Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 3 Julio, 2017

¿Pico o techo de la demanda petrolera de Costa Rica?

Contrario a lo que han identificado en el mundo, en Costa Rica no existe ningún estudio que haya definido el año posible en el que la demanda petrolera nacional podría llegar a su techo o nivel máximo, ni mucho menos, cual podría ser esa demanda pico o máxima.

Los únicos estudios que tenemos sobre las proyecciones de consumo de derivados de petróleo son los que hacen la Dirección Sectorial de Energía (ubicada en el Ministerio de Ambiente y Energía) y Recope.

En el caso de la Dirección Sectorial de Energía (DSE), sus estudios, con un horizonte de análisis hasta 2030, muestran que el consumo nacional de derivados de petróleo importados tiene un alto y continuo crecimiento durante todo este periodo.

Estos estudios de la DSE muestran que en 2016 los derivados de petróleo representaron 17,79 millones de Barriles Equivalentes de Petróleo (BEP) y que para 2030 la demanda de derivados de petróleo importados sería del 33,8 BEP. El crecimiento del consumo en este periodo es del 89,9%.

En el caso de Recope, sus estudios, con un horizonte de análisis hasta 2035, muestran también un rápido y continuo crecimiento del consumo nacional de derivados de petróleo importados. En 2016 el consumo fue de 20 millones de barriles y la estimación de consumo para 2035 en el escenario medio es de 33,5 millones de barriles, lo que representa un crecimiento en el consumo del 67,5% en este periodo.
Ninguno de estos estudios detecta alguna señal que indique cuándo la demanda petrolera llegaría a un pico o techo a partir del cual empezaría de declinar. Al contrario, los estudios detectan dos situaciones complejas:

• Un alto crecimiento anual promedio del consumo nacional de petróleo que es muy superior al crecimiento del consumo promedio mundial.
• Una altísima dependencia petrolera nacional que es muy superior a la dependencia petrolera del mundo.

La comparación del crecimiento promedio anual de la demanda nacional con respecto a la demanda mundial da los siguientes resultados:
• Los estudios de Recope muestran que el crecimiento del consumo nacional de derivados de petróleo entre 2015 (19,0 millones de barriles) y 2016 (20,5 millones de barriles) fue del 7,9%, mientras que el crecimiento de la demanda mundial entre 2015 (95,00 millones de barriles) y 2016 (96,57 millones de barriles) fue del 1,6%. O sea, el crecimiento de la demanda de derivados de petróleo aquí entre 2015 y 2016 fue cinco veces superior al crecimiento de la demanda mundial.

• En el largo plazo, los estudios de Recope (escenario medio) muestran que el crecimiento de la demanda petrolera nacional en los próximos 20 años (2016-2035) sería en promedio del 2,6% por año. Los estudios de la DSE sobre el crecimiento de la demanda de derivados de petróleo en los próximos 15 años (2016-2030) sería en promedio del 4,27% por año. Mientras tanto, el crecimiento de la demanda mundial de petróleo para los próximos 20 años (2016-2035) sería en promedio un 0,7% por año. O sea, la demanda futura de derivados de petróleo del país tendría un crecimiento anual promedio tres veces superior al crecimiento anual mundial de acuerdo con los estudios de Recope y de seis veces según los estudios de la DSE.

La comparación de la dependencia petrolera nacional (nivel de petrolización) con respecto a la dependencia petrolera mundial da los siguientes resultados:

• La participación actual de los caros derivados de petróleo (importados) en el mix energético nacional es del 62,0%, mientras que los estudios internacionales muestran que la participación actual de petróleo en el mix energético mundial está en el rango de 31%-36%. La dependencia petrolera actual del país es del doble con respecto al mundo.

• En el largo plazo, los estudios de la DSE muestran que en 15 años (en 2030) la dependencia petrolera nacional sería del 62,8%, mientras que los estudios internacionales muestran que en 2030 la participación del petróleo en el mix energético mundial habría bajado ligeramente y estaría en el rango de 28%-32%. La dependencia petrolera del país no bajaría en este periodo y se mantendría al doble con respecto al mundo.

Estos datos muestran que el alto crecimiento del consumo petrolero nacional, la alta dependencia del país de los caros derivados de petróleo importados y la falta de acción para cambiar esta situación provocarán que en las próximas décadas no solamente no ocurra ningún pico o techo de la demanda de petróleo en Costa Rica, sino que además la demanda petrolera nacional continuará creciendo aceleradamente en las próximas décadas.

Contrario a los eslóganes sin ningún sustento técnico y económico que se escuchan de vez en cuando, todos los estudios existentes muestran que el consumo petrolero del país en los próximos 20 años seguirá creciendo aceleradamente a una tasa de crecimiento anual promedio tres veces superior al crecimiento mundial según los datos de Recope y seis veces según los datos de la DSE, y que la dependencia petrolera se mantendrá al mismo nivel actual del 62% (dos veces más que la dependencia petrolera mundial).

Estas tendencias nacionales de alto crecimiento anual del consumo y de alta dependencia petrolera sostenida en el tiempo hacen pensar también que el consumo nacional de derivados de petróleo importados continuará creciendo en los siguientes años o décadas después de 2035 sin saber en qué año podría llegarse a un techo o un máximo de consumo.

La política energética nacional actual prefiere que el país continúe consumiendo grandes y crecientes cantidades de derivados de petróleo importados y no busca sustituir el petróleo importado que se consumirá en las próximas décadas por petróleo nacional para crear riqueza nacional durante este largo periodo, como lo hacen Noruega y otros países similares.

Tampoco busca desarrollar las fuentes nacionales de energía sustitutas del petróleo que son más baratas y ambientalmente superiores, como lo están haciendo muchos países en el mundo.

Entre las principales fuentes sustitutas del petróleo se encuentra el gas natural. De acuerdo con los estudios internacionales, este combustible también desplazará al petróleo de su primer lugar en el mix energético mundial, el cual pasará al segundo lugar.

Los estudios existentes sobre la demanda petrolera nacional en las próximas décadas son contundentes en mostrar que la política energética actual del país está provocando que la demanda nacional de los caros derivados de petróleo importados siga creciendo aceleradamente en una espiral que no permite ni siquiera identificar un pico o techo o máximo de consumo, a partir del cual se iniciaría una declinación progresiva en las décadas siguientes.

Consecuentemente, las enormes y crecientes transferencias de recursos fiscales y no fiscales y de divisas a los países petroleros continuarán también creciendo aceleradamente en las próximas décadas sin que se sepa cuándo llegarán a un techo y cuando podrían empezar a disminuir en las décadas siguientes después de que se llegue a un techo.

Mientras que la situación fiscal del país se deteriora día a día sin una solución, la política energética actual fomenta más bien el envío al exterior de grandes cantidades de recursos fiscales y de divisas en las próximas décadas que mucho nos hacen falta aquí.

Se requiere una política integrada (energética, económica, social, fiscal y de competitividad energética), como la que tienen Noruega y muchos otros países, que permita solucionar la seria situación en que se encuentra el país.