Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 20 Enero, 2010


Hablando Claro
“Más peor”

El nuestro es un país curioso. Uno se puede desconectar totalmente de la realidad nacional por varios días y parte sin novedad. Aquí no pasa casi nada (lo cual reconozcamos es positivo porque la vida suele transcurrir sin mayores sobresaltos). En estos días, sin embargo, aparece alguna que otra gracia de campaña electoral que nos saca de la modorra y la rutina de nuestros desafíos cotidianos y que si no fuera porque finalmente tienen el pernicioso efecto de profundizar el desencanto con la política y consecuentemente afectar la valoración sobre la democracia, hasta darían para reírse por lo gracioso y llorar por lo patético. Me refiero por supuesto al tan llevado y traído “menos malo” con el que me encontré de regreso de un corto viaje por Guatemala.
No acababa yo de digerir lo complejo que resulta la observación in situ de la realidad chapina -que se puede resumir en el dramático término de un “estado fallido” en el que, entre muchísimas otras particularidades, se develó la semana pasada la macabra trama de la muerte del abogado Rodrigo Rosenberg que por poco se trae abajo en 2009 el gobierno del presidente Álvaro Colom, cuando al llegar al Aeropuerto Juan Santamaría, me preguntan si estoy enterada de “el menos malo”.
Resulta extemporáneo ahora referirse a un tema, que como casi todos aquí se acaba en tres días y sobre el cual destacados analistas políticos y publicistas han hecho ya referencia. Baste decir que terminada esta campaña y vertido el juicio de los electores, estaremos entonces en la capacidad objetiva de valorar en su verdadera dimensión las creatividades de los productos mediáticos que desde el año pasado y hasta el 3 de febrero, constituirán el arsenal completo de esta contienda.
Claro que una golondrina no hace verano y si una campaña habrá de ser analizada a la luz de los resultados habrá de ser la arriesgada apuesta del Movimiento Libertario venida a tono de notaria moderación en enero, excepción hecha en los últimos días de la velada acusación (solo emitida en un grupo periodístico dirigido al segmento más modesto de la población) por lo supuestamente fastuosa que —a juicio de los libertarios— es la casa de la candidata liberacionista y su familia.
Con el mismo interés habremos de estudiar el veredicto que emitirán los electores sobre el PAC, con la tercera nominación del Dr. Ottón Solís, su empeñosa aunque insípida campaña de antes de Navidad y su muy aventurada y particularísima apuesta a las marionetas de enero.
Claro que si uno se plantea grandes interrogantes respecto de esas propuestas de campaña, lo que no parece encontrar forma de presentación es la alianza de última hora que suscribió don Ottón la semana pasada con don Rolando Araya (que no con Alianza Patriótica) y don Walter Muñoz.
Aunque el PAC insista públicamente en que las encuestas le pasan por la acera de la indiferencia, lo cierto es que el acuerdo solo parece encontrar explicación en la profunda (aunque contenida) preocupación de la dirigencia del partido por los oscuros nubarrones que se ciernen sobre su inmediato horizonte, según lo que proyectan todos los sondeos de opinión. Aun con todo y lo volátiles que puedan ser hoy en día las preferencias de los electores.
Habrá sin duda mucha tela que cortar.