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Malestar en Brasil hacia España

Congreso quiere escuchar a brasileños a los que autoridades ibéricas negaron ingreso

Brasilia
EFE

Una comisión del Congreso anunció el viernes que "invitará" a los estudiantes brasileños a los que se les negó la entrada a España y al embajador español en Brasil, para aclarar este asunto, que ha causado un fuerte malestar en la prensa y el gobierno de este país.
Por su parte la policía de Brasil negó el ingreso a ocho turistas españoles, un día después de que el país expresó a España su disconformidad por el elevado número de brasileños que han sido rechazados en el aeropuerto madrileño de Barajas.
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Heráclito Fortes, dijo que los estudiantes pueden comparecer ante ese grupo parlamentario la próxima semana, a fin de dar su versión sobre lo ocurrido.
Asimismo, invitó al embajador de España, Ricardo Peidró, de quien recibió el viernes una carta en la que reitera que los brasileños no admitidos en el aeropuerto madrileño de Barajas no tenían los documentos requeridos por el acuerdo de Schengen, que regula la entrada de ciudadanos extra-comunitarios a la Unión Europea (UE).
El parlamentario criticó además el papel de la representación diplomática brasileña en España. "Es de extrañar la poca acción de la Embajada de Brasil en este caso, pues es un asunto consular", dijo el senador, del opositor Partido Demócrata.
Fortes dijo que la reunión con el diplomático español puede celebrarse el martes o el miércoles de la semana próxima. Explicó que ha pedido conversar con Peidró porque "la imagen de Brasil queda muy mal en el exterior y la situación se debe resolver".
El senador dijo que, en la carta que recibió de Peidró, éste niega los supuestos "maltratos" que algunas de las personas que no pudieron entrar a España alegan haber sufrido en Barajas.
"Los extranjeros no admitidos no están, de modo alguno, en una situación de detención o de prisión. Son completamente libres para salir del país en cualquier momento. Las esperas se producen sólo por la falta de lugares disponibles en los vuelos de regreso al aeropuerto de origen", indicó el embajador español.
Peidró añadió que "las salas para extranjeros no admitidos son amplias, bien iluminadas, poseen aire acondicionado y teléfono. Los viajeros disponen de comida, asistencia médica, social y jurídica gratuita".
Insistió en que España debe respetar las normativas comunitarias y subrayó, además, que quienes no fueron admitidos "no tenían los documentos necesarios" para ello.
En el caso de la estudiante Patrícia Camargo Magalhães, que ha generado un gran revuelo en la prensa brasileña, el embajador dijo que "sin sombra de duda es una persona de buena fe" y considera su no admisión como "profundamente lamentable", pero aclara que tampoco portaba la documentación requerida por el acuerdo de Schengen.
El jueves, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil emitió una nota oficial en la que manifestó su "profundo desagrado" con el asunto y anunció que "está examinando la adopción de medidas apropiadas en respuesta a lo ocurrido, teniendo en cuenta, incluso, el principio de reciprocidad".
Un día después de conocerse ese comunicado y de que Peidró visitó la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores para aclarar el asunto, un grupo de ocho españoles fue enviado de regreso a su país desde el aeropuerto de la ciudad de Salvador, pues, según las autoridades, no llevaban los documentos requeridos para entrar en Brasil.
La prensa local le ha dado amplísimo despliegue al asunto y el influyente diario O Globo abrió su edición del viernes con un gran titular que decía "Expulsión de brasileños abre crisis con España".
Fuentes del gobierno y diplomáticas, sin embargo, rechazaron la hipótesis de una crisis e insistieron en que se trata de un asunto consular que se resolverá por los canales apropiados.
Los ocho españoles, devueltos por Brasil a su país, llegaron el jueves por la noche al aeropuerto de Salvador, capital del estado de Bahía, en un vuelo de la aerolínea Air Europa, pero, según afirmaron las autoridades migratorias, no tenían ni "la documentación adecuada ni el dinero" necesario para que se les autorizara su ingreso.
La Policía Federal no aclaró cuáles condiciones incumplían esos ocho turistas, que durante la madrugada del viernes fueron embarcados en otro avión de regreso a España.
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