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¿Podrías liderar la balsa?

Río Pacuare. ¿Cuántos dedos hay en dos manos? ¿Y en diez manos? La velocidad con la que respondió podría marcar la diferencia entre una respuesta correcta o una equivocada. En igual modo, guiar una balsa en un río con rápidos desafiantes, requiere pensar a alta velocidad, pero hacerlo equivocadamente puede llevar a los balseros al agua.
No es complicado ser un remero y seguir las instrucciones del líder a cargo del grupo. Es cuestión de poner atención, aferrarse a la balsa y sincronizar los movimientos con los compañeros de travesía, según lo solicite el guía. El hecho de hacer lo que alguien más decide resulta cómodo; lo demás es tarea sencilla y eso permite gozar el viaje por ríos espectaculares como el Pacuare.
El reto empieza cuando el guía desaparece sorpresivamente de la balsa. Esta queda a la deriva, el riesgo de volcarse es alto y nadie esperaba algo así. ¿Qué hacer? De inmediato, uno de los balseros se coloca atrás, en la posición del guía, intenta dirigir con algunos comandos que recuerda y la situación se vuelve, eventualmente, aún más caótica. ¿Por qué?
Puede ser que el líder improvisado conozca los comandos, pero si no controla bien su remo, su función principal de timón no servirá de nada. En una balsa, el guía cambia el rumbo hacia la derecha o izquierda con apenas un ligero movimiento de su remo.
Tan grave es que los remeros no miren hacia atrás para aprender del líder, como que este no les enseñe con esmero qué hacer cuando ocupen su posición. Si a la humildad de aprender se le une la generosidad de enseñar, el equipo tendrá mayores posibilidades de sobreponerse a las crisis.
El orgullo de creer que todo se sabe sale caro. “Quizás ninguna de nuestras pasiones naturales es más difícil de someter que el orgullo. Derríbelo, sofóquelo, mortifíquelo todo lo que quiera, y seguirá vivo,” advierte Benjamín Franklin. Antes de que caigan el guía o los balseros, debe caer el orgullo de ambos.
El liderazgo trata de pequeños detalles que cambian rumbos, de principios básicos que unen voluntades, inspiran ideales y crean seguridad en la dirección hacia ellos. ¡Tomar el remo, dirigir el equipo, ser el timón!
Las grandes travesías necesitan pausas para aprender, meditar preguntas, pensar y no creer que el éxito es tener respuestas inmediatas no razonadas, que nos pueden llevar a afirmar que en diez manos hay cien dedos... ¿Cuál fue, honestamente, su primera respuesta?

German Retana
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