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Necesidad de fortalecer la seguridad energética y tarifaria del sistema eléctrico nacional (I)

Roberto Dobles roberto.dobles@gmail.com | Lunes 19 junio, 2023


Los costos y las tarifas de la electricidad en el país van a aumentar próximamente como consecuencia del impacto que ha venido teniendo el clima en el sistema nacional de generación eléctrica.

Este impacto, producto de la reducción de la disponibilidad hídrica como consecuencia del fenómeno de El Niño y de otros factores climáticos, no solamente crea un aumento en los costos de la electricidad, sino que también reduce la seguridad energética y tarifaria del sistema eléctrico nacional.

La reducción de la disponibilidad hídrica, que resulta de los cambios en el clima, crea la siguiente situación en el país:

• Generación de una cantidad mucho menor de electricidad con las plantas hidroeléctricas. En el 2022, un año en el que el fenómeno de El Niño no estaba afectando al país, las plantas hidroeléctricas generaron el 73% de las necesidades nacionales de electricidad.

• Necesidad de abastecerse del caro y volátil mercado petrolero internacional y del caro Mercado Eléctrico Regional (MER) para suplir el faltante que se crea de la generación eléctrica proveniente de las plantas hidroeléctricas.

Si no se modifica progresivamente la matriz energética actual del sistema de la generación eléctrica (el “mix” de las fuentes primarias de energía que usamos para generar electricidad) hacia un modelo más resiliente al clima y menos dependiente de factores externos donde el país no tiene ninguna injerencia y ningún control, Costa Rica va a ir enfrentando progresivamente altos y crecientes costos de la electricidad y una reducción paulatina de la seguridad energética y tarifaria de la generación eléctrica nacional.

Si bien el agua que llega al país del exterior producto de las lluvias es gratis, ésta es “importada” naturalmente del exterior y su disponibilidad y variabilidad depende de los inciertos y complejos procesos climáticos globales.

Ante el surgimiento de condiciones climáticas evolutivas adversas, la generación eléctrica nacional en el país se ve afectada como resultado de las características que tiene actualmente el modelo hidro-térmico existente de generación.

La base central de la capacidad eléctrica nacional está fundada en un modelo eléctrico hidro-térmico formado fundamentalmente por la capacidad de las plantas hidroeléctricas y por la capacidad de las plantas térmicas que operan con búnker y diésel importados y que suplen las necesidades de energía firme para generar electricidad cuando los caudales de los ríos bajan en la estación seca y las plantas hidroeléctricas se ven obligadas a bajar su producción de electricidad.

De esta manera, la base crítica de la capacidad instalada del sistema de generación eléctrica (plantas hidroeléctricas y plantas térmicas de respaldo energético) es así totalmente dependiente de lo que suceda en el exterior donde el país no tiene ninguna injerencia y ningún control.

Toda esta altísima dependencia energética del exterior afecta fuertemente los costos y la seguridad energética y tarifaria de la electricidad generada en el país.

El efecto negativo principal que está ocurriendo actualmente en el sistema eléctrico nacional (mayores costos y menor seguridad energética y tarifaria) está siendo causado actualmente por el fenómeno de El Niño, que en nuestro territorio genera una época más seca de lo normal.

De acuerdo con el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), Costa Rica se podría enfrentar a dos años o más de sequía de diversas intensidades por el fenómeno de El Niño, lo que profundizaría la problemática que se ha venido presentando en el sistema eléctrico nacional.

La dependencia climática impacta totalmente la capacidad disponible de generación eléctrica (las plantas hidroeléctricas) y la dependencia del caro y volátil mercado petrolero internacional impacta totalmente la capacidad disponible térmica que provee el respaldo energético del sistema eléctrico (las plantas térmicas que consumen búnker y diésel importados).

Como resultado de la ubicación geográfica en que se encuentra el país, Costa Rica tiene dos estaciones: la estación seca y la lluviosa. Parte del problema de la alta dependencia climática del sistema eléctrico nacional es que las características de estas dos estaciones están variando fuertemente por los efectos de la evolución del cambio climático y de otros factores que componen el complejo sistema climático mundial.

Como bien lo señala la evidencia, el cambio climático cuestiona cada vez más profundamente el supuesto tradicional que la experiencia hidrológica del pasado proporciona una buena guía para prever las condiciones hidrológicas futuras.

En adición a la variabilidad climática natural de las dos estaciones (seca y lluviosa), que alteran fuertemente la disponibilidad de agua en el país, se suman los importantes impactos que crean los ciclos de los fenómenos naturales de El Niño y La Niña, los cuales afectan significativamente los patrones climáticos en el mundo. En Costa Rica, el Niño crea condiciones climáticas todavía más secas de lo normal y La Niña crea condiciones más lluviosas.

Adicionalmente a las dos estaciones (seca y lluviosa) y a los fenómenos de El Niño y La Niña, el cambio climático, como fenómeno global, sigue evolucionando e impactando negativamente a los países.

