1. Resumen de las diferencias analizadas en la columna anterior
Conviene resumir en esta columna las diferencias analizadas en la columna anterior:
1.1 En Noruega, el gobierno tiene separadas las carteras de energía y ambiente en dos ministerios distintos a nivel del gabinete, mientras que en Costa Rica ambas están juntas en el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), lo que ha provocado que la rectoría en el sector energético del país sea en la realidad prácticamente inexistente y que a la política energética se le haya introducido importantes dogmas e ideologías sin sustento técnico. Esto ha causado, entre muchas otras cosas, un creciente déficit energético, el cual ha venido siendo subsanado con las crecientes importaciones petroleras, las cuales ya han llegado al 70,7% del abastecimiento energético nacional y, como consecuencia de lo anterior, las energías renovables nacionales (las únicas que pueden ser desarrolladas en el país), hayan estado reduciéndose para llegar actualmente al 29,7%.
1.2 La visión de la política energética de Noruega es de “Nación Energética” que potencia e impulsa la riqueza y el bienestar nacional a través de la reducción continua del consumo interno de petróleo producido nacionalmente y del traslado de la producción de petróleo y gas natural a los mercados internacionales. En Costa Rica, la realidad muestra la visión real no solamente se enfoca en el abastecimiento local de energía, sino que además se hace con grandes y crecientes importaciones de derivados de petróleo y con una reducción continua de la participación de las energéticas renovables nacionales en el abastecimiento energético nacional.
1.3 Aprovechamiento pleno del potencial energético nacional en Noruega y establecimiento de gran fondo soberano a perpetuidad de riqueza nacional para beneficio de las actuales y futuras generaciones, creado con los excedentes de las exportaciones de petróleo y gas natural. En Costa Rica, se evita aprovechar toda la riqueza energética potencial y se traslada este aprovechamiento a los países exportadores que realizan la producción de las caras y crecientes importaciones petroleras que el país realiza.
2 Diferencias adicionales en la política energética que conducen a resultados diferentes
2.1 Mercado eléctrico competitivo en Noruega vs no competitivo y rígido en Costa Rica
Los mercados eléctricos de Noruega y de Costa Rica se desarrollan y operan bajo modelos económicos, técnicos, legales y regulatorios radicalmente distintos, con base en políticas energéticas totalmente diferentes.
En Noruega, el mercado eléctrico es altamente competitivo y opera como un sistema totalmente desregulado. Establecido en 1991, fue el primer país en ofrecer acceso universal al mercado de electricidad, permitiendo a los consumidores elegir libremente a sus proveedores de energía.
Los mercados mayorista y minorista se caracterizan por una fuerte competencia, con decenas de participantes que van desde grandes empresas de servicios públicos consolidadas hasta pequeños proveedores locales y nuevos actores innovadores.
Entre los aspectos clave del mercado eléctrico de Noruega se encuentran los siguientes:
- El mercado mayorista. La competencia en el mercado mayorista es sólida, y el mercado se gestiona a través de la bolsa de energía eléctrica llamada Nord Pool. La generación eléctrica está fuertemente dominada por las energías renovables (específicamente la hidroeléctrica), que representan aproximadamente el 98% de la generación total.
El mercado mayorista de electricidad opera como parte integrada del mercado eléctrico nórdico, más amplio, mediante un sistema competitivo basado en ofertas. Es altamente eficiente gracias a su gran dependencia de la energía hidroeléctrica flexible, al comercio transfronterizo transparente y a un marco regulatorio muy eficaz.
Los consumidores tienen derecho a elegir su propio proveedor de electricidad, ya que el mercado minorista está totalmente desregulado y desagregado, mientras que la gestión de las líneas eléctricas físicas y el acceso a la red corre a cargo de monopolios regionales o nacionales designados regulados.
Los consumidores pueden cambiar de proveedor de electricidad con facilidad. No existen cargos fijos por realizar el cambio, y los clientes tienen derecho legal a cambiar de proveedor semanalmente. Los precios son altamente transparentes; la Autoridad Noruega de la Competencia realiza un seguimiento activo y publica datos mensuales para empoderar a los consumidores.
