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Jueves 5 Febrero, 2009

Limón Ciudad-Puerto


Hablar de Ciudad-Puerto requiere una definición clara de qué se entiende por ello. Dentro de los objetivos que el Gobierno de la República ha establecido para llegar a desarrollar la Ciudad Puerto de Limón solo podemos encontrar las aspiraciones por tantos años anheladas por los habitantes de la ciudad de Limón.
Desde el punto de vista de la propuesta no se puede negar que las aspiraciones son enormes, ambiciosas como debe ser en estos casos, pero traducir la retórica, las intenciones y las palabras en hechos concretos, se las trae.
Como toda labor de este tipo se necesitan las personas capaces de llevar adelante tan ambicioso plan y sobre todo, con el conocimiento necesario en los campos político, social, técnico y económico que hagan posible montar, de manera viable, las distintas rutas y etapas para llegar a concluir las promesas hechas y que lleguen a fortalecer el bien común.
Como ambición y promesa el propósito está bastante bien, como valor económico del ambicioso plan los montos no son los más confiables por lo que se requerirá un ajuste permanente de estos valores y un control del avance, tanto de las negociaciones con las distintas organizaciones integradas al proceso, como el avance de planos de las obras, negociación con los distintos sectores afectados y sobre todo, conocimiento de la idiosincrasia y de la historia del pueblo que será beneficiado con las obras y sus objetivos.
La conceptualización clara de cada uno de los pasos a dar, del manejo del concepto global y su descomposición en las distintas vías a realizar hace necesario tener al frente del proyecto a un verdadero conocedor del tema, capaz de entender sus dimensiones globales y definir las rutas particulares para lograr el mejor ensamble de la totalidad del proyecto.
Tirar al aire un proyecto de este tipo puede causar la enorme esperanza de un mejor futuro para la ciudad de Limón, pero su fracaso puede causar un enorme descontento al convertirse en un engaño más.
El comienzo del proyecto Concesión del Puerto de Limón ha tenido un mal inicio, al enfrentarse interesados y afectados, sin haber logrado de antemano un acuerdo básico que permita hacer más amigable, inteligente y lógico el itinerario de avance del proyecto.
Ha sido muy evidente la falta de conocimiento de las características propias del Puerto de Limón, de sus efectos en la libertad económica y empresarial de Costa Rica y sobre todo, el enorme peligro de regresar a las antiguas forma de administrar el puerto, cuyo monopolio afectó enormemente, de forma muy negativa, a nuestro país.
Se debe tener claro, aunque no se haya dicho profusamente, que el 89% del manejo del puerto de Limón está en manos de la empresa privada.
Convertir la operación actual en un monopolio va en contra de la prédica del actual Gobierno y a favor de los enemigos de Costa Rica.
Debemos tener la esperanza de que lo que ha comenzando mal, termine bien.

Juan Fco. Montealegre M.