Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 30 Marzo, 2009

Percepciones de lo correcto

Claudia Barrionuevo

La semana pasada tuve que ir a dos oftalmólogos el mismo día y ambos me pusieron gotas para dilatar la pupila. De manera que pasé todo el jueves percibiendo la realidad de una manera distinta. En la noche los focos de los carros parecían luces de bengala.
Según la famosa Wikipedia, la percepción “es la función psíquica que permite al organismo, a través de los sentidos, recibir, elaborar e interpretar la información proveniente de su entorno”. Es por lo tanto una función subjetiva pues los sentidos de cada persona varían al igual que la psiquis, la elaboración y la interpretación de lo percibido.
Cada uno de nosotros responde a una cultura, una educación, una personalidad adquirida y aprendida y concibe lo “bueno” y lo “malo” desde su propia perspectiva.


Desde los inicios de la civilización los grupos humanos han condenado ciertos comportamientos que afectan la convivencia. Cada sociedad ha determinado sus leyes para la protección de la mayoría.
La legislación de cada país está siempre en constante revisión. Nuestra Asamblea Legislativa se dedica todos los días —por lo menos cuando hay quórum y los diputados se ponen de acuerdo— a aprobar o rechazar nuevas leyes o modificar las existentes.
Sin embargo no todo está legislado: la creatividad del hombre es tan amplia que permanentemente surgen nuevas formas de “maldad”. La corrupción con todos sus matices es una de ellas y poca legislación tenemos al respecto.
Entre lo legal y lo moral parece haber un trecho enorme que nunca se termina de recorrer. Muy cierto es el dicho “hecha la ley, hecha la trampa”.
La mayoría de los altos funcionarios del gobierno del presidente Arias que se han visto obligados a renunciar lo hicieron por cuestionamientos éticos. Eticos, no legales. Sí, tienen que pasar por el mal rato de ir a Cuesta de Moras a responder preguntas durante varias horas y contestar o no —es optativo—- los cuestionamientos periodísticos. Por lo general basta con renunciar e irse a la casa pensando: ¿quién me quita lo bailado?
Al parecer —considerando las declaraciones de tantos políticos— la percepción de lo correcto e incorrecto es sumamente amplia, pues todos ofrecen justificaciones incuestionables desde el punto de vista legal. Tanto así que no me atrevo a mencionar los sucesos acontecidos y menos a calificarlos de corrupción por miedo a ser demandada.
Aún no han concluido los juicios por supuesta corrupción contra muchos funcionarios de administraciones pasadas. Si la ley no los condena debe ser porque todo era legal. ¿Legal y a la vez correcto? Es un asunto de percepción.

Nuestra famosa Ministra de Seguridad –—que fue quien puso de moda el término “percepción” cuando asumió funciones— se atreve a decir en un noticiero internacional que la corrupción en nuestro país no ha permeado al poder político.
Obviamente mi percepción y la de muchos costarricenses es distinta a la de doña Janina. Será que a muchos de nosotros nos pusieron gotas en los ojos y tenemos una visión distorsionada de la realidad. ¿O serán los políticos los dueños de esas gotitas mágicas que les permiten ver la casa en orden?

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