Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 13 Marzo, 2014

MADRID. El periodismo deportivo en España es de primer nivel: el escrito que es el que me interesa para aprender, está repleto de análisis y de opinión, dos corrientes vitales de que carece la prensa deportiva costarricense.
Los cuatro diarios deportivos españoles están llenos de columnistas y de analistas de pluma sabrosa, polémica, picante y desde luego con esa gracia tan madrileña de llamar a las cosas por su nombre, no importa que el nombre sea culo, mierda, hijo de puta y otras maravillas prohibidas para menores pero que dichas por los españoles adquieren por la ricura de la expresión, otro significado.
Por ejemplo, quedé maravillado de los comentarios que escribieron mis colegas sobre el debut de Diego Costa con la Selección de España. Con mucho respeto, pero palabras más, palabras menos, dieron a entender que Vicente del Bosque no necesita a un “nueve” en su equipo como ya lo demostró en más de una oportunidad. Ni Torres, ni Villa, ni Llorente, ni Munua y pareciera que tampoco Diego Costa.
El ariete brasileño del Atlético de Madrid que es un señor delantero y por algo lo llaman “El lagarto”, decidió defender a España en competencias internacionales, pero en su debut ante los italianos, se vio como “un tontito”. Es que jugar al lado o a la par, o a los costados de los enanitos de la Furia, resulta complicadísimo. Ese fútbol de toque, de toma y dame, del chiqui-chiqui que arman Xavi, Iniesta, Cesc, Silva, Busquets, no ocupan de un “nueve” para penetrar y romper a la mejor defensa del planeta. Ellos solitos se bastan y más bien, que fue lo que sucedió ante Italia, el típico “nueve” como Costa les estorba.
Quienes vieron en Costa Rica este partido entre España e Italia, habrán notado como Costa perdía los balones y se los entregaba a los italianos. Parecía una cucaracha en un baile de gallinas y los colegas españoles explotaron muy bien este detalle, eso sí con absoluto respeto a la calidad del goleador.
En otra joyita periodística, una entrevista que le hicieron a Florentino Pérez, le preguntaron: ¿Qué opina usted de sus nietos? Y como todo abuelo alcahueta respondió: “Los amo, es lo mejor de mi vida”. Y le preguntaron: ¿Cuántas veces y horas los ve a la semana?, y el jerarca del Madrid se quedó callado.
Un periodismo brillante y a todo gas.
Con muchas lecciones aprendidas, ayer regresamos a casa.


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