Navas y el Real contra la pared
Keylor Navas no pudo evitar el segundo gol del Atlético, gracias a un cabezazo de Giménez, que corre a celebrar con sus compañeros.DANI POZO-AFP/La República
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Navas y el Real contra la pared

El conjunto blanco pierde 2-0 ante el Atlético y ahora deberá remontar en el Bernabéu si quiere seguir con vida

El sentido colectivo y un plan efectivo acercaron al Atlético de Madrid a los cuartos de final de la Copa del Rey con una victoria por 2-0 sobre el Real Madrid, contra las cuerdas a la espera de la vuelta en el Santiago Bernabéu y anulado en ataque por la firmeza de un impenetrable equipo rojiblanco.
Un gol de penalti de Raúl García y un cabezazo del uruguayo José María Giménez en los que el portero tico Keylor Navas nada pudo hacer, culminaron en el marcador el sólido planteamiento del conjunto local, inabordable atrás, potente en el despliegue y concreto arriba, tres cualidades que anularon el fútbol ofensivo del Real Madrid e impulsaron una buena ventaja para el Atlético.

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Nadie quiso riesgos ni nadie se fió de su rival. Todo estaba planificado a 180 minutos, entre la ida del Calderón y la vuelta el próximo jueves en el Santiago Bernabéu. Por el Atlético, compacto en defensa y largo, rápido y vertical a la contra, y por el Real Madrid, dominador sin profundidad, casi siempre en horizontal.
Todo el primer tiempo se movió en esos parámetros, agitados por momentos por alguna arrancada del francés Antoine Griezmann, que probó a Navas al cuarto de hora con un disparo rastrero.
La prioridad era minimizar los daños en cada portería, no el gol en la otra área. Cada uno a su manera y cada uno con contados y tímidos momentos de rebelión contra la táctica, pero, ya consumidos los primeros 45 minutos, los dos con un juego plano, previsible y atascado en las defensas contrarias, por encima de los ataques.
Ahí tropezó Gareth Bale con sus conducciones, también por su falta de puntería en un remate iniciado el segundo tiempo; ahí chocó Fernando Torres, luchador, extramotivado y por momentos con una sensación de aceleración excesiva con la pelota en la hora que disputó del partido.
Un agarrón de Sergio Ramos a Raúl García, innecesario por la situación de la jugada, tras un saque de banda con la única opción de peinarla o controlarla de espaldas como mucho para el centrocampista navarro, terminó en penalti.
Lo transformó el mismo García con un disparo fuerte y rastrero al lado izquierdo de Navas, que aunque adivinó, no le llegó.
La reacción en el banquillo del Real Madrid fue inmediata: Cristiano Ronaldo, a jugar. El desafío era imponente. Para el astro portugués, por lo poderoso que es el Atlético para aguantar su ventaja.
No tuvo ni una sola opción Cristiano, apenas un lanzamiento desviado de falta, cuando el reto aún era mayor con el 2-0 del Atlético, un testarazo de Giménez a saque de esquina de Gabi, un golpe más para un Real Madrid irreconocible en ataque, sin pegada, sin ritmo, sin desborde y contra las cuerdas a falta de 90 minutos.
Deberá remontar el Real Madrid o de lo contrario quedará eliminado de la única competición donde Navas tiene un puesto asegurado en la titularidad.

Madrid/EFE

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