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Sábado 10 Enero, 2009

Noticias. El negocio del mal es mal negocio


Definitivamente no sé mucho sobre cómo se construyen las noticias y mucho menos cómo se dirigen los noticieros o medios dedicados a las noticias. Por eso, no quisiera que esta retroalimentación se tome como un atrevimiento de mi parte. Aunque mi profesión está asociada a los medios, en este caso mi experiencia está más bien del otro lado de la comunicación. Como receptor sumo bastantes años y la asidua exposición a estas informaciones me da algún criterio para hacer un breve análisis con todo y sugerencias.

¿Realmente vende el morbo?

Para mí es un paradigma que hay que botar y solo faltan valientes. Desde luego que ver toda esa sangre, todos esos ciudadanos muertos a media calle o moribundos en una camilla impactan a cualquiera. El llanto de una madre ante la muerte de un hijo toca los sentimientos de todos. Sí, ese lenguaje universal del sentimiento es una autopista directa a las emociones del individuo y está bien, la gente lo ve. Lo que no parece estar tan entendido es que eso es de mal gusto. Nosotros, la gente, lo vemos pero no nos gusta, no nos hace bien, no lo agradecemos. Ver el cuerpecito de una niña muerta bajo un alud nos quita el sueño.

¿Qué respetan los espacios noticiosos?
Muy poco. Me atrevo a decirlo porque en nombre de la nobleza de informar se han dejado publicar impresionantes canalladas. No me refiero a complots políticos o esas cosas que son para otro cuento, hablo de entrevistar a las víctimas o parientes casi en el preciso momento en que cae la desgracia. He presenciado cómo buscan provocarle las lágrimas y el vacío en el estómago a una persona para que la cámara capte la esencia del dolor. Ese atrevimiento sobre la dignidad de otras personas, que lo permiten porque están impresionadas o por su propia sencillez, es tan repulsivo y desagradable que los que tienen ese sartén por el mango, cuando les toca vivirlo en su seno, han pedido se les respete su intimidad, y así ha sido. Le dejo a Dios su parte, pero habiendo sido asesor de muchos anunciantes, puedo decir que mercar con el sufrimiento y la dignidad del prójimo no es algo que una empresa con responsabilidad social aprecie.

¿Educan las noticias?
Rotundo sí. Forman nuestra cultura. Ahí recibimos información y formamos opinión. Solo que si a la máquina de salchichón le metemos un caballo, sale salchichón de caballo. Actualmente nos alimentamos de violencia, sangre y toda esa locura que nos pintan a diario en las retinas, pero sin trasfondo, directo a la emoción en bruto saltándose la razón. Tal vez puedan enfocar sus habilidades y redirigir esos impulsos hacia el entendimiento de las causas y los efectos, para que ver al taxista borracho en primera plana signifique no solo la vergüenza de los parientes, sino una posibilidad de apoyo para esa persona y un estímulo a otros para cambiar conductas nocivas. Propongo que las noticias generen interés y motivación para unirnos en cambios trascendentales como pueblo y dejemos solo a las novelas o los chismes haciendo el mal negocio de alimentar miedos.

Luis Felipe Muñoz
1-0755-0233