Menos del 1% de los vuelos en el país sufre percances
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Menos del 1% de los vuelos realizados en el país sufre percances, de acuerdo con datos de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC).

Durante 2016 se realizaron unos 154 mil viajes, en los que se presentaron dos accidentes menores y dos graves, donde el clima pesó más que el error humano como principal causa.



En lo que va de la década, 2015 fue el año con más percances aéreos: un total de cinco y el segundo con más operaciones.

Aviación Civil no dispone todavía de los datos para 2017, no obstante, el número de percances sería similar al del año precedente.

En promedio, en el país ocurre un accidente por cada 78 mil vuelos privados.

La caída de la avioneta de Nature Air en Guanacaste, el pasado 31 de diciembre, ha sido el suceso aéreo más relevante en términos de pérdidas humanas en los últimos años, aunque la avioneta no incumplió con ningún requerimiento de seguridad.
 
“No podemos hacer referencia a las causas del siniestro debido a que son las autoridades de Aviación Civil quienes darán la versión oficial; se trataba de un servicio especial y privado tipo chárter, por lo que no era un vuelo itinerado”, aclaró Nelson Vega, gerente general de la empresa.

Actualmente, las aeronaves no tienen restricción de modelo o antigüedad: pueden operar siempre y cuando tengan una certificación del fabricante que garantice todas las facultades para volar.

La DGAC promoverá el mantenimiento preventivo de las aeronaves cada año como mínimo o bien después de 50 horas de vuelo para chequear motor, fuselaje, hélices, dispositivos electrónicos y frenos.

“La condición segura de operaciones es un requisito indispensable y se logra ejecutando las normas de mantenimiento dictadas por los fabricantes y que se plasman en manuales y documentos técnicos. Esto cubre el mantenimiento preventivo y correctivo, que debe ejecutarse con miras a mantener los equipos en un punto óptimo”, explicó Ennio Cubillo, director general de Aviación Civil.

El mantenimiento es responsabilidad del dueño u operador y debe ser ejecutado por personal técnico calificado y autorizado por la DGAC a través de las licencias existentes.

Las compañías domésticas han tenido buena disposición para acatar estas normativas, en parte porque si las incumplen pierden los permisos y por otro lado, porque la cantidad de operaciones internas han crecido un 81% desde 2012.

“El incremento de turistas que requieren un vuelo dentro de Costa Rica hace que las autoridades velen más por la seguridad de los pasajeros; todas nuestras aeronaves cumplen los requisitos de ley indispensables para salvaguardar la integridad de las personas”, aseguró Everardo Carmona, dueño de CarmonAir.

Un aumento en la visitación turística y las falencias en infraestructura de vías han hecho que crezca esta demanda.
Durante 2018, habrá mano dura con las auditorías técnicas a los procedimientos de operación de cada empresa, sus aeronaves, los registros o bitácoras de mantenimiento y a los talleres.

Asimismo, la DGAC trabajará de la mano con escuelas aeronáuticas para formar a los pilotos, copilotos, tripulantes de cabina y controladores aéreos para prevenir anomalías.


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