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Plan “B” fiscal y mejorar vías, entre principales retos
Laura: tareas pendientes

Retomar confianza de la población y del sector empresarial también figura entre desafíos

Es ahora o nunca. Si la presidenta Laura Chinchilla quiere estampar en la historia sus promesas de campaña, llegó el momento para cumplirlas.
Su tercer año de mandato debe ser el periodo en que se concrete la mayor parte de sus proyectos país pues, de lo contrario, los fuegos electorales impedirán su puesta en marcha.
Aunado a las deudas de campaña, Chinchilla tiene otro reto, retomar la confianza de los costarricenses y del sector empresarial.
La población le achaca la lentitud para resolver las irregularidades en que supuestamente incurrieron varios de los miembros de su equipo de trabajo. También le recrimina la falta de firmeza para sancionarlas y el minimizar los hechos ocurridos.
Chinchilla sabe eso y prevé saldar en los próximos 12 meses la mayoría de los pendientes que tiene en varias aristas.
Por ejemplo, debe subsanar el déficit fiscal y estabilizar la situación financiera de la Caja de Seguro Social.
Además le falta desarrollar infraestructura vial y portuaria, así como proyectos para mejorar la seguridad ciudadana y revertir la sobrepoblación carcelaria.
Otros aspectos por cumplir son captar más inversión extranjera directa para cumplir la meta de los $9 mil millones, y mantener el crecimiento constante en las exportaciones.
Sobre la situación de las arcas del Estado, tras el fracaso con el plan fiscal, Chinchilla se mantiene cauta y no quiere adelantar qué hará sobre ese tema. Tiene tres caminos a la vista: insistir con el proyecto de ley en la Asamblea Legislativa, presentar un nuevo texto, o dar marcha atrás en esta idea.
La gobernante espera que Edgar Ayales asuma como ministro de Hacienda hoy, para tomar una postura.
De momento, el Poder Ejecutivo apostará por otros cuatro proyectos de ley para contener el déficit. Tres que tienen meses en la corriente legislativa y uno que fue presentado hace escasos 15 días ante la caída del paquete de impuestos.
En ese sentido, ya se tramita una iniciativa que faculta al Gobierno a emitir bonos en el exterior por hasta $4 mil millones, para sustituir deuda cara por deuda externa más barata.
También se discuten en el Congreso los proyectos de Transparencia fiscal y la ley de Fortalecimiento de la Administración Tributaria, que busca establecer reglas más estrictas contra la evasión.
El cuarto proyecto es sobre el manejo eficiente de las finanzas públicas, que entre otras cosas, congela durante dos años los aumentos salariales de los funcionarios que ganan más de ¢3 millones y reduce el financiamiento a los partidos políticos.
Además, busca vender los bienes del Estado que están subutilizados y comenzar a cobrar por algunos servicios que hasta ahora son gratuitos, como la licencia para portar armas de fuego.
La reforma tributaria que pretendía recaudar recursos equivalentes al 1,8% de la producción nacional fue frenada por la Sala Constitucional; los magistrados encontraron vicios que atentan contra la Carta Magna.
De resolver el déficit en las arcas estatales, también dependen la sostenibilidad de la Caja y el saneamiento de sus finanzas, que en la actualidad presenta números rojos y está a punto de la quiebra, según reconoce la propia Chinchilla.
En cuanto a proyectos de infraestructura vial, el Estado dispone de $1.500 millones, por lo que no hay excusas para no construir y mejorar la red.
Con esos recursos se pretende entre otros proyectos, concluir la ruta de Circunvalación y los pasos a desnivel en las rotondas de La Guacamaya, Garantías Sociales y de la Bandera.
Asimismo, la ampliación a cuatro carriles de la carretera a Limón y el tramo entre Cañas-Liberia, en Guanacaste.
En infraestructura, también están a la espera la nueva terminal de Contenedores de Moín, la refinería que se construirá en conjunto con China y el puerto granelero.
En materia de seguridad, en reiteradas ocasiones Chinchilla ha dicho que es el ámbito en que quiere trascender y en el que la recuerden; más que lograr la aprobación de un eventual plan fiscal.
En ese aspecto ha disminuido los índices de criminalidad, aunque todavía le falta cumplir con su promesa de la nueva escuela de policía e instalaciones penitenciarias para resolver la sobrepoblación carcelaria.
Tras dos años en el poder, tropiezos y logros, la mandataria es consciente en que no hay más allá, y es ahora que debe ejecutar lo que ha venido trabajando; de lo contrario, el epílogo de su gobierno será muy empinado.
Para ello debe restablecer los lazos con la ciudadanía y el sector empresarial.
Ello, luego del desgaste que sufrió su imagen, durante el debate del fallido paquete de impuestos en el seno del Congreso.

Natasha Cambronero
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