Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 19 Junio, 2017

Pico petrolero mundial: ¿ocurrirá del lado de la producción o del lado de la demanda?


Hasta hace unos pocos años se pensaba que, por razones de disponibilidad, la producción mundial de petróleo llegaría a un nivel máximo en un momento dado y que, a partir de este acontecimiento, la producción petrolera iba a empezar a declinar. O sea, se estimaba que “el mundo se iría quedando paulatinamente sin petróleo” y que esta situación crearía una “escasez” progresiva con sus altos y sus bajos normales en este tipo de actividad.

Se estimaba así que se alcanzaría una tasa máxima de producción de petróleo en el mundo y que la tasa de producción entraría en un declive continuo a partir de ese momento. A este acontecimiento se le llamó el “pico o techo de la producción de petróleo”.

Como consecuencia de lo anterior, la demanda mundial de petróleo se reduciría paulatinamente como resultado de la producción decreciente a partir del pico máximo de la producción y del aumento progresivo de los precios del petróleo causado por la escasez paulatina.

Sin embargo, la tecnología cambió todo lo anterior. Los continuos adelantos tecnológicos pulverizaron el escenario del “pico de la producción de petróleo” y más bien invirtieron totalmente la situación.

Ahora se prevé lo contrario. En lugar de un “pico o techo de la producción de petróleo”, más bien se estima en la actualidad que primero va a ocurrir un “pico o techo de la demanda de petróleo”. Se considera que va a llegar un momento en que la demanda de petróleo llegará a su máximo nivel y a partir de este momento empezará a declinar paulatinamente a pesar de existir suficiente oferta.

Inclusive, el Ministro de Petróleo de Arabia Saudita, país que es el principal productor de petróleo del mundo junto con Rusia y que es un miembro determinante en las decisiones de la OPEP, reconoció hace poco tiempo que “el pico de la demanda (de petróleo) llegará antes que el pico de la oferta”.
Hay que tener presente que el “pico o techo de la demanda de petróleo” no significa que en el momento que ocurra ya no habrá más demanda de petróleo en el mundo. Al contrario, en ese momento la demanda se encontrará en el nivel máximo histórico. El declive de la demanda a partir de ese nivel máximo se daría paulatinamente durante varias décadas, por lo que la producción y el consumo de petróleo continuarán por un largo periodo después de llegar a ese “techo”, aunque con niveles inferiores a ese máximo histórico.

Al igual que con muchas otras fuentes de energía, los adelantos tecnológicos han beneficiado también al petróleo. Por ejemplo, estos adelantos han venido posibilitando la ubicación y el desarrollo de yacimientos que antes no podían ser descubiertos o desarrollados, tales como los yacimientos convencionales en aguas profundas y ultraprofundas y los no convencionales.

Los adelantos tecnológicos han creado también una reducción significativa en los costos de exploración y de producción, lo que está creando un exceso o abundancia de petróleo en los mercados internacionales, que a su vez ha creado una reducción significativa en los precios.

Tal como lo señaló un reciente artículo de la revista Forbes titulado “No Peak Oil For America Or The World”, “el petróleo es más abundante de lo que uno se puede imaginar. Seguimos encontrando formas más fáciles y más económicas de sacarlo del subsuelo”.

El escenario del “pico o techo de la demanda de petróleo” es, entre otros aspectos, una consecuencia de los adelantos tecnológicos en materia de exploración y producción de petróleo que generan un exceso de oferta en el mundo en relación con la demanda. En este escenario, los precios del petróleo son relativamente más bajos con respecto al pasado y a lo previsto anteriormente en el escenario anterior del “pico o techo de la producción de petróleo” (donde al contrario, los precios del petróleo crecían por razones de escasez progresiva en el mundo).

Los aumentos rápidos y continuos de la producción mundial de petróleo con respecto a la demanda, los cuales han ocurrido mayoritariamente en los países no miembros de la OPEP, han reducido así significativamente los precios internacionales del petróleo y han puesto en jaque a la OPEP (y a su visión de aumentar los precios a través de la reducción de la oferta en el mercado internacional).

Si bien los precios bajos del petróleo benefician a la economía de los países importadores y a los consumidores, también crean una barrera económica importante al desarrollo comercial de muchas fuentes de energía sustitutas del petróleo que tienen costos más altos.

Una de las excepciones es el gas natural, que es mucho más barato, más abundante y ambientalmente superior al petróleo y que se ha beneficiado igualmente de los adelantos tecnológicos.

Los más recientes estudios y escenarios internacionales sobre la evolución energética mundial, entre los cuales se encuentran los estudios de la International Energy Agency (IEA) y del World Energy Council (WEC), no solamente muestran el “pico o techo de la demanda de petróleo” en el largo plazo, sino que también muestran que el gas natural es la fuente de energía sustituta del petróleo que más crece en el mundo.

