Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 21 Octubre, 2009


Hablando Claro
¿País de miedo?

Los productores argentinos de un programa radial (Radio Uno 103.1 F.M.) y televisivo (Canal Metro) denominado Clase Ejecutiva (www.claseejecutiva.tv) emitieron recientemente un par de entregas sobre nuestro país que —si no como ejercicio reflexivo— aunque fuese por mera curiosidad, deberíamos obligarnos a revisar, antes de que los agoreros del todo está perdido terminen por convencernos de que nuestra democracia no vale de nada y para nada.
Además de permitirse el desparpajo (aquí podríamos ser llevados a la hoguera por algo semejante) de calificar al Presidente de la República como uno “de los grandes estadistas del mundo…de un “extraordinario espesor intelectual”, los comunicadores de este espacio elaboraron una imagen de Costa Rica que según ellos debería servir a los argentinos como inspiración y remataron sus espacios informativos con un editorial que, entre muchas otras apreciaciones interesantísimas aseveró:

“A Costa Rica (un país apenas mayor que la provincia del Jujuy) no le sobra nada, pero está comprometida para que tampoco le falte…. Aunque bien sabemos que el paraíso no existe en la Tierra, ellos tienen un mensaje esperanzador... habiendo partido desde la pobreza, hay quienes han puesto proa hacia la prosperidad y están construyendo —con las virtudes y defectos propias del género humano— un contexto de paz, de discernimiento y de respeto, donde impera el estado de derecho y la gente puede evolucionar.
Tal vez sea un momento oportuno para que, desde la tranquilidad de nuestros hogares, miremos serenamente por televisión cómo lo hacen: con conciencia de país, de forma sencilla, con escasos recursos, pero con un plan cardinal y una organización interna que comprende el valor de las jerarquías y el consenso, sumado al beneficioso ejercicio de una estratégica inserción internacional”.

¿De verdad hablan sobre Costa Rica? Por supuesto. Y si no me cree búsquelo usted mismo en www.claseejecutiva.tv “clave Costa Rica” Tal vez así, cuando sean otros quienes nos lo digan, podamos convencernos que somos una gran nación y que no es cierto en modo alguno que vivamos en una supuesta era del miedo, secuestrados quién sabe cuáles fantasmas de la desesperanza. No. Es sólo que algunos están terriblemente equivocados. Aunque sean nuestros amigos.