¡Limón tiene dueño!
Michael Barrantes, uno de los cinco jugadores estelares que se fueron de Limón para esta temporada; lo acompañaron los hermanos Erick y Miguel Marín, Erick Scott y Yuaicell Wright. Imagenesencostarica.com/La República
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Hermes Navarro, recientemente fallecido, me lo dijo en una ocasión: “mi sueño es invertir en el fútbol de Limón”.

Quizá no tuvo tiempo o no se le presentó la oportunidad y quedé con la espinita que perdura: ¿por qué empresarios, entes autónomos, banca, marcas comerciales, fuerzas vivas de la economía, personas visionarias e incluso arriesgadas en los negocios, no le meten plata a la cantera inagotable de talentos del fútbol limonense, para luego venderlos al exterior? ¿No supone un negocio seguro y redondo?

¿Por qué no salen empresarios locales que al igual que rusos, estadounidenses, árabes y ahora chinos, inundaron de dólares los mercados futbolísticos, adquiriendo clubes de renombre?

Repasemos el planeta fútbol: primero llegaron los rusos con Román Abramóvich como avanzadilla hace 14 años, luego los americanos y después los árabes. Ahora es el tiempo de los chinos. En el último año y medio nueve de los 11 cambios de propiedad en el control de clubes de fútbol de las principales ligas europeas tienen nombres y apellidos procedentes del gigante asiático. El último de ellos se llama Jisheng Gao y acaba de aterrizar en Southampton tras pagar 272 millones de euros por el control del 80% del accionariado de un club habitual en la mitad de la tabla de la Premier League. Antes ocurrió en Inter, Milán, Niza, West Bromwich, Slavia de Praga, Den Haag, Granada o Espanyol.

En Costa Rica, nadie externo le mete plata a Limón. ¿Por qué?

Entrevistamos sobre el tema al renombrado periodista deportivo limonense Rodolfo Martín Ovares, muchos años redactor deportivo de La Nación y Al Día, colega laureado con varios premios de nuestro gremio, hoy retirado y residiendo en su natal y querida provincia caribeña, conocedor profundo y al dedillo del entorno del fútbol limonense.

ENTREVISTA
Rodolfo Martín
Periodista deportivo

¿Por qué nadie mete plata en el fútbol de Limón, si puede proyectarse como un buen negocio?

Hablemos de diferentes situaciones, sin orden cronológico, porque no solo emigran los talentos o los rostros jóvenes que debutan, sino que también se marchan jugadores con recorrido a los que Limón les da una oportunidad de recuperarse. Nuestro equipo levanta muertos, vea el caso de los hermanos Marín. Vienen, se recuperan, se reactivan, resucitan y se van.

 

¿A qué se debe tanta fuga de talentos?

Los muchachos de 14, 15 o 16 años, se van para la capital tentados por los scouts o cazatalentos, que los endulzan con argumentos válidos, como que los técnicos de selecciones nacionales únicamente observan a las categorías U-11, U-13, U-15 de los clubes de la Meseta Central y los limonenses no tienen exposición. Pocos regresan al Puerto, como ahora Dilan Tejeda y Shane Brown, muchos se pierden.

 

¿Perjudica la mentalidad del limonense?

Lo mejor de Limón es su gente y eso es cierto; el limonense mantiene un sentido de pertenencia hacia la provincia que otros no tienen, pero también somos de poca reacción y eso ahuyenta a los patrocinadores. En Guanacaste se quemó La Casona de Santa Rosa y se unieron para levantarla; a nosotros se nos quemó el mítico Black Star Line y nadie se ha movido para levantarlo de sus cenizas. Le puedo citar más ejemplos. El deporte limonense, y no solo el fútbol, ha tenido fuertes patrocinadores: lo fueron Recope y Japdeva en su momento; hoy se cuenta con patrocinios intermitentes como los que aportan Caribeños y Cosybo.

Hubo un intento de la terminal ATP para inyectar dinero al fútbol de la provincia, pero chocaron con los intereses de don Carlos Pascal, se distanciaron y no se pusieron de acuerdo.

Antonio Álvarez Desanti, a través de sus empresas bananeras, ha patrocinado el baloncesto limonense.

 

¿Y cuáles son los intereses de Pascal?

Antes de que se viniera el problema judicial de don Carlos, del que salió libre por certeza en dos oportunidades, el fútbol de Limón no tenía ningún problema. Es más, era un ejemplo para otros clubes. Limón tenía equipo en todas las divisiones menores de la UNAFUT, con 25 jugadores en cada una de ellas; cada equipo tenía su propio bus para traslados, uniformes, una excelente estructura con grupos interdisciplinarios que daban seguimiento a los niños y jóvenes en sus estudios. Pascal se reunía periódicamente con los entrenadores, padres de familia y los maestros de los jugadores, obligados a estudiar y tener buenas calificaciones.

Todo marchaba bien, el Macho Mora era el técnico de la primera división y aquello era un hermoso espejismo que se derrumbó cuando detuvieron a don Carlos y se vino el problema legal, hoy resuelto en favor del dirigente”.

 

¿Carlos Pascal es el dueño del equipo?

Sí, pero ya las cosas no se manejan como antes; hoy don Carlos mueve al equipo y lo controla con otros parámetros y con distintas perspectivas. Bien o mal lo dirige a su manera y en principio no quiere venderlo.

 

¿Es esta negativa a venderlo la que ahuyenta a posibles compradores?

Son temas internos que no trascienden; sabemos que ATP hizo propuesta de compra y especulan que Pascal cobró demasiado. Ya al mantenimiento del estadio no se le inyecta dinero como antes; un ejemplo es la iluminación. Pascal dice que toca a la Municipalidad mejorarla, por ser el estadio municipal, pero la “Muni” no afloja billete, porque Pascal lo administra. Típicas controversias y roces pueblerinos, que tienen al club como en un “stand by”.

 

¿Cómo se mueve Limón hoy en sus divisiones futbolísticas?

Pese a las limitaciones y la sangría que sufre la primera división al final de cada temporada, en el entorno de Horacio Esquivel se mueve una marea humana de exjugadores que colaboran incluso voluntariamente, en diferentes funciones en las divisiones menores del club.

Cualquier periodista que visite Limón se va a encontrar en los campos de juego con figuras como Delroy Cameron, Hanzel Edwards, Franklin Wilson, Winston Daley, Rodolfo Mills, Javier Cuza, Fernando “Macho” Montero, Kendall Wilson y varios más, todos uniformados con el verde de Limón, trabajando con los talentos y en las canteras.


No se extrañen tampoco, si observan a Alexánder “La Rata” Espinoza cerrando una cantina a las dos de la mañana de un domingo como inspector municipal y cinco horas después, presente en el Juan Gobán para defender a su equipo.

 

Nómina 2017

PORTEROS
Dexter Lewis
Jairo Monge
Bryan Cordero

DEFENSAS
Alvin Bennett
Greivin Méndez
Devon Green
Jemark Hernández
Jeikol Peterkin
Luis Pérez
Cristian Rivas

MEDIOCAMPISTAS
Shain Brown
Yorseth Hernández
Víctor Pérez
Karren McLean
Johnny Gordon
Marvin Esquivel
Dilan Tejeda
Kishner López
Alexánder Espinoza

DELANTEROS
Andrey Francis
Steven Williams
Michael Soto
Keyder Bernard
Jorge Luis Ruiz


 

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