Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

Enviar
Viernes 24 Agosto, 2012


Odio contra Rodrigo


El tiempo ha sido el mayor aliado de Rodrigo Arias, en la contienda por la Presidencia para el 2014. El tiempo da la razón.
Luego de una escaramuza política y mediática, finalmente ayer un tribunal dictó sobreseimiento definitivo sobre las denuncias contra Rodrigo por el caso de las donaciones del BCIE durante el gobierno anterior.
Se ha demostrado que todos los alegatos durante cuatro años de tortuosa investigación, junto al gasto por parte de la Fiscalía para tratar de encontrar pruebas contra Rodrigo, terminaron siendo un caso perdido.

¿No es esto una verdadera pérdida sin misericordia de recursos públicos?
Ya los criterios previos de la Contraloría y la Procuraduría, habían advertido que no había delito en la forma en que se ejecutaron las donaciones de ese banco. Por esta razón, fueron más las rencillas electoreras lo que despertó el interés por este caso, coincidiendo plenamente tras el anuncio de Rodrigo de luchar por la silla presidencial en 2014.
En una columna publicada en febrero de 2011 señalaba que el lema del proceso electoral entrante sería: “Todos contra Rodrigo”. Más que nada porque las pasiones de amor y odio que despiertan “los Arias”, como ordinariamente se les conoce a Oscar y Rodrigo, representan hoy la tendencia que define la vida de Liberación Nacional, partido que ostenta el mayor caudal electoral en las encuestas y por lo tanto el grupo por vencer.
Sin embargo, mancillar el honor de las personas, jugar con su dignidad y denunciar temerariamente no puede ser aceptado dentro de una democracia como algo normal, o “daños colaterales” en las campañas políticas, sin importar del candidato que se trate, ni de qué partido político venga.
Estas artimañas solo reafirman la condición de democracia electorera en que nos hemos convertido, y la incapacidad de algunos adversarios de debatir ideas, proyectos-país y soluciones a las vicisitudes de nuestra sociedad.
Los escarnios públicos mediatizados son débiles bases que solapadamente buscan desacreditar a las personas ante la falta de argumentos.
Estos golpes bajos parecen no ser detactados por el radar del Tribunal Electoral. Lo cierto es que las campañas arrancan desde antes de que se declaren abiertas. Los ciudadanos merecen respeto y un enfrentamiento público entre candidatos a la altura de los retos que vive hoy Costa Rica.

Luis Alberto Muñoz