Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 20 Julio, 2012


Ojo con el desempleo


Uno de los signos más contradictorios hoy en la economía es la disparidad entre los “buenos” resultados y la falta de empleo.
Las cifras a mayo en Costa Rica muestran una tendencia de crecimiento en la actividad del 6,4% interanual, pero un desempleo que se aferra alto en un 10,4% desde finales del año pasado.

¿Qué está sucediendo?
Considero que la principal razón es psicológica, y se debe a que los empresarios se sienten pesimistas.
En primer lugar, el entorno internacional no es muy halagador.
La crisis en Europa no tiene el panorama resuelto y la recuperación se va postergando a punta de protestas, como esta semana en España.
Por su parte, Estados Unidos no repunta a niveles que puedan generar alivio a la economía mundial, la Reserva Federal señala una “expansión moderada”, pero aún hay pesimismo en las empresas de ese país.
A lo interno de Costa Rica, las cifras sobre el positivismo económico no terminan de convencer a los empresarios.
Psicológicamente, existe incertidumbre, los planes del gobierno no logran despegar, no hay avance en términos de infraestructura productiva, competitividad, ni certeza sobre cómo se vaya a enfrentar el déficit fiscal.
Las señales desde el poder político son ambivalentes. Las treguas generadas por la caída del paquete de impuestos y el anuncio de un plan B con los “eurobonos”, recibieron un balde de agua fría tras las rencillas por las cabezas de Liberman y Garnier, entre el Ejecutivo y la Asamblea.
Costa Rica está paralizada y muchos empresarios deciden no jugarse el chance hasta que se establezca un claro rumbo político.
Una buena parte de esto se debe a las expectativas confusas en Liberación Nacional (partido hoy con el mayor caudal electoral), entre las “venidas” de José María Figueres y el progresivo avance en las encuestas de Rodrigo Arias.
La indefinición en la toma de decisiones en el país está costando caro y empieza a repercutir en lo social: el desempleo.
El juego político y económico hasta el momento ha permitido mantener este “nadadito de perro”. Sin embargo para cualquier economista es sabido que el desempleo es un signo de problemas estructurales, más si los afectados son en su mayoría jóvenes entre los 15 y 34 años.
Para levantar la confianza, en Costa Rica urge claridad y norte, más que una política de “parches” y apagón de incendios cada cuatro años.

Luis Alberto Muñoz