Estos estudios también visualizan que el gas natural va a ser la fuente de energía que va a desplazar al petróleo de su primer lugar en el abastecimiento energético mundial, el cual pasará a ocupar el segundo lugar.

En su reciente estudio sobre la evolución energética mundial, titulado World Energy Outlook (WEO), la IEA señaló lo siguiente:

• “Se incorporaron diferentes escenarios y estudios de casos, con la oportunidad adicional de que en el 2016 se agregó un análisis profundo de la nueva era abierta por el Acuerdo de París. Todas las promesas climáticas hechas en París por 190 países fueron examinadas en detalle e incorporadas a nuestro escenario principal”.

• “Las opciones más estrictas de descarbonización examinadas en el WEO-2016 no solamente incluyen el escenario 450 (consistente con una probabilidad del 50% de limitar el calentamiento global a 2°C), sino también un análisis de otras rutas que podrían limitar aún más el calentamiento global”.

• “Por el momento, la señal colectiva enviada por los gobiernos en sus promesas climáticas (y por lo tanto reflejadas en nuestro escenario principal) es que los combustibles fósiles, en particular el gas natural y el petróleo, seguirán siendo el fundamento del sistema energético mundial durante muchas décadas más”.

Con respecto al “pico o techo de la demanda mundial de petróleo”, la IEA ha indicado que sus estudios muestran que “la demanda (de petróleo) tocará techo en 2040” y que “la demanda global de crudo se incrementará hasta 2040 como consecuencia de la falta de alternativas en los combustibles para el transporte por carretera, la aviación y la petroquímica”.

En cuanto al impacto de los vehículos eléctricos en la futura demanda de petróleo en el mundo en 2040 se han dado varios escenarios, entre los cuales se encuentran los siguientes:

• International Energy Agency (IEA): “En el escenario WEO-2016 2°C, el número de vehículos eléctricos necesitaría superar los 700 millones en 2040 para poder desplazar más de 6 millones de barriles diarios de demanda de petróleo”.

• Bloomberg New Energy Finance: “Los vehículos eléctricos desplazarán… 13 millones de barriles por día (de petróleo) en el año 2040”.

De acuerdo con un artículo titulado “La demanda mundial de petróleo no alcanzará el pico antes de 2040”, publicado por la prestigiosa revista Fortune, “el escenario principal de la IEA (International Energy Agency) estima que la demanda mundial (de petróleo) alcanzará los 103,5 millones de barriles por día en 2040”.

Esta cifra de 103,5 millones de barriles por día del consumo mundial de petróleo en 2040, que incorpora ya el desplazamiento de demanda de petróleo por parte de los vehículos eléctricos, es muy superior al desplazamiento de 6 millones de barriles diarios (estimados por la International Energy Agency) o de 13 millones de barriles al día (estimados por Bloomberg New Energy Finance).

Según lo señalado por los anteriores estudios internacionales, el desplazamiento de la demanda de petróleo provocado por la flota de vehículos eléctricos estimada para 2040 sería todavía insuficiente para tener un impacto determinante en la demanda máxima de petróleo de ese año.

Los estudios disponibles internacionalmente coinciden en que el petróleo continuará siendo una importante fuente de energía en el mundo, aun después de que la demanda toque techo cuando el consumo mundial llegue a su nivel máximo y de que el gas natural lo haya desplazado al segundo lugar. El consumo mundial en este segundo lugar, y la producción, serán todavía bastante altos.

Todo esto ha llevado a la IEA a indicar recientemente que “el fin de la era del petróleo aún está lejos”.

El petróleo y el gas natural, como las dos principales fuentes de energía del mundo continuarán también generando por muchas décadas enormes cantidades de recursos fiscales y de divisas en los países donde se producen. Y los países consumidores seguirán asimismo transfiriendo formidables cantidades de recursos fiscales y de divisas a los países productores.

En Costa Rica no se ha identificado ni siquiera un techo o pico de la demanda local de petróleo, la cual está creciendo al doble de la tasa de crecimiento de la demanda mundial de petróleo.

Por lo tanto, bajo el modelo actual, el país seguirá transfiriendo grandes y crecientes cantidades de recursos fiscales y de divisas durante décadas a los países de donde provienen las importaciones de derivados de petróleo.

Estas nefastas y crecientes transferencias de riqueza nacional al exterior no solamente podrían eliminarse, sino que el país podría generar también grandes cantidades de recursos que mucha falta le hacen. El potencial de gas natural y de petróleo que los estudios han identificado en el territorio nacional es también un importante potencial de recursos fiscales y no fiscales y de divisas. Entre otras cosas, se podrían utilizar los modelos exitosos en este campo que existen en el mundo, como el de Noruega y los de otros países similares.