“Con esta computadora logramos cirugías seguras, rápidas y eficientes. Además, procedimientos menos costosos ya que el paciente estará menos tiempo hospitalizado”, afirmó Christian Blanco, director del Centro Internacional de Simulación, Clínica de la Unibe. Esteban Monge/La República
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Con solo una imagen de rayos X, una computadora es capaz de determinar exactamente el proceso quirúrgico que un paciente requiere.

Se trata de Naori, un dispositivo de alta tecnología que está disponible en la Universidad Iberoamericana (Unibe).

En esa máquina el médico coloca la información de los estudios que posee del paciente, ya sea por medio de una memoria USB, un CD o a través de Internet, para que la computadora realice una especie de escaneo, proceso y reproduzca fielmente imágenes en 3D.

Esta computadora es táctil y funciona como una tableta: le permite al médico manipular las imágenes para observar mejor la estructura del paciente y notar detalles que a simple vista son imperceptibles, gracias a herramientas que sirven para ampliar, cortar o iluminar mejor los estudios.

La máquina puede trabajar con radiografías convencionales, los TAC, resonancias magnéticas, ultrasonidos y biopsias.

De esta manera permite estudiar un papanicolao que esté alterado, ya que la computadora puede magnificar a un nivel de microscopio el estudio. Puede diseccionar los intestinos para determinar si hay lesiones en la pared del colon o convertir rayos X es una imagen convencional.

El principal beneficio de su uso lo obtiene el paciente, ya que reduce las intervenciones quirúrgicas a las que muchas veces debe ser sometido porque no se puede determinar con anticipación la dolencia específica.

“Ya no serán necesarias las cirugías exploratorias, como sucede con las antiguas y clásicas laparotomías para determinar si el paciente tiene apendicitis o si es un cuadro de colitis fuerte. Con esta computadora se estudia y en caso de que se deba intervenir, pasa a cirugía”, aseguró Christian Blanco, director del Centro Internacional de Simulación Clínica de la Unibe.

Gracias a esto el especialista puede planificar directamente lo que necesita en un procedimiento quirúrgico sin perder tiempo y el paciente es intervenido de forma más segura.
Esto representa también una reducción de costos de hospitalización y significa una recuperación más pronta para el paciente.
Otro uso que se le da a Naori es en la medicina nuclear para estudiar la tiroides o la presencia de metástasis en casos de cáncer.
También, la máquina se convierte en una aliada de la medicina forense, ya que sirve para reconocer un cadáver en estado de putrefacción o muy descompuesto.
“La computadora es capaz de realizar una autopsia que permita estudiar al fallecido y leer las potenciales causas de muerte que en el sitio no es capaz. También sirve para la identificación de un cráneo: se escanea y se puede recrear cómo era el rostro potencial de esa persona”, añadió Blanco.
El costo de esta máquina supera un $1 millón; sin embargo, la Unibe la consiguió por medio de un convenio con el Instituto Karolinska de Suecia. De esta manera se convirtió en la única universidad que posee esta tecnología en Centroamérica y el Caribe.
La computadora se puede colocar tanto en posición de pantalla (como para las clases) como en mesa de trabajo (que permite a los especialistas colocarse a su alrededor).
Está disponible para todos los cirujanos que necesiten y tienen algún caso de duda. Pueden acudir a ese centro de enseñanza superior, llevar su paciente digital y planificar su cirugía.
La Unibe estima que el 60% del uso de Naori será para estos médicos especialistas, el restante 40% para la enseñanza tanto de grado como de posgrado.

Red mundial

Naori fue diseñada con tecnología sueco japonesa. Tiene 25 hermanas clones en todo el mundo que pueden comunicarse entre ellas, lo que facilita estudiar casos similares para compararlos (todo con autorización del paciente y resguardando su identidad). Es usada en:

  • Japón
  • Inglaterra
  • Suecia
  • Francia
  • Alemania
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