Es posible seleccionar cualquiera de los aproximadamente 110 proveedores de electricidad que operan en el país, mientras que el suministro físico sigue siendo gestionado por el operador de red regional que es el dueño de la red y que actúa en régimen de monopolio por la naturaleza misma de lo que es una red de postes y cables.
Las empresas de redes eléctricas reciben una compensación a través de tarifas de red reguladas que pagan los consumidores, bajo la supervisión de la Autoridad Reguladora de la Energía de Noruega. Este ente establece un límite estricto de ingresos anuales para cada empresa de redes, lo que evita el cobro excesivo y, al mismo tiempo, garantiza que puedan cubrir los costos operativos y la depreciación, así como obtener una rentabilidad razonable de la inversión.
- Operadores del sistema eléctrico y del mercado mayorista. El mercado mayorista de electricidad es operado por el Nord Pool, el cual es un ente centralizado donde productores y comercializadores compran y venden electricidad y gestiona los mercados de electricidad con entrega al día siguiente (“day-ahead”) e intradiarios en las regiones nórdica y báltica.
El operador del sistema eléctrico se llama Statnett y es una empresa de propiedad estatal que actúa como el único operador del sistema de transmisión. Es responsable de desarrollar, poseer y operar la red troncal de alta tensión, así como de gestionar las interconexiones internacionales para garantizar un suministro eléctrico seguro, continuo y eficiente en todo el país.
Este ente se encarga del despacho de electricidad y como empresa estatal operadora del sistema de transmisión, es responsable de equilibrar la producción y el consumo de electricidad en tiempo real, operar la red de transmisión y gestionar las interconexiones transfronterizas.
Contrario a Noruega, la política energética de Costa Rica estableció desde hace años que el mercado eléctrico nacional no fuera competitivo y que fuera fuertemente rígido y controlado por el Estado.
El mercado mayorista de energía eléctrica, si es que se le puede llamar así, opera fundamentalmente como un monopsonio (con el ICE como un único comprador). Esta institución ostenta un poder prácticamente exclusivo para adquirir energía de los generadores y en muchos casos es juez y parte.
Los productores privados independientes de electricidad, que operan bajo las leyes 7200 y 7508, pueden tener únicamente plantas pequeñas, porque la normativa legal obliga a que estos generadores sean pequeños y no sumen más cierto porcentaje del sistema de generación eléctrica. Existen cuatro cooperativas y dos empresas municipales de distribución eléctrica que pueden generar electricidad también, aunque ésta está limitada a su capacidad de distribución.
El ICE, como empresa estatal integrada verticalmente, domina la generación, la transmisión y la distribución (donde participa también su subsidiaria CNFL), realiza la planificación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y es el único ente que provee la capacidad y la energía de respaldo energético del sistema con plantas térmicas de búnker y diésel importados.
Para este fin, la política energética prefiere utilizar los caros búnker y diésel importados, en lugar de gas natural como se hace en todo el mundo, que es varias veces más barato y genera mucho menos emisiones al ambiente (incluyendo gases de efecto invernadero)
La entidad encargada de realizar el despacho de electricidad en el país es DOCSE (División de Operación y Control del Sistema Eléctrico) del ICE. Aunque hay muchas diferencias, se puede decir que es el ente que tiene similitudes con la Statnett de Noruega.
Statnett y DOCSE son los centros de control que administran y supervisan el flujo eléctrico de sus respectivos países, pero responden a estructuras de mercado y modelos operativos muy distintos.
DOCSE gestiona el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) dirigiendo la generación de electricidad, administrando la transmisión y coordinando el suministro y el despacho hacia las empresas distribuidoras de todo el país.
El ICE controla la red nacional y actúa como la entidad dominante (con gran centralización y poder político y de mercado) y ejerce el papel de comprador principal bajo el modelo de monopsonio y de planificador centralizado del desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Para efectos prácticos, el ICE es el que tiene la rectoría efectiva del SEN, ya que el MINAE, aunque por ley tiene la rectoría del sector energía, en la práctica no la ejerce o la ejerce marginalmente sin mayor impacto en el sector, desde que se dio la fusión de los sectores de ambiente y energía para crear el MINAE en 1990.
