Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 27 Julio, 2012


Nos bailó Figueres

La comida del tamalito en diciembre, las constantes venidas posteriores y giras por el país, llegaron a su clímax: el anuncio del “proyecto país” de José María Figueres.
Pero esto también colmó los nervios de quienes esperaban algo, al menos un indicio o una palabra que hoy parece muy comprometedora: su candidatura.
El juego ha sido magistral y hasta el momento Figueres ha logrado bailar a toda la prensa, y a su pregunta histérica: ¿si se va a lanzar o no?
Ahora bien, si el propósito de este plan país no resultó ser “las tablas de Moisés”, como dijo uno de sus asesores, una impropia alusión a la tradición judeocristiana, entonces, ¿qué es?
Ya en México, Azcárraga y Salinas, entre otros dueños de medios, se le adelantaron a la idea (www.iniciativamexico.org), en un movimiento apolítico que llamó a participación de la sociedad civil, por supuesto cibernetizada, para aportar soluciones a los problemas de esa nación.

De la experiencia mexicana se aprendió que estas iniciativas, por más buenas que sean en intenciones, si no cuentan con apoyo y respaldo político, terminan en el papel, en este caso, en la pantalla.
Entonces, podría resultar un ejercicio cínico —en el sentido filosófico—, si a final de cuentas el proyecto país termina solo en una recaudación de propuestas.
Para que la iniciativa de Figueres produzca un cambio “de abajo hacia arriba”, de democracia 2.0, y llegue en verdad a concretar algo, tendrá ineludiblemente que terminar en política, pero con p mayúscula, como dice él, y esto significa: acción.
Y para entrar en “Política”, no hay otra forma más en la democracia que pasar por los monstruosos fueros del “hades” electoral, o llevar a cabo una revolución “benévola” como la que hizo su padre, a quien admiro.
Si Figueres-hijo no concreta el orquestado anuncio de su candidatura, se habrá bailado con este paso, aún no conocido en Costa Rica, a quienes se animen a enviar sus propuestas a www.via.cr; de lo contrario, quedarán como un excéntrico papel tapiz en el ciberespacio, de bonitas ideas que “pudieron llegar a ser”.
Tal vez muchos ansiaban un compromiso electoral por parte de Figueres este lunes, tal vez pocos... ¿quién sabe? Nadie con certeza, solo las encuestas dirán en algún tiempo.
Lo cierto es que la expectativa surge luego del sigilo generado por su ausencia de la arena política nacional durante casi una década.

Luis Alberto Muñoz