En nuestra región, crea una tendencia hacia la disminución del volumen de agua disponible en el tiempo, lo influye en una disminución en el volumen de los caudales de los ríos y hacia la aparición de sequías de diversas índoles e intensidades.

Es importante señalar también que todo lo relacionado con el clima y los diferentes fenómenos climáticos está interrelacionado y obedece a inciertos y a complejos procesos climáticos mundiales.

Un artículo titulado “Así afecta el cambio climático a los ciclos de los fenómenos de El Niño y La Niña” señala lo siguiente:

• Hay indicios de que se han acentuado los episodios más intensos de El Niño que han tenido lugar en las últimas décadas.

• El IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) de las Naciones Unidas concluyó que es probable que los efectos de los fenómenos extremos de El Niño y La Niña en el mundo sean más graves a medida que el planeta se siga calentando.

Un estudio titulado “El cambio climático provocará sequías más frecuentes y severas”, elaborado por el Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Valencia, España, señala lo siguiente:

• Los efectos del cambio climático conducen a un escenario de un aumento general de la severidad de las sequías tanto meteorológicas como hidrológicas, debido a los efectos combinados de la reducción de las precipitaciones y el incremento de la evapotranspiración.

• Las sequías, generalmente definidas como desviaciones de las condiciones normales de disponibilidad de agua, a menudo comienzan con una falta prolongada de precipitación y luego se propagan a otros componentes del ciclo hidrológico.

• Las sequías persistentes pueden conducir a un agotamiento significativo de los volúmenes almacenados en los embalses y de los niveles de agua subterránea, con una amplia gama subsiguiente de impactos socioeconómicos y ambientales.

Es conocido de todos que nuestro país está en una región del mundo donde existe una importante variabilidad climática y donde el cambio climático está teniendo un creciente impacto.

En el sector energía, esta situación climática se manifiesta a través de cambios en los recursos renovables, en su capacidad operativa y en sus resultados económicos, particularmente en la generación de electricidad con plantas hidroeléctricas.

También es conocido en el país lo que los expertos internacionales han venido señalando desde hace años:

• Las energías renovables intrínsecamente dependientes del clima tendrán cambios en su cantidad, su disponibilidad en el tiempo, su rendimiento operacional y su nivel de producción de energía.

• La generación hidroeléctrica es la fuente de energía que más puede verse afectada directamente por el cambio climático, ya que es muy sensible a la cantidad, el momento y los patrones geográficos de precipitación y a la temperatura.

Ante estas circunstancias, y sin perjuicio de otras acciones, existen dos acciones claves para reducir significativamente los impactos negativos del clima en los costos de la electricidad y en la seguridad energética y tarifaria:

• Rebalancear la matriz energética del sector eléctrico para aumentar la proporción de fuentes nacionales de energía de bajo costo que no tengan tanta variabilidad y vulnerabilidad climática y para reducir la proporción de fuentes de energía que actualmente tienen una alta variabilidad y vulnerabilidad del clima.

• Sustituir los caros y contaminantes búnker y diésel importados, usados actualmente como fuente de energía firme para dar respaldo energético al sistema eléctrico y para enfrentar la gran variabilidad climática de la generación hidroeléctrica, por fuentes nacionales de energía firme de bajo costo y bajas emisiones al ambiente (como podría ser con el gas natural).

La evidencia en el mundo demuestra que el gas natural, el cual eventualmente podría ser producido nacionalmente, apoyaría y fortalecería, con energía firme de muy bajo costo y bajas emisiones al ambiente, el desarrollo de las fuentes nacionales renovables que, por su naturaleza misma, tienen alta variabilidad climática o alta intermitencia (como la solar y la eólica), como se está haciendo actualmente en el mundo.

La diversificación de la matriz energética introduciendo progresivamente nuevas fuentes de energía primaria menos dependientes del clima y la introducción del gas natural para sustituir el respaldo energético actual del sistema que usa los caros búnker y diésel importados tendría efectos muy positivos, como los siguientes:

• Disminuiría drásticamente los costos de generación de electricidad y de las tarifas eléctricas.

• Aumentaría la seguridad energética y tarifaria.

• Haría que el sistema eléctrico nacional sea robusto ante la creciente amenaza climática, ya que disminuiría la altísima exposición actual del sistema eléctrico nacional a la evolución del clima.

• Evitaría que el sector eléctrico recurra al mercado petrolero internacional a comprar grandes cantidades de bunker y diésel caros y contaminantes, como ocurre actualmente.

• Evitaría ir al Mercado Eléctrico Regional a comprar electricidad cara.

• Reduciría significativamente la huella ambiental del sistema de generación eléctrica del país.

• Generaría simultáneamente grandes cantidades de ingresos fiscales y no fiscales para el Estado sin aumentar los costos del sistema de generación y las tarifas eléctricas.

En la siguiente columna se profundizará más sobre algunos aspectos claves adicionales sobre la necesidad que tiene el país de fortalecer la seguridad energética y tarifaria del sector eléctrico nacional.

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