La participación de la producción de electricidad en el 2025 fue la siguiente:
- ICE (junto con su subsidiaria CNFL): 73,84%
- Generadores privados: 15,74%
- Cooperativas eléctricas: 7,04%
- Empresas municipales (JASEC y ESPH): 3,38%
Los aspectos principales del panorama eléctrico actual de Costa Rica incluyen los siguientes:
- Generación privada. Las empresas privadas operan principalmente bajo contratos de compraventa de electricidad (PPA) con el ICE, fuertemente regulados y restringidos por la normativa legal, como las Leyes 7200 y 7508.
Durante las temporadas secas o ante anomalías climáticas, como el fenómeno de El Niño, las cuales son cada vez más afectadas por el cambio climático, los niveles de los caudales de los ríos, y consecuentemente los embalses, caen drásticamente. Esto obliga al ICE a generar electricidad con plantas térmicas que consumen los caros diésel y búnker, a alquilar o comprar energía térmica en el Mercado Eléctrico Regional (basada también en combustibles fósiles), que es costosa y contaminante, lo que provoca aumentos significativos en los costos de la electricidad.
La transformación del SEN, para enfrentar la nueva economía del futuro, es un tema clave. Además de la urgente necesidad de responder competitivamente a la creciente demanda de electricidad por factores tradicionales (como el crecimiento económico, la mejora de la calidad vida, el aumento de la población, etc.), en la nueva economía que está emergiendo se están adicionando nuevos factores que impulsan fuertemente la demanda eléctrica con nuevas y más exigentes características.
Entre estos nuevos factores se encuentran la transición energética hacia la electrificación de la economía, que está impulsando un aumento histórico y sin precedentes en la demanda de electricidad, y el rápido avance de la tecnología, como la Inteligencia Artificial y la fabricación de semiconductores, que está provocando también un aumento histórico y sin presentes de la demanda eléctrica.
Solamente por el crecimiento de la Inteligencia Artificial, se proyecta que el consumo de los centros de datos a nivel mundial se duplicará, alcanzando hasta el 3% o más de toda la electricidad global para 2030, lo que supone una presión sin precedentes sobre los sistemas eléctricos.
2.2 Ambos países ponen énfasis en la matriz energética del subsector eléctrico con energías renovables, pero con diferencias en el tipo de la energía firme que suministra el respaldo energético que todo sistema eléctrico necesita
Tanto Noruega como Costa Rica tienen una política energética que ha impulsado sistemas eléctricos con una alta dependencia de las energías renovables.
Si bien en ambos países se genera la mayor parte de la electricidad a partir de fuentes renovables (principalmente energía hidroeléctrica), hay importantes diferencias.
La generación de las plantas hidroeléctricas es afectada de manera muy diferente en Noruega y en Costa Rica, por estar ambos países en regiones muy diferentes con climas disímiles y con impactos del cambio climático también diferentes, por lo que las fuentes de energía firme para garantizar el suministro de electricidad todo el tiempo y la estabilidad del sistema eléctrico son diferentes.
Las variaciones climáticas y el creciente impacto del cambio climático afectan más severamente a Costa Rica que a Noruega debido a diferencias geográficas en el almacenamiento de agua, el diseño de sus plantas y la dependencia de lluvias estacionales. Mientras Noruega utiliza enormes lagos naturales y deshielos constantes, Costa Rica depende de caudales de ríos que varían fuertemente entre la estación lluviosa y la secas, con sequías más severas inducidas por diversos eventos (como el fenómeno de El Niño y los impactos cada vez mayores del cambio climático).
Noruega no necesita plantas térmicas como respaldo energético, ya que su red eléctrica se abastece mayoritariamente de energía hidroeléctrica altamente flexible, procedente de embalses y lagos. Los enormes embalses y lagos de montaña del país funcionan como una gigantesca batería natural, lo que permite a los operadores de la red ajustar rápidamente el caudal de agua a través de las turbinas para adaptarse a la demanda y compensar cualquier fluctuación.
