Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 22 Enero, 2010


Mentiras de la campaña


Se ha desatado una campaña electoral rara y atrevida, podríamos decir que más de lo que se tenía acostumbrado.
Extraños anuncios de televisión, mensajes con claros puntapiés entre contrincantes y denuncias a flor de piel.
Todo esto ha logrado levantar una gran cortina de humo sobre el proceso más importante de nuestra vida democrática.
Muchos se podrán sentir aturdidos con tanto ruido, cambio de posturas y ataques superficiales entre los aspirantes.
Sin embargo, es necesario que la decisión trascendental de: ¿por quién votar?, surja al menos de un proceso racional, lógico y consciente, no de un asunto meramente emocional.
En este sentido, expongo la siguiente metodología.
Lo primero es definir en lo más íntimo de uno, cuáles son aquellos temas considerados éticamente innegociables.
Por ejemplo, el aborto, las experimentaciones científicas que rozan con la vida, la minería, la privatización de la electricidad, el matrimonio homosexual, una reforma a la Constitución, las concesiones de obras públicas, el Estado confesional.
Una vez claras las posturas personales, se debe buscar al aspirante presidencial que las comparta a plenitud.
Luego, se debe analizar si está acompañado por gente que en verdad comparte esos ideales.
Para este punto, es también fundamental revisar lo que dicen los planes de gobierno, idearios o manifiestos de los partidos políticos sobre estos temas.
A pesar de que en Costa Rica las agrupaciones políticas no acostumbran mantener una línea ideológica consistente, es vital entender el pensamiento de momento de ellas, para detectar inconsistencias.
Este fenómeno surge debido al supuesto “pragmatismo” que declaran los partidos, ya que las ideologías han quedado en un segundo plano y más bien se acomodan a los intereses que los gobiernan.
Para el votante más profundo e inquisidor, es indispensable analizar las fuentes de financiamiento de los partidos, en especial unir puntos para reconocer quiénes y por qué están dando dinero a la campaña de su aspirante de preferencia.
La esencia de este punto es saber, ¿cuán comprometido llegaría su candidato a la presidencia de la nación?
Aplicando este método, sin dudas lograrán detectar las mentiras de la campaña.