Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 8 Julio, 2013

Los estados que forman parte del Mercosur han manifestado su indignación por la afrenta al Presidente boliviano y exigen explicaciones y disculpas


Latinoamérica ofendida

Don Evo Morales, primer presidente boliviano que representa étnicamente a la mayoría de los habitantes de su país, sufrió una terrible ofensa diplomática.
En otros momentos históricos y entre países poderosos militarmente, la humillación sufrida por el mandatario hubiera ocasionado un conflicto armado. No será así, afortunadamente, pero los países que violaron los tratados diplomáticos internacionales deben disculparse.
No permitir que el avión presidencial de una nación amiga en el que viaja un jefe de Estado escogido democráticamente por su pueblo, vuele sobre el espacio aéreo de Francia, España, Portugal e Italia, es inconcebible.
Alguien, no está muy claro quién, aparentemente les informó a los gobiernos de estos países europeos que el ahora célebre Edward Snowden, era otro de los pasajeros de la aeronave. ¿Sería la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), organismos de espionaje norteamericanos?
El gobierno de los Estados Unidos está furioso: por fallas en la seguridad de sus agencias, Snowden, personaje misterioso y casi ficticio que ya debe estar siendo objeto de biografías, novelas y películas, pasó de empleado a informante, escapó de la justicia y no se sabe bien dónde está.
Si las agencias se equivocaron al dar aviso de la presencia del consultor tecnológico en la aeronave, ¡qué papelón! Si lo hubieran hecho con mala intención para perjudicar a un presidente democrático, ¡qué vergüenza! Si los aparatos de espionaje de cuatro naciones creen en rumores sin confirmar, ¡qué lamentable! Si deben responder sin razonar ante las presiones de un país, ¡qué triste!
Porque esa es la verdad: los aliados europeos entraron en pánico ante una información falsa. Enemistarse con el aún poderoso país imperial no estaba entre sus planes y reaccionaron histéricamente ofendiendo a un colega. Total era latinoamericano… e indígena.
El presidente Evo Morales estuvo retenido en el aeropuerto de Viena por más de diez horas. Allí lo visitó su colega Heinz Fischer, quien asegura que requisó la aeronave. Bolivia lo niega.
Si las autoridades austriacas lo hicieron, es ofensivo; si no lo hicieron pero dijeron una mentira para que el avión pudiera sobrevolar por el centro de Europa, también es ofensivo.
El canciller español, José Manuel García-Maragallo aseguró que no pedirá disculpas. Laurent Fabius, ministro de Relaciones Exteriores de Francia, fue más diplomático y conversó con su contraparte boliviano. Portugal e Italia no han asumido ninguna postura.
Los estados que forman parte del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) han manifestado su indignación por la afrenta al Presidente boliviano y exigen explicaciones y disculpas. Toda Latinoamérica debería hacer lo mismo. No se puede permitir que la dignidad de nuestros representantes sea pisoteada de esa manera. Esperamos una postura firme del gobierno de Costa Rica ante la injusticia sufrida por el señor Morales.

Claudia Barrionuevo
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