Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 4 Febrero, 2009

Hablando Claro
Políticos y medios

Vilma Ibarra

En España, el gobierno de la comunidad de Valencia interpuso una queja contra Radio Televisión Española (RTV), porque el horario de “Tengo una pregunta para usted”, está afectando la productividad laboral. Lo que sorprende es la razón de este hecho que aquí sería absolutamente impensable. Hay que explicar primero que este espacio es uno de los preferidos de la audiencia desde que salió al aire hace menos de dos años. Por ahí desfilan los más altos funcionarios del gobierno, los partidos políticos, la dirigencia sindical, empresarial, bancaria, etcétera. Su tarea es desafiante, porque en 90 minutos en vivo deben responder las preguntas de los ciudadanos que llegan de toda España para cuestionar sobre los más diversos asuntos que atañen a la vida en democracia.
La verdad, el programa es todo un platillo de primera.
Pues resulta que el lunes 19 de enero el invitado fue el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Es fácil comprender que si el primer mandatario convoca la audiencia en tiempos de bonanza y de campaña electoral, con mucha más razón la congregó al frente de los televisores de los españoles en estos tiempos en que la economía ibérica también sufre los embates de la crisis mundial, al punto que ya fue declarada oficialmente la recesión.
Volviendo al tema, 6,5 millones de ciudadanos siguieron esa noche el programa. Rodríguez Zapatero no la tuvo nada fácil. Sorteó como pudo la frustración de los desempleados, los cuestionamientos de los pequeños empresarios, las angustias de los pensionados, los malabares de las amas de casa y la demanda de una jovencita con síndrome de Down que pedía más puestos de trabajo para las personas con capacidades especiales. Después de enfrentar el inmenso reto de saberse expuesto ante toda la nación a través de ese ejercicio de rendición de cuentas, unos dicen que Rodríguez salió bien librado, mientras otros destacaron sus pifias en materia de política exterior y sus fallidas promesas de pleno empleo, principalmente.

Pero lo cierto es que, debido a los horarios de vida de allá, los españoles no se fueron a la cama hasta casi las 2 a.m., con lo cual al día siguiente estaban somnolientos en el trabajo y el gobierno de la comunidad valenciana, que sigue empeñado en armonizar los horarios laborales con los de la vida familiar, terminó poniendo el grito al cielo.
Mi opinión (imitando al señor Oppenheimer) es que la queja lleva razón porque yo misma del otro lado del Atlántico no fui capaz de despegarme del televisor, aunque confieso que me moría de sueño y eso debe haber afectado mi productividad laboral del día siguiente. Viendo el programa yo sentía una gran envidia de los españoles. Primero solo pensé en que tienen un Presidente que rinde cuentas y se expone al escrutinio ciudadano en los peores momentos. Pero luego mi envidia aumentó, al considerar que aun cuando nuestro mandatario estuviera dispuesto a hacer lo mismo, no podría. Excepto que lo pusiéramos a rendir cuentas en un programa de canto, de chistes, de bailes, de corridas de toros o de concursos para hacerse millonario…