La energía hidroeléctrica de Noruega mantiene una gran resiliencia frente al cambio climático, ya que un clima más cálido aumenta los flujos de agua.
Estos factores, sumados a la enorme capacidad de almacenamiento en embalses y lagos naturales, la infraestructura sólida y la topografía de gran altitud del país, protegen la red eléctrica ante fenómenos meteorológicos extremos y garantizan un suministro de energía confiable durante todo el año.
A diferencia de las plantas hidroeléctricas de “río”, como las de Costa Rica, que dependen del caudal generado por las lluvias del momento, las cuales provienen de complejos e inciertos ciclos climáticos fuera del país, la generación hidroeléctrica de Noruega proviene del deshiele de la nieve y el hielo y que se acumula en enormes lagos naturales y embalses en la montaña, lo que le provee al país una elevada seguridad hídrica.
Al contrario de las regiones templadas, donde el derretimiento de la nieve y del hielo proveen caudales bastante constantes y seguros, en los trópicos se depende casi en su totalidad de las lluvias directas. Durante la estación seca, los ríos disminuyen su caudal drásticamente, reduciendo significativamente la generación eléctrica de las plantas hidroeléctricas.
La mayor parte del sistema hidroeléctrico costarricense opera con “reservas de pasada” que dependen de las lluvias y sin grandes lagos de retención, y con embalses relativamente pequeños. El lago artificial de Arenal no es suficiente, y es la única reserva de agua plurianual del país, la cual se nutre de varios ríos pequeños y riachuelos. Aunque provee alguna seguridad, ésta depende de las lluvias, se ve fuertemente reducida por eventos como El Niño y el cambio climático.
Todo esto hace que el sistema hidroeléctrico del país sea muy vulnerable a la reducción de lluvias, ya que el agua disponible proviene de las lluvias.
Lo anterior requiere de un importante respaldo de energía firme en Costa Rica, el cual se provee en Costa Rica con plantas térmicas que utilizan los caros búnker y diésel importados.
El término de energía firme se utiliza para aquella energía en un sistema eléctrico que, por su naturaleza misma, está garantizada en todo momento del día o del año, no importan las condiciones de la naturaleza (como el clima, por ejemplo) en el momento que la demanda requiera de la disponibilidad de las diversas plantas de energía eléctrica.
La energía firme, que garantiza la operación y confiabilidad del sistema en cualquier instante del día y del año, es la que en última instancia asegura la continuidad del servicio, la estabilidad del sistema y la satisfacción de la demanda eléctrica en todo momento.
Hay que tener presente que la demanda eléctrica es instantánea y no espera, lo que conduce a demandar inmediatamente potencia y energía al momento de necesitarse, no importa la hora o la fracción de segundo que se necesite.
De esta manera la energía hidroeléctrica en los trópicos es altamente vulnerable a la variabilidad y la incertidumbre climática debido a la gran estacionalidad de las precipitaciones, la dependencia de los cambios en los ciclos de lluvia (afectados, entre otras cosas, por El Niño), las altas tasas de evaporación por el calor constante y el impacto agravante del cambio climático sobre estos factores, el cual está alterando cada vez más la predictibilidad histórica de las lluvias.
Como lo he señalado en varias columnas anteriores, los múltiples estudios sobre este tema lo vienen indicando desde hace años, con aseveraciones como las siguientes:
- Los cambios en los patrones de lluvias y las sequías crónicas en varias partes del mundo están disminuyendo los flujos de agua de los ríos y afectando los embalses, lo que lleva a una menor generación de energía en las plantas hidroeléctricas[1].
A la creciente vulnerabilidad e incertidumbre climática de la generación hidroeléctrica del país (la cual aumenta continuamente con el avance del cambio climático), la política energética le añade una vulnerabilidad energética adicional con el uso de las plantas térmicas que utilizan los caros búnker y diésel importados provenientes del incierto y volátil mercado petrolero internacional.
