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Jueves 1 Enero, 2009

Ley de Tránsito y educación vial

Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare

En Costa Rica, la seguridad vial se ha convertido en un desafío para la salud pública, con un caos vial, y una tasa creciente de accidentes, en donde participan de forma activa y alarmante personas y conductores, con actitudes y poses de irresponsabilidad e irrespeto hacia la vida del prójimo y sus familias.
Está claro que este es un problema que nos afecta a todos y resulta necesario fomentar y activar la parte educativa de seguridad vial en las escuelas y colegios, en el mediano y largo plazo, si realmente, se pretende reducir el número de muertes, lesiones corporales e incapacidades permanentes.


No obstante, se ha tratado de encontrar culpables entre ellos: los tomadores de licor, los jóvenes involucrados en piques y otros, como también se habla del mal diseño de las calles, pero no se habla de la falta de capacitación de los encargados de impartir justicia en las calles.
A pesar de lo trágico que se ha vuelto manejar en este país, por la gran cantidad de vehículos y las pocas calles, adicional a la falta de planificación vial, nunca he escuchado a un policía de tránsito, parar un vehículo y con el bagaje de conocimiento en materia de educación vial, orientarlo y educarlo para perfeccionar al individuo, para que pueda cumplir con el rol social asignado, simplemente se le sanciona con una multa económica.
Como sociedad, hemos sido testigos de que los individuos que aplican la ley, también la han quebrantado, se han señalado casos de inspectores con tragos, sin cinturón, hablando por celular, manejando a alta velocidad, pero como son portadores del uniforme policial, se les exime de toda responsabilidad.
Precisamente, es aquí donde la educación tiene sus exigencias cívicas, sociales y democráticas: educar para difundir el bien, la ciencia y la justicia, de manera que todos los individuos se adapten a la vida con conocimientos, respeto y buenas costumbres, en beneficio de la sociedad.
El número de muertes en carretera, no va disminuir si tenemos un cuerpo policial incapacitado en el campo de la pedagogía de educación vial, con poca o nada de formación tica, irresponsable, con malos salarios y sin vocación para cumplir con las tareas encomendadas, concretamente, hay que mejorar esas condiciones.
Sin embargo, el tema del incremento de las multas en otras sociedades no ha sido de gran satisfacción, y más bien se han impulsado leyes más drásticas que castigan con cárcel tanto a peatones como conductores por actitudes irresponsables, dándole más valor al respeto a la vida y menos valor al dinero.
Finalmente, la discusión de este tema en la Asamblea Legislativa pareciera estar agotada por otros temas prioritarios, que ocupan a los legisladores. Sin embargo, hay que incorporar el factor pedagógico a la educación de seguridad vial como normativa, para fomentar la capacidad crítica, frente a las realidades sociales existentes.