Nuria Marín

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Lunes 24 Agosto, 2009


Creciendo [email protected]
Limón S.O.S.

Confieso que películas como “Dangerous Minds” (Mentes Peligrosas), “Lean no Me” (Apóyate en Mí), o “Freedom Writters” (Escritores de la Libertad) me parecían tristes pero lejanas realidades con las que nuestro país distaba mucho de tener que lidiar.
Nuestras aulas son, después de la familia, las llamadas a forjar los valores afectivos, cognitivos y de socialización de nuestros niños. Juegan un papel esencial en la formación de la autoestima, desarrollo de las habilidades y capacidades que permitan alcanzar a las personas su máximo potencial.


Cuando nuestras aulas están amenazadas por la violencia social y la inseguridad ciudadana como lo demuestran los recientes hechos en Limón, con la quema del carro de la directora del Liceo de Río Nuevo, los innumerables actos de vandalismo contra centros educativos, o bien la aterrorizada estampida hacia los corredores de la Dirección Regional del MEP del personal administrativo, docente y estudiantes del Colegio Deportivo de Limón, tenemos un tema candente entre manos.
El abandonar a su suerte, el no brindar las medidas de protección a esos niños y jóvenes, el negarles las oportunidades de crecimiento y realización personal a las que tienen derecho, alimentarán aún más la creciente violencia en una provincia en la que la criminalidad y la desesperanzan son el pan de cada día.
Hoy tenemos un Limón de contrastes. En tanto privilegiada con extraordinarias bellezas naturales como lo son los parques Braulio Carrillo y Canales del Tortuguero o bien sus bellísimas playas Puerto Viejo, Cahuita, Punta Uva y Manzanillo, la provincia de Limón es líder en tasa de homicidios (duplica la media nacional) y asaltos contra la propiedad.
Por otra parte, sus tierras son tan ricas que la exuberante vegetación se puede ver crecer y de ella germinan importantes productos de exportación como son el banano y la piña, mas sin embargo, reinan el desempleo, la pobreza y la deserción.
Décadas de abandono están pasando una dura factura a una provincia que lo tiene todo para brillar pero que por la falta de inversión social ha sido tomada por las armas, la droga, el crimen organizado, fuerzas poderosas frente a las grandes debilidades policiales y judiciales que en muchos casos devienen en impunidad.
El tiempo corre en contra y a grandes velocidades. Aun así me confieso optimista de la capacidad para poder revertir el proceso. El gobierno tiene un excelente proyecto de partida como lo es Limón Ciudad Puerto que cuenta además con el empeño y excelente conducción del ministro Marco Vargas.
La lección que nos deja la experiencia en la provincia de Limón es la urgente necesidad de reformar nuestros sistemas de contratación y ejecución. No es posible que la tramitomanía e ingobernabilidad limiten nuestra capacidad de reacción y nos robe preciosos años que para muchos niños y jóvenes serán difíciles de recuperar.