Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 25 Noviembre, 2013

En Costa Rica según la última encuesta del INEC, el 50% de la riqueza está en manos del 20% de la población


¿Muta la democracia costarricense?

Hoy se cuestiona con más énfasis la calidad de la democracia costarricense. El sistema representativo luce agotado. Los políticos, y los partidos políticos no debaten sobre el funcionamiento del sistema democrático en el que hemos vivido los últimos 60 años.
Estamos esperando. Los signos son evidentes, desencanto, crispación, indiferencia, el no reconocimiento de la autoridad, irreverencia en todos los niveles provocada ante el debilitamiento del Estado del Bienestar.
Cambio promovido por la instauración de políticas económicas importadas, lo que se llamó el Consenso de Washington, varió el modelo de desarrollo, provocando la aparición de nuevos grupos de poder, ¿o mutaron los mismos?
Una concentración de riqueza que promueve la desigualdad con más celeridad del continente. En Costa Rica según la última encuesta del INEC, el 50% de la riqueza está en manos del 20 % de la población.
¿Afecta la desigualdad la calidad de la democracia? Si la teoría es, que todo está entrelazado en la sociedad, entonces la respuesta es obvia; aun cuando los que han apostado a la apertura indiscriminada de mercados, al fortalecimiento del sistema financiero, a los enclaves, crean que el fenómeno es irremediable, que lo que tocaba era tomar el tren, para no quedarse en la estación como la mítica Penélope.
La respuesta de los gobernantes costarricenses en las últimas dos décadas ha sido hablar de ingobernabilidad para justificar la ineficiencia de su ejercicio del poder. Esa incapacidad pasa por ignorar o no saber leer las urgencias de la población, conectarse con ella, horizontalizar la toma de decisiones. Ampliar la democracia.
No podemos ignorar, el papel que han jugado los grandes medios de comunicación en la satanización de la política y de los políticos. Ciertamente algunos políticos han hecho méritos para ganarse el repudio, el descontento de la población; pero también es cierto que la prensa costarricense por acción, o por omisión ha contribuido al debilitamiento de la democracia representativa. ¿Hubo premeditación en esa estrategia?
Un 66% entre indecisos y quienes dicen que no irán a las urnas... ¿es esto una tragedia para la democracia -tica? El más alto número de abstencionismo lo tuvimos en la elección de 2006 (34%). En Estados Unidos el abstencionismo ha rondado el 50%; el domingo pasado en Chile el 44% de la población no asistió a las urnas.
¿Cuáles son las razones de la desafección por la política en Costa Rica? ¿Las y los electores, quieren que los candidatos solamente prometan que van a solucionar los problemas de la CCSS, de infraestructura, de energías limpias, del déficit fiscal? ¿Están esperando una discusión nacional sobre el modelo de democracia que reclaman? ¿Le importa al costarricense su democracia? ¿Se siente ausente en la toma de decisiones que le son importantes, es ese su enojo? ¿Acaso ya no quieren ser más representados? ¿Discuten los candidatos un nuevo modelo de democracia? ¿Muta nuestro sistema democrático, sin la presencia de la “oficialidad” de las instituciones que lo representan?


Iris Zamora