrellevar estos miedos. Un buen emprendedor se prepara, estudia y ejecuta. El miedo no debe de ser una berrera, sino simplemente un elemento más de la vida cotidiana.

“El éxito está al final de la zona de confort”
 

Carlos Peña Quintana

Fundador y Director 

Fundación Costa Rica Emprende

[email protected]

2222 - 1710

www.costaricaemprende.org

 

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