Plan para garantizar un puerto moderno caribeño
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ANÁLISIS
Viernes inicia último proceso legal sobre terminal de Limón

Plan para garantizar un puerto moderno caribeño

No hay certeza de que el proyecto actual avance, sea cual sea el fallo judicial


RESUMEN EJECUTIVO
No es demasiado temprano para pensar en una alternativa viable a la modernización de los puertos de Limón, incluida la construcción de un muelle para cruceros.
Se trata de un proyecto que generaría empleo en el sector turístico de la provincia, así como oportunidades para los muelleros actuales, con solo una modesta inversión.
Así el Gobierno y APM Terminals, la concesionaria del nuevo puerto, inspirarían confianza en los limonenses, quienes por décadas han sufrido por los incumplimientos desde el Valle Central.
El viernes inicia el último proceso legal sobre el proyecto de APM.
Sin embargo, no hay certeza de que avance la concesión, sea cual sea la resolución de la Corte, dada la oposición férrea de los muelleros.

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No es demasiado temprano para pensar en una alternativa viable para la economía de Limón.
Una opción sería la construcción de un muelle para cruceros mediante una alianza entre el Gobierno y la empresa APM Terminals, concesionario de la nueva terminal de contenedores en Moín.
El puerto de cruceros crearía empleo para los muelleros actuales, además atraería a los visitantes a la ciudad de Limón, así como al resto de la provincia, mientras que la inversión involucrada sería modesta.
Con los nuevos puestos de trabajo creados por el proyecto de cruceros, se quitaría fuerza al argumento del sindicato que maneja los puertos actuales, de que en Limón crecerá el desempleo cuando entre a operar la terminal de APM.
Solo la nueva terminal tendría el derecho de manejar los contenedores, que conforman la gran mayoría del negocio de los muelles actuales, de acuerdo con los términos de la concesión, otorgada hace tres años.
Por eso, los muelleros siempre se han opuesto rotundamente al proyecto.
En cuanto al turismo, Limón sería un imán para los visitantes con solo unos pocos cambios, al contar ya con varios atractivos, incluidos edificios históricos coloniales y bonitos parques, mientras el patio del ferrocarril se convertiría fácilmente en un museo.
El resto de la provincia, desde Tortuguero hasta Manzanillo, ya cuenta con instalaciones llamativas para los turistas.
En lo que al costo se refiere, el viejo puerto de Limón centro requeriría poca inversión, para habilitarse y atraer los cruceros.
Ya cuenta con un calado de unos 11 metros, suficiente para atender cualquier barco de este tipo, sin necesidad de ningún dragado.
Aparte de eso, se trata de un monto modesto para acondicionar el muelle y las demás instalaciones necesarias para recibir a los visitantes.
El viejo puerto de Limón tampoco se necesitaría para las operaciones de carga, dado que la terminal de contenedores lo reemplazaría.
Lo importante es que el nuevo Gobierno así como APM Terminals, inspirarían confianza en los limonenses, quienes por décadas han sufrido por los incumplimientos desde el Valle Central.
Entre los temas que les preocupan están la construcción de un rompeolas en la costa, así como la instalación de alcantarillados decentes.
En este momento, hay aguas negras que corren en las calles cuando hay fuertes lluvias.
La situación se empeora aún más cuando irrumpen las mareas altas en el pueblo, dada la ausencia de una muralla de contención.
Un proyecto para resolver ambos problemas fracasó el mes pasado, con el vencimiento de un préstamo de $80 millones, que fue destinado a estas y otras obras, pero que los últimos tres gobiernos no pudieron ejecutar.
Rescatar los proyectos del rompeolas y el alcantarillado tendría un costo total de unos $50 millones, un monto modesto, en comparación con el de no resolver los conflictos de Limón.
Se esperaría que APM Terminals contribuyera algo a un fondo para la renovación del viejo puerto de Limón, así como ayudar a atraer cruceros.
APM es una subsidiaria de la danesa Maersk, la naviera de carga más grande del mundo, que utilizaría sus contactos mundiales para promover Limón como destino turístico.
Para APM, la inversión sería modesta, al tomar en cuenta la posible escala del negocio de la terminal de contenedores.
Se trata de una concesión por 33 años, durante la cual la empresa podría no solo servir al mercado nacional, sino también a los países vecinos.
La profundidad del nuevo puerto sería de hasta 18 metros, suficiente para recibir los barcos más grandes del mundo.
Nada de esto sería relevante, si la concesión se descartara en caso de que la Sala II resuelva que el proyecto de APM es ilegal, por tratarse de un monopolio.
Pero sea cual sea el fallo de la Corte, es posible que la concesión fracase, de no llegar a un acuerdo con los muelleros de Moín.
El Viernes inicia la audiencia en la que los magistrados de la Sala II analizarán si el Tribunal Contencioso actuó bien en el juicio anterior, en el que le dio visto bueno al proyecto de la terminal de contenedores.

Danny Canales
Especial para La República

 



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