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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Munis gordas

Luis Alberto Muñoz [email protected] | Viernes 17 agosto, 2012



Munis gordas


Tan solo basta con abrir el portón. Salir a la calle es entrar al paraíso de la ineficiencia municipal. Los huecos desamparados, el charral en media acera, la basura por semanas en la esquina, el parque de columpios rotos y el quiosco destartalado, son algunos ejemplos.
A las munis les gusta cobrar, pero no tanto poner de su parte. Son rápidas para multar, pero lentas para dar el servicio que los contribuyentes merecen.
Vivimos el drama cotidiano de la “pereza municipal”. En buen español esto significa, la negligencia, el descuido en las cosas que están obligadas a hacer.
Nadie en Costa Rica parece capaz de hacerlas cumplir su tarea de servir, a veces ni la casi todopoderosa Sala IV, pues un buen número de fallos no se cumplen.
Ahora, como premio, el festín municipal se ha extendido a todo el país.
Me preocupa este nuevo capítulo, el pleito suscitado por el draconiano impuesto a la tierra que sin dudas está afectando a pequeños agricultores.
Como fruto de una de las tantas consultorías internacionales, ahora pretenden cobrar usando un “mapa de zonas homogéneas”, el cual tasa, en algunos casos, el metro cuadrado de una parcela sembrada de cebollas, como si fuese un centro comercial.
Esto es un atentado a la estructura y evolución social costarricense, que permitió a diferencia de otros países latifundistas, que el pequeño agricultor fuese dueño de la tierra.
Es irónico también que siendo Don Pepe Figueres uno de los mayores defensores de esa idea, ahora sea un gobierno liberacionista el que esté metiendo esta salvaje estocada.
Por su parte, los defensores del impuesto aducen que detrás de los pequeños del agro se favorece a los grandes productores.
En un mundo donde los países desarrollados exoneran, subsidian y protegen al agro, en Costa Rica desean golpear al sector que está generando empleo e inversión en las zonas económicas más deprimidas.
Pero aun lo más importante se está escapando, y es, ¿para qué quieren más dinero las munis?
La respuesta en la praxis es sencilla, para acumularlo.
El año pasado, las munis engordaron su superávit alcanzando los casi ¢87 mil millones, según datos de la Contraloría.
Para arreglar los caminos y servir al pueblo, no es necesario destruir a los pequeños agricultores, basta con sacudirse la pereza.

Luis Alberto Muñoz