Carlos Denton

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Miércoles 24 Diciembre, 2008

Los gastos navideños

Carlos Denton

Hoy en la noche las familias de todo el país se reunirán para compartir un tamal acompañado de un cafecito u otra bebida, y quizás para intercambiar regalos. Algunos asistirán a servicios religiosos; después de todo, la Navidad es una celebración de las más importantes entre los cristianos, superada únicamente por el Domingo de Pascua. Lo que es definitivo es que la mayoría gastará más dinero de lo normal en esta época, y mucha de la erogación vendrá de los aguinaldos recibidos al principio de mes.
En la última encuesta de la CID/Gallup se preguntó a los costarricenses sobre el uso que darían a su aguinaldo, y un 52% dijo que lo utilizaría para cubrir gastos navideños, mientras que un 21% manifestó que lo emplearía para vacacionar. El pago de deudas y los ahorros no aparecen como alta prioridad para los fondos provenientes del dinero del decimotercer mes.
Es probable que más de una familia gaste montos superiores a lo que recibieron con sus aguinaldos los que viven en el hogar y que tienen ingresos. Para estas la “cuesta de enero” potencialmente será especialmente dura, y peor aún si se extiende la crisis financiera mundial en forma más severa al país en los meses venideros. Hasta el momento el desempleo en el sector de la construcción parece haber afectado más a los inmigrantes y sus familias que a los costarricenses de clase media. El sector agrícola, impactado severamente por el alto costo de los insumos y ahora por una merma en la demanda por ciertos productos, ha cortado mano de obra, pero de nuevo ha sido más el peón que ahora está sufriendo, y no la clase media. Pero si los turistas norteamericanos no aparecen en las cantidades de siempre, a partir de enero vendrán los recortes que sí impactarán a grupos de vocación técnica y profesional y los despidos se extenderán a otros sectores de la economía en forma rápida y sin misericordia.
Quizás sería bueno que más de una persona, como parte de esta celebración religiosa, levantara una plegaria pidiendo al Todopoderoso que protege al país de los vientos fuertes de la crisis financiera que ya están creando caos y zozobra en otras naciones de la región. Y tomando en cuenta que hay más familias este año que no tendrán mucho que celebrar sería importante tender a estas la mano con dinero, con comida y con comprensión.
Mientras tanto es seguro que esta noche la mayoría se olvidará de los problemas que todos los habitantes enfrentan y se dedicarán a gozar del feriado dentro del calor del hogar familiar. Estarán comiendo el tamal más caro que se ha visto en la historia de Costa Rica —los ingredientes han subido en más de un 40% en comparación con el año pasado— y si también piensan repartir uvas, manzanas, chocolates y galletas importadas, ni hablar. Las familias que tendrán la dicha de compartir una pierna deberían saborear cada porción como si fuera un gran lujo, porque la verdad es que el precio lo coloca en esa categoría de suntuosa. Si no hay cuidado, los diputados impondrán un impuesto especial a la comida de lujo como es la pierna en el futuro.
Habrá tiempo para analizar la crisis económica y lo severo de la cuesta de enero luego. Ahora es tiempo de disfrutar la compañía de la familia y de recordar los valores que unen a los habitantes de Costa Rica. ¡Feliz Navidad a todos!

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