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Noche mágica eriza
Cuando a un equipo le sale todo, desde luego que hay fiesta

Gaetano Pandolfo
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Minuto 5.
Pablo Gabas engancha en corto hacia Argenis Fernández, pifia Jervis Drummond en el despeje y el veloz ariete pica y cruza remate que vence a Keylor Navas.
¿Recuerdan Costa Rica-Estados Unidos, aquel gol de Alvaro Saborío empezando?
A los futbolistas ticos les encanta jugar montados y no hay nada que los motive más que meter un gol empezando; la temprana anotación de Argenis le subió la adrenalina al equipo manudo que trepado en un buen esquema táctico de Marco Octavio Cerqueira del que Pablo Gabas como enganche fue pieza vital, se le fue encima al Saprissa, le peleó todas, le imprimió al juego una velocidad endemoniada y ya a los 18 minutos prácticamente tenía resuelto el clásico.
Por la franja derecha, en la que Carlos Clark, Luis Miguel Valle, Pablo Gabas y Argenis hicieron fiesta, a costillas de Yader Balladares y Manfred Russell, la bola quedó en pies del pimentoso Fernández, quien le dio la vuelta a la marca del desamparado Douglas Sequeira, quien no tuvo más remedio que tumbar al ariete dentro del área, claro penal que Cristian Oviedo depositó en los cordeles de Navas.
Luego de que Alfonso Quesada hizo un paradón a remate de cabeza de Armando Alonso, al técnico Jeaustin Campos no le quedó más remedio que empezar los remiendos en su limitado equipo, se fue Yader, arrasado por la marea rojinegra e ingresó en ataque el héroe en Puerto Rico, Kendal Waston.
Saprissa pasó a jugar línea de cuatro y se acomodó mejor en ofensiva; ejerció minutos de presión y en un ingreso por el carril izquierdo, Rudy Dawson dobló a Javier Loaiza dentro del área, en una falta de penal tan clara como la de Sequeira, que el juez se tragó.
Con las atentas marcas de Valle a Centeno y Oviedo a Russel y además, Gabas empujando a un impresionante Jean Carlo Solórzano y un imparable Argenis Fernández, la Liga nunca aflojó el comando de las acciones e incluso en el cierre de la etapa, a Gabas le anularon un gol por empujar fuera de lugar un disparo de Nico que iba a la red.
En la segunda parte, Jeaustin muy valiente fue por el descuento y sacrificó piezas en defensiva; ingresó José Luis Cordero por Paniagua; puso tres centrales; Jervis, Robinson y Loaiza y Douglas de escudero, tres volantes: Russel, Centeno y Cordero y tres delanteros; Alonso, Waston y Arrieta, decisión táctica aplaudible pero repleta de riesgos, sobre todo por la actitud agresiva en ofensiva del rival, que desde luego en cualquier instante la podía aprovechar y lo hizo en el minuto 59, con un golazo de Pablo Gabas que soltó un remate volcánico al primer palo donde estaba ubicado Navas que ni vio pasar el balón. La acción fue una sucesión de pases entre el propio Gabas, Carlos Castro, Solórzano y finalmente el servicio genial de Oviedo al “mexicano” para que le rompiera las manos a Navas.
El 3-0 resultó lapidario; Alonso Solís reapareció y enseñó algunas de sus fintas que no pasaron a más, mientras que los manudos, excitados, levantaban a sus parciales en las gradas dadas las carreras vertiginosas de Argenis y Solórzano, dos F-1 con pies.
Noche de fiesta rojinegra; sacadas de clavo añejas metidas en el alma manuda dada la larga supremacía del archirival, en un partido mágico trazado en el vestuario por el simpático don Marco y plasmado en la cancha por sus discípulos cargados de adrenalina.

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