Gaetano Pandolfo

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Sábado 15 Diciembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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La superioridad tan manifiesta del Saprissa sobre Alajuelense en los últimos clásicos, más que futbolística, es mental.
Saprissa no está ganando esos partidos por jugar más que la Liga; incluso, en los dos últimos, ambos favorables para los morados con anotaciones de Alejandro Alpízar, el equipo rojinegro ha sido un poco mejor en la cancha, pero apenas cae el gol tibaseño, mentalmente se derrumba.
La mente de los jugadores rojinegros ha sido erosionada en los últimos clásicos, cuando el Saprissa se ha impuesto con goles en el cierre de los partidos. Esas anotaciones lapidarias han sido letales para el alma de los futbolistas manudos y ahora que Saprissa les anotó el gol, no al final, sino en el minuto 39 de la primera parte, el latigazo de Alejandro rompió otra vez las vértebras futbolísticas del plantel erizo que, como bien lo expresó su propio técnico, Luis Diego Arnáez, se hundió tras la conquista bicampeona.
Pareciera que al Saprissa le basta con un gol para liquidar el clásico, lo meta al principio o al final, el rival se queda sin respuesta.
Si Alonso Solís anota en el minuto 89, ya no hay tiempo para la respuesta, pero si Alpízar concreta al 39, tampoco.
¿Por qué no reacciona la Liga?
Porque sus futbolistas, tan buenos, mejores o más malos que los del Saprissa, cargan en sus mentes ese fardo de 13 ó 15 clásicos sin ganar, que pesa más que tres elefantes a la espalda.
Nos da la impresión y de eso hablamos un poco en nuestra Nota de ayer, que si Alajuelense logra anotar de primero en el clásico, la historia y el guion del juego se puede enrumbar hacia mejores intereses manudos, porque el Saprissa no viene actuando con un fútbol envolvente, sino práctico e inteligente, donde básicamente Jeaustin Campos ha sabido controlar resultados que en la cancha se le acomodan favorables.
En muy pocos de los últimos 15 clásicos el Saprissa ha estado contra la pared; sostiene y liquida en el cierre o anota de primero y congela el ritmo del juego.
Todas las crónicas que se publicaron el jueves después de la victoria morada 1-0 en Alajuela, coinciden en el planteamiento inteligente que el técnico del Saprissa le puso al partido. Lo que habría que analizar es si el Saprissa hubiese podido jugar con tal comodidad táctica, si Winston Parks hubiera concretado el par de goles que dejó escapar en la dentadura de Fausto González.
Por eso y muchas cosas más, como canta Luis Aguilé en Navidad, siento que la semifinal entre Saprissa y la Liga está abierta y que basta un gol rojinegro que puede caer en cualquier momento para que la serie se equilibre.
Cierro con un comercial: Tano… qué tal, en Radio Monumental, se transmite este sábado a las 2 p.m., para dar paso a la cobertura de la Vuelta Ciclística.