Sobre el tema del uso de las plantas térmicas para proveer el necesario respaldo de energía firme al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), el ICE señaló lo siguiente en su Plan de Expansión de la Generación Eléctrica 2022-2040:
- “En el sistema eléctrico costarricense, con una matriz de generación fundamentalmente renovable, es indispensable disponer de suficiente capacidad y energía de respaldo, que sea capaz de asegurar la continuidad del servicio cuando se reducen las fuentes renovables” (por razones climáticas y de intermitencia, entre otras).
Debido a lo anterior, el ICE planea construir una planta nueva térmica con una capacidad de 350 megavatios en Limón. La institución ha señalado que el fin de esta nueva planta térmica “es darle estabilidad al sistema ante la incorporación de energía variable, como la solar y eólica, y satisfacer la demanda creciente de electricidad” [5].
El problema del SEN no es tener respaldo de energía firme de origen térmico, sino que es utilizar los caros y más contaminantes búnker y diésel importados que adicionalmente tienen precios muy volátiles que dependen de la enorme variabilidad e incertidumbre del mercado petrolero internacional.
El viernes pasado, los precios mayoristas del gas natural y de los derivados de petróleo en los EE. UU. (país de donde provienen prácticamente todas las importaciones de derivados de petróleo que realiza Costa Rica) fueron los siguientes:
- Gas natural: $18,17/barril equivalente de petróleo (BEP), lo cual equivalente al precio de $3,24/MMBtu (MMBtu: siglas de un Millón de Btu).
La política energética del país no busca utilizar el gas natural para proveer el necesario respaldo de energía firme al SEN, como se hace en todo el mundo, el cual es mucho más barato y genera mucho menos emisiones al ambiente que el búnker y el diésel.
Además de la reforma legal a la estructura del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), y entre otras cosas, es necesario realizar la sustitución del uso de los caros búnker y diésel importados que proveen la necesaria energía firme de respaldo al SEN por gas natural. Este cambio no requiere de una reforma legal, pero si requiere un cambio en la política energética.
El gas natural le permite que las energías renovables y las de bajo costo pero que son intermitentes por su naturaleza misma (como la solar y la eólica) que puedan desarrollarse más porque les provee un respaldo de energía firme de bajo costo y predecible y de bajas emisiones al sistema eléctrico de renovables para asegurar la continuidad y la calidad del servicio.
El gas natural es clave para el desarrollo de las energías renovables que dependen fuertemente del clima (como la hidroeléctrica) y los renovables intermitentes de bajo costo, que son la que más están creciente en los sistemas eléctricos del mundo (como la solar y la eólica). Al proporcionar un respaldo de energía firme totalmente predecible, seguro, de bajo costo y de bajas emisiones al ambiente, el gas natural mitiga los riesgos de la intermitencia y de la dependencia climática, garantizando así la continuidad y calidad del servicio eléctrico.
3. Continuación
En la siguiente columna (Parte III) se continuará analizando las diferencias entre las políticas energéticas de Costa Rica y de Noruega y sus resultados.
[1] Hydropower and the Challenge of Climate Change, March 16, 2015, https://foreignpolicy.com/2015/03/16/hydropower-and-the-challenge-of-climate-change/
[2] ICE confirma que contratará $231 millones en generación térmica para evitar déficit energético, 4 de diciembre del 2024, https://crhoy.com/ice-confirma-que-contratara-231-millones-en-generacion-termica-para-evitar-deficit-energetico/
[3] Idem.
[4] ICE alquilará plantas térmicas para afrontar veranos del 2026 y 2027, Despertar CR, 4/dic/24, https://www.despertar.cr/articulo/nacionales/ice-alquilara-plantas-termicas-afrontar-veranos-2026-2027/20241204134951009515.html
[5] ICE planea construir planta térmica con una capacidad de 350 megavatios en Limón en los próximos años, Semanario Universidad, 26 septiembre 2024, https://semanariouniversidad.com/pais/ice-planea-construir-planta-termica-con-una-capacidad-de-350-megavatios-en-limon-en-los-proximos